Había movimientos, risas y música. Entré. La imagen que vi me causó repulsión. Él estaba acostado mientras una mujer le daba sexo oral y la otra tenía su coño en su boca. Estaba tan concentrado en lo que hacía que ni siquiera notó mi presencia. Saqué mi navaja. Me acerqué a la chica. Ella abrió los ojos con sorpresa al verme. Le hice señas para que guardara silencio y se alejara de su m*****o. En un rápido movimiento lo tomé. Y lo corté. —¡Ahhhhhhhhh! Él empujó a la mujer que tenía encima en un movimiento desesperado por el dolor tan profundo que sentía. Me vio parada frente a él. Yo sonreía mientras sostenía su m*****o. —Maldita… ¿Qué has hecho?… Ahhh… joder… ¡No! —Ahhh… —Ahora sí te retuerces como un perro. Pero cuando me engañabas, cuando follabas delante de todo el consej

