Capítulo 13

1232 Palabras

13Era medianoche. No había ninguna luz encendida en la casa. Solo el resplandor de la ciudad que entraba por la ventana se extendía como un nimbo pálido sobre el rostro de la muchacha, que permanecía sentada, inmóvil, apoyada contra la pared con los párpados cerrados y las manos en el regazo. —¿Es que no vas a contestarme nunca? —preguntó el gran inventor. Quietud. Silencio. Inmovilidad. —Eres más fría que el mármol, más dura que cualquier piedra. Seguro que la punta de tu dedo meñique corta el diamante como si fuera agua. Yo no imploro tu amor. ¿Qué sabe una niña del amor? Su fortaleza permanece inatacada, su paraíso cerrado, nadie sino el dios que los escribió conoce sus libros sellados. ¿Qué sabes tú de amor? Las mujeres tampoco saben nada del amor. ¿Qué sabe la luz de la luz? ¿La ll

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR