Capítulo 7

1769 Palabras
Félix miraba a Selena esperando escuchar la respuesta que él quería. ―Selena, contéstame ¿me amas? ―Félix, yo amé al padre de mi hijo y no he vuelto a sentir lo mismo nunca más, sé que a ti te quiero, pero no sé si estoy dispuesta a formar una familia ahora, tal vez más delante sí, pero por ahora quiero seguir como estoy. ―Está bien, te esperaré el tiempo que sea necesario, Selena, tú sabes que yo te amo y que sí quiero formar una familia ahora ya contigo, pero si tú aún no estás preparada, te esperaré. ―Gracias, Félix, pero si piensas que no puedes esperar y que quieres formar una familia, aunque no sea conmigo, solo tienes que decírmelo, yo lo entenderé. ―No, Selena, si no es contigo, no quiero una familia. ―Pero yo no sé si en algún momento… ―No importa, Selena, yo esperaré. ―Félix, no sé si esto es justo para ti… ―¿Y quién dijo que el amor era justo? Selena miró a Félix y recordó a Robert; no, jamás podría sentir por él o por otro hombre lo que sentía aún por Robert, él fue el amor de su vida… era el amor de su vida. Eso no había cambiado y no sabía si quería que cambiara. ―Selena, cuando te conocí aquella mañana en el hospital, en mi oficina y firmamos el contrato, en ese momento sentí que quería estar toda mi vida contigo, lo supe y no tuve dudas y todavía estoy seguro; haré que te enamores de mí como nunca lo has hecho en tu vida y sentirás las mismas ganas que siento yo de que compartamos juntos el resto de nuestras vidas, ya lo verás. Selena no contestó. Se puso de pie y tomando a Evans de la mano, caminó hasta la orilla de la playa para mojarse los pies con el niño. Félix los observaba jugar en el agua, Evans saltaba cuando llegaba una ola a sus pies y ambos reían. El hombre no sabía cómo hacer que el corazón de Selena enganchara en el suyo como este lo hacía con el de ella; Había como un muro que impedía que él pudiera llegar a las fibras más sensibles de esa mujer a quien amaba y deseaba. Aun cuando hacían el amor, muy de vez en cuando, él no lograba que ella vibrara junto con él. Aunque era sensual, a la vez era como un trozo de hielo que, a pesar de que él sabía que su cuerpo sentía cada caricia, no lograba derretirse. Félix quería que ella vibrara junto con él, cada segundo, pero no lo lograba, luego ella actuaba de forma tan normal, como si hubiesen estado hablando del tiempo. Selena reía con Evans; él era lo único importante para ella, con él era feliz y reía cada vez que el niño saltaba para esquivar las olas. Luego Selena y Evans salieron del agua y se sentaron en la arena húmeda con un balde, una pala, un rastrillo y unos moldecitos de diferentes formas y se dispusieron a hacer un castillo de arena. Félix miraba como ellos se divertían, pero le hubiese gustado que Selena dejara a su hijo jugar solo por unos momentos y que se sentara a su lado y poder sentirla con él. Él sabía que Evans lo era todo para Selena y le gustaría ocupar un espacio en el corazón de ella, así como lo hacía su hijo. Luego de jugar un rato más con la arena, los tres fueron a almorzar a un restaurante en la playa y después de descansar un rato, Evans quiso volver al agua. ―Selena… déjalo que juegue un rato solo ―pidió Félix―, quédate a mi lado. ―Mamá, mamá, vamos al agua, ven ―llamaba el niño a su madre desde la orilla de la playa. ―Félix, Evans me llama, quiere que vayamos a bañarnos, ven tú con nosotros. ―Selena, toda la mañana te bañaste con él, luego jugaron en la arena, no has estado en ningún momento conmigo, yo también te necesito. ―Mamá, ven, por favor ―insistía Evans. ―Anda, ven con nosotros ―pidió Selena―, vamos a divertirnos. Félix la miró y luego de pensarlo un momento, caminó atrás de ella. ―Tío Féliz, ¿te vas a bañar con nosotros? ―preguntó Evans con una sonrisa. ―Sí, Evans, eso haré. ―Vamos ―pidió el niño. Los tres avanzaron un poco mojándose los pies. Evans volvía a saltar cuando una ola llegaba a sus pies y reía cuando lograba evitarla. ―Me dijo “tío Félix”, ¿lo notaste? ―preguntó el hombre. ―Sí Félix, claro que lo noté, ¿ves que sí le eres simpático? ―Eso espero. Félix dijo que nadaría un poco y se adentró en el mar dejando a Selena y a Evans en la orilla. Selena sabía que él se molestaba cuando ella no le prestaba mucha atención, pero él supo desde un principio que para ella su hijo era lo más importante. También era verdad que ellos no se habían visto mucho, Selena había tenido muchos turnos en el hospital por lo que, cada libre que tenía, lo disfrutaba con Evans. Ella vio como Félix se adentraba en el mar y se mojaba entero. Parecía molesto, aunque no decía nada, pero Selena sabía que la quería para él en ese momento y ella estaba con su hijo, era el paseo que le había prometido a Evans por trabajar tanto y no lo dejaría solo. Félix sabía que las cosas eran así, lo supo desde el principio, ella no priorizaría a ningún hombre por sobre su hijo. Después de jugar un rato en el agua con Evans, Selena y el niño salieron y la madre secó al pequeño y lo abrigó, luego le dio un sándwich y una leche. Cuando Félix salió del agua y llegó junto a ellos se tiró en una toalla. ―El agua está muy rica, Selena, debiste haber ido conmigo. ―Félix, sabes que no dejaré solo a Evans. ―Sí, lo sé, pero te lo perdiste, es lo que digo. ―Disfruté mucho junto a mi hijo, me gusta verlo reír y que sea feliz y este paseo se lo debía. ―Es verdad, has trabajado mucho este último tiempo, yo creo que deberías parar un poco. ―Sabes que ha habido mucho trabajo en el hospital y si hay que apoyar, pues, lo haré. ―Sí, tienes razón, siempre que se necesita apoyo ahí estás tú y eso se valora mucho, Selena. ―Gracias, Félix, es lo que hay que hacer y a mí me gusta mucho hacerlo. ―Sí, sé cuánto amas tu trabajo. ―Es lo que más amo después de mi hijo. ―Sí, claro ―contestó Félix, pensando en que le hubiese gustado escuchar que su trabajo era lo que más amaba después de su hijo y de él. Selena sabía que Félix estaba molesto por algo, pero no le diría nada hasta cuando estuvieran solos y si no le gustaba como eran las cosas, entonces que se lo dijera, pero ella no dejaría a su hijo por estar con él, tampoco se sentía preparada para iniciar una vida junto a Félix, es decir, no estaba preparada para que vivieran juntos y no sabía si en algún momento lo estaría. Sí, definitivamente tendría que hablar con él. Cuando llegaron a la casa, Evans se instaló en la sala a jugar con su celular, momento en el que Selena aprovechó para hablar con Félix en el jardín. ―Félix, necesito preguntarte algo. ―Sí, Selena, ¿de qué quieres hablarme? ―Hoy sentí que estabas molesto por algo, ¿qué pasó? ―No, Selena, no estoy molesto, solo que le dedicas tanto tiempo a Evans que… pienso que a mí me dejas muy de lado y quisiera que las cosas fueran diferentes. ―Félix, cuando comenzamos esta relación yo te dije que mi hijo era mi prioridad y que eso no cambiaría… ―Sí, me lo dijiste, pero ya estamos un año juntos y tú no quieres formalizar nada, yo quiero que nos casemos, Selena, quiero que tengamos nuestra familia, nuestros propios hijos. ―Félix, Evans es mi hijo y el amor que siento por él no va a cambiar jamás; en este momento no estoy preparada para formar una familia… ―Si, ya me lo dijiste, Selena, y lo entiendo, y te dije que te esperaría ―la interrumpió él. ―Sí, Félix, te lo dije, pero ahora debo decirte que no sé si en algún momento estaré preparada; estoy bien así y no quiero que mi vida cambie, por eso te vuelvo a decir que si necesitas formar una familia, si en estos momentos es lo que necesitas y quieres, es tu decisión seguir conmigo o terminar todo esto… ―Selena… yo no quiero… ―Félix, pienso que no es justo para ti estar en una relación que no te de la seguridad que tú necesitas, tal vez yo nunca esté preparada para vivir con alguien, tal vez quiera seguir así eternamente, por eso te lo digo, no es justo que más adelante te vuelva a decir que no quiero formar una familia distinta a la que ya tengo con Evans. ―Selena, aun así quiero seguir contigo, ya veremos en un tiempo más a ver qué decides y entonces vemos, pero ahora déjame seguir a tu lado, es lo que más deseo y no, no estoy molesto, solo me gustaría que estuviéramos más tiempo solos los dos. ―Lo veremos, Félix, pero quiero reiterar que el tiempo con mi hijo es para él y a mí me gusta que tú te nos unas, pero no quiero sentir que estás molesto por eso. ―No volverá a ocurrir, Selena, lo prometo. ―Está bien, Félix, gracias por entenderme. ―No, Selena, cuando comencé mi relación contigo, sabía que había un hijo que acapararía gran parte de tu tiempo. ―Así es, Félix, pero si sientes que no puedes, solo debes decírmelo. ―Está todo bien, Selena, de verdad, ahora debo irme. ―Está bien, nos vemos mañana en el hospital. ―Sí, nos vemos mañana. ¿La llegada de Robert cambiaría su vida? No, él estaba casado, pero… ¿qué pasaría cuando él recuperara la memoria? ¿Se acordaría de ella? ¿Le pediría alguna explicación? ¿Qué le diría ella si él lo hacía? ¿Podría contarle la verdad? ¿Debía hacerlo?
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