Un pasado que pisar (6)

4964 Palabras

Y obviamente, y al final, no le respondí. Había quedado tan exhausta y a la vez tan relajada que me quedé dormida como si no lo hubiera hecho en —dormir y tener sexo— años. Giré el cuerpo y estiré un brazo con una mano traviesa, y me encontré con la cama vacía y fría. Bajé los pies descalzos al suelo como vine al mundo y recorrí cada rincón del hotel: no había rastro de Dante. Por un momento, dudé si realmente había tenido sexo acalorado y desenfrenado con él, o si había sido un sueño, pero la sensación palpitante de mi cuerpo y el extremo agotamiento que tenía me confirmaba que no, que no había sido un sueño. Me duché, me vestí y estuve alrededor de una hora mientras desayunaba un rico café y unas medialunas, hasta que me aburrí y me largué. Me conformé con saber que no me había dejado

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