—Ya habrá otra oportunidad. ¿Qué le sucedió a tu amiga?— —Los Sitios demasiado llenos no son lo suyo.—Mandé un mensaje a Emma.—No debí pedirle que viniera conmigo. —Si la cosa esta así, entonces la culpa es enteramente mía por haberte insistido que no faltaras. Lo siento. Sacudí la cabeza. —Está bien, me gustó mucho verte tocar. Eres como un ángel. —Dejé salir, levantando la cabeza de golpe al darme cuenta de lo que decía. Liam ya estaba sonriendo cuando lo miré. —¿Ah, sí?—Apartó sus ojos del camino para mirarme.—Me aseguraré de invitarte la próxima vez entonces. —Como sea.—Balbuceé, volviendo a mi celular.—Mira al frente, quiero vivir hasta los 30 por lo menos. —Bien.—Soltó una risita.—Me agradas, Jones. Un escalofrío recorrió mi columna vertebral. Malditos chicos lindos que te h

