Jesús se alejó caminando, ya que su casa no quedaba muy distante.Al cabo de varias cuadras recorridas, al llegar a la esquina donde estaba el cruce que daba a su residencia; pudo notar una gran algarabía. Un joven con discapacidad para el habla se le abalanzó gritando un lenguaje que sólo él entendía. Hacía extrañas señas mientras se tocaba constantemente el cuello. Se apretaba como si quisiera estrangularse. Se quedaba un rato inmóvil, como muerto y luego seguía gritando como un demente.Sin comprender nada de lo que Hernán le quería decir con su modo particular de comunicarse, Jesús siguió caminando. Avanzó unos cuantos pasos, y comprobó que el alboroto era aun mayor. Gritos y llantos se escuchaban por doquier.La razón era muy hiriente.Una maldita descarga eléctrica había acabado con la v

