con un fragmento delejército. El recién electo presidente sabía demás que la acción que logró la salida intempestiva del gordito Generalen enero de 1.958, no había sido unatendenciapopular para sacar del panorama político al militar dictador, tal como para siempre se haría entender, logrando el cometido propuesto. Realmente se trató de un movimiento castrensepara conservar el gobierno militar sin precisamente ese gobernante, el dictador. Sin lugar a dudas, laintenciónde los buitres de la patria grande de asirse del poder había sido firme. Los integrantes de aquel acuerdo fueron tajantes en un punto en específico. Deshacerse de un estorbo. ¿Qué se trazó en dicha alianza?,turnarse en el coroto. Repartirse los cargos para ser felices todos. El único partido a quien dejaron por fuera,entraría a conspirar en lo sucesivo.
Precisamente en el año 1.928, quien en ese entonces había resultado recién electo decidió de manera firme, junto con un memorable grupo de “valiosos” patriotas, combatir contra la dictadura que imperaba férreamente.El nacimiento de Jaime de Jesús había coincidido con el inicio de una democracia inmortal, misma que desgraciadamente sería interrumpida, con el devenir de los años, por un adefesio que se querrá posesionar eternamente y que habrá de torcer unas riendas, convirtiendo aquella democracia que tanta sangre, sudor y lágrimas había costado; en una perversa tendencia llamada socialismo.A aquella patria grande le esperaban momentos de pleno desarrollo. Por supuesto que llegarían también las dificultades; pero aquel pueblo noble y trabajador las superaría, de seguro. Atrás quedarían las pesadillas devenidas de regímenes nefastos. El cambio no iba a ser fácil y todos lo sabían. Existía aún el descontento, pero de seguro los hechos demostrarían que si podría ser realidad un sueño de libertad y de verdaderas oportunidades para todos.
La noche llegaba impávida. En el firmamento comenzaban a sentirse los destellos de los cuerpos celestes que parecían luciérnagas enamoradas. Coqueteaba la gélida brisa con los joviales rostros de aquella pareja que recién formaba un hogar. La noche se presentaba solitaria en ese lugar, mismo que albergaba a quienes habían decido ser felices, dueños de la felicidad que proporciona un hogar, una familia. Los sonidos eran magnificados gracias a aquel grandilocuente silencio, mientras Zenón e Isaira permanecían sentados imperturbables frente a la casa, ajenos a todo cuanto ocurría alrededor y entregados a la planificación de un futuro que aún no tenían del todo claro. Jaime de Jesús dormía apaciblemente en brazos de Eloísa, mientras Salomón y Juanita lo contemplaban en silencio. Lo miraban como la joya que era. El amor se palpaba en todos los rincones de aquel humilde hogar. Toda la familia se sentía más unida que nunca. La llegada del niño había colmado a aquellos corazones de la dulzura que siempre ha de irradiarse, para dejar una imborrable huella que se sentiría por siempre. La joven pareja no dejaba de tomarse las manos delicadamente y de dedicarse miradas tiernas. Constantemente se acariciaban con una suavidad que embriagaba. Zenón sentía la delicadeza extrema de aquellas manos, que tomadas entre las suyas, le hacían sentir que era dueño del mundo entero.
En aquella noche acogedora se escuchaban tenuemente los grillos y a lo lejos, se divisaba una pequeña jauría de perros realengos que corrían movidos por su olfato, con el firme propósito de la perpetuidad de la especie.Michí maullaba decidido sobre la azotea. Era dueño absoluto de la noche. También el gatito quería parrandear con alguna conquista y Firulais, embriagado asimismo con el aroma que transportaba la brisa nocturnaexpelido por alguna galana en celos, rabiaba por querer su libertad; pero sabía de antemano que eso no iba a ser posible. La última vez que le dieron permiso se perdió durante tres días y todos pensaron que lo había arroyado un carro. Siempre le daban permiso bien de mañana para que deambulara risueño por las cercanías, y antes del mediodía ya estaba ladrando como loco para que le abrieran la puerta. Entrar y desbocarse muerto de sed hasta el perol que contenía agua fresca, era una sola cosa.Pero en esa ocasión no llegó al mediodía como de costumbre. La diversión se había extendido tal vez y por ello,el perrito aquel de tres colores y de menudo tamaño, mochito de la cola;se había olvidado de todo y de todos.
El bebé comenzó a llorar repentinamente y por más que la abuela trataba de calmarlo, su llanto se tornaba cada vez más fuerte y más insistente. Solicitaba de esa manera su alimento. Isaira al escuchar el llamado de Jaime, se adentró presurosa seguida de su marido. Tras de sí, las sillas quedaron solitarias y permanecieron así hasta que Eloísa las introdujo para posteriormente cerrar la puerta, la cual aseguraban con un listón enorme colocado transversalmente. De esa manera evitaban que cualquier acto indeseable pudiera suceder. Zenón se retiró a dormir temprano, puesto que al día siguiente iría a una construcción como recomendado para formar parte de la plantilla de trabajadores. De tener suerte y ser seleccionado, obtendría un empleo de aproximadamente seis meses o puede que hasta más. Mientras tanto, Isaira se quedó en la alcoba de su madre amamantando al niño. Aquellos tragos gruesos se escuchaban con una desesperación encantadora, lo que les ocasionaba mucha gracia tanto a la abuela como a los tíos. A la misma Isaira aquello le divertía,pero el dolor que le producía el muchachito al succionar el blanco manjar, la llevaba por el camino del desespero. Tenía ambos pezones destrozados.
Desde poco después de su advenimiento a aquellas tierras peninsulares, Zenón de Jesús había desempeñado trabajos diversos para las refinerías. Más que todo, eran trabajos a destajos, pero que arrojaban excelentes dividendos. Su sueño al igual que el de muchos, era pertenecer a la plantilla de la empresa. Pero eso era prácticamente una utopía para la mayoría de los ciudadanos comunes y corrientes. Para ello había que tener como quien dice, palancas. Al afianzarse la renta petrolera y lograr el éxito que de inmediato se alcanzó con la refinación de los derivados del petróleo, los puestos de trabajo se cotizaron de una manera descomunal. Ya todos querían trabajar en “La Compañía” como se le empezó a decir desde un principio y aún en épocas presentes se le continuaba diciendo. Muchos trabajadores cesantes que querían ingresar a la empresa, se amontonaban a las puertas de la mismas y pasaban días enteros en espera de que se les llamara y nada. Tenían que ser recomendados por los políticos de turno, de lo contrario nunca entrarían a trabajar aunque fuese ocupando el cargo más ínfimo. Se incrustaba de ese modo, aquella detestable mafia inmortal de llegar recomendado por un “chivo grande” para poder acceder a un trabajo decente.
Los afortunados, (por no decir los jalabolas) que lograban el empleo, miraban por sobre sus hombros al resto de los mortales. Y todo se debía a los beneficios socioeconómicos que percibían los trabajadores petroleros. El gobierno ejecutó obras de envergadura en torno a dicha actividad. En las dos zonas del Estado donde se encontraban enclavadas las grandes refinerías, se construyeron, cercanas a las mismas; sendos complejos habitacionales con todas las comodidades requeridas: centros asistenciales, educativos, religiosos, expendidos de alimentos a precios irrisorios en comparación con el que ostentaban los mismos en el resto de los establecimientos para quienes eran ajenos a la industria; ente otros.Quienes vivían allí eran considerados muy afortunados. Era una carta de presentación, un tiro al suelo,un sinfín de expresiones que describían fortuna; el hecho de trabajar para aquella empresa.
Los acreedores se morían por que aquellos trabajadores se convirtieran en clientes. En fin, siempre resultó ventajoso trabajar en lo que fuere dentro de la industria petrolera. Las prestaciones recibidas eran más que justificadas, dado los riesgos que dichos trabajadores enfrentaban al estar expuestos a componentes tóxicos en extremos. Además de todas aquellas mercedes percibidos por los trabajadores, existía un loable propósito por parte de dicha industria y éste no era otro que beneficiar a muchas regiones del país. Sitiosantes, sin ningún valor productivo, particularmente desfavorecidos y sin matices para incorporarse al paradigma del desarrollo y del adelanto que se comenzaba a emprender en la región en aquella época. Hasta que las infernales garras de aquellos buitres de un país,lo destrozarían todo. Desde el futuro se asomaba un espectáculo dantesco.El país en plena pandemia, se quedaría sin gasolina.Gracias a la nefasta obra de aquellos buitres de la patria grande, el orgullo de todos en esa nación dejaba de serlo de la manera más brutal. Solamente quedaría aquella bonanza vivida; en las mentes y en los recuerdos de quienes “fueron felices y no se habían dado cuenta”.
Al estado catatónico en que se encontraba Jesús, se presentó repentinamente, una escena llegada desde la época por venir que desafortunadamente y por obra del mismísimo satanás, llevaría hambre y desolación a un pueblo entero. Las imágenes se presentaban en fracciones de segundo, o como diría tiempo después un heredero, en “un milímetro de segundo”. Eran desgarradores los acontecimientos. Daba honda pena presenciar aunque fuese de manera breve, aquellos sucesos. El verdadero dolor habría de sentirse cuando ese futuro sangriento llegara a su tiempo real. Llegó a la mente del joven, lo que le pasaba a un hombre de una extinta clase media. Era un ser como habían miles, que narraba su propia historia. No se visualizaba un rostro en particular ya que se trataba de la cara del pueblo; le contaba a alguien que aunque tampoco se podía visualizar, escuchaba tal vez tan apesadumbrado como quien contaba la tristeza de dicho relato:
“Te cuento, me encontré de repente en aquella avenida, otrora asiento de un variado comercio, ahora venida a menos. Sólo existían locales de venta de comida no perecedera. En las panaderías se formaban largas colas para poder comprar pan. Dos unidades para cada persona. Compré una ración de una comida que permanecía expuesta para que el público la mirara y que se veía deliciosa. Era algo así como lo que se exhibe en una joyería. Nadie compraba de ello ya que exigían pagar en divisas. Me sirvieron un poquito nada más. Molesto, le dije a la mesera que agregara más comida en mi plato. Me explicó que el costo era muy elevado y se cobraba de acuerdo al peso. Le dije que no importaba. Quería comer y cuando eso me pasaba, en realidad comía mucho. Pagué el importe y noté que mientras comía, la gente me miraba sin disimular, con crecido apetito, con envidia diría yo. Pero no era una envidia hacia mí sino hacia la vida misma. Eso me incomodó en extremo, por lo que solicité que la dispusieran para comerla en casa. Mientras esperaba, escuché a dos damas que charlaban mientras les tocaba el turno para poder comprar las dos piezas de pan que ofrecían a cada cliente. Era un racionamiento nunca antes visto amigo mío.
Por lo que alcancé a escuchar, eran profesionales universitarias. Una era ingeniera química y la otra, pediatra. Comentaban que hacía unos años, con sus salarios pudieron comprar sus casas y sus vehículos. Ilustraban que hasta hacía unos años vivían dignamente, vestían de buena manera, educaban a sus hijos en buenos colegios, en fin; disertaban con un enorme dejo de nostalgia, que antes vivían muy cómodas, como se debería siempre vivir, para ello se habían sacrificado y para eso tenían buenos cargos en la administración púbica; pero eran otros tiempos. Comentaban que ahora con lo que ganaban, sólo podían comprar comida para algunos días, y no de buena calidad como estaban acostumbradas. Me sentí identificado. A mi me había pasado igual. Entre tanto, noté que muchos niños se apilaban en la puerta del local pidiendo algo con que mitigar el hambre. Otro tanto hacían varios parapléjicos, amputados, ancianos y hasta personas aparentemente normales. Había hambre, demasiada hambre en el pueblo.
Al mismo tiempo que aquel par de damas charlaban, también conversaban tres caballeros, sólo que ellos lo hacían de un tema distinto. Se referían a lo difícil que resultaba encontrar algún medicamento, por más sencillo que pareciese. Uno de ellos se quejaba, y con mucha razón, que hacía unas semanas tuvo un pariente en uno de los hospitales de la zona y en él no había lo más indispensable. Debieron adquirir por su cuenta, todos los enseres y medicamentos para tratar su enfermedad. Gastaron hasta lo que no tenían. Sobre todo con los analgésicos, los antibióticos y aquella gran gama de exámenes de laboratorio y estudios especializados. Al final, los esfuerzos fueron en vano y lastimosamente falleció. Luego de ello, fue otro camino tormentoso con todo lo referente a los gastos de funeraria. Verdaderamente que eran unos costos que hacía creer que se trataba de uno de los sarcófagos encontrados en las tumbas de los faraones.
Otro señor aseveró que para poder hacerle la cesárea a su esposa, en el hospital le entregaron una enorme lista de insumos que debió él, para poder honrar esa portentosa petición, vender su automóvil. Resultaba ahora un gran dilema, si su trabajo era el de taxista ahora iba a resultar cuesta arriba sostener a su familia, y más aun con un nuevo integrante que acababa de llegar. Y así, continuaron expresando todos aquellos relatos que parecían extraídos de algún cuento de Poe.Decidí irme a casa indignado amigo. Caminé hasta la parada del transporte público. Quise leer la prensa y entre risas, un caballero me dijo que hacía tiempo que eso había dejado de existir por falta de papel. Si se quería saber alguna noticia, se debería acudir a las páginas virtuales; solamente asi se podía estar enterado. Ni modo, cada vez estaba más sorprendido. Permanecí más de una hora esperando alguna unidad del transporte público. Ya la parada estaba atestada y nada que aparecía una unidad. Y nunca apareció.
Lo que si llegó fue un gran camión y de su parte posterior un hombre gritaba que si había puesto.No entendía como hasta los ancianos abordaban aquellos enormes camiones, como si fuesen unos verdaderos acróbatas. Acongojado decidí caminar hasta mi casa. Afortunadamente no quedaba muy distante. No me sentía preparado ni física, ni moralmente, para subirme en uno de esos vehículos. Recordé que cuando joven, existían unos lujosos autobuses que hasta acondicionadores de aire tenían. Y pasaban recogiendo a los pasajeros cada quince minutos. Como se ve amigo que has estado mucho tiempo lejos de éste país. La cosa esta demasiado difícil. Si te cuento que nunca había visto tan largas hileras de personas en los bancos para tratar de retirar un poco de dinero. Los billetes estaban casi extintos. Y lograr obtener unos pocos, era una verdadera hazaña. Pudieses tener muchos millones en tu cuenta bancaria pero no podías disponer más que de una ínfima cantidad por órdenes de algún loco tal vez. Yo mismo he quedado sorprendido de muchas cosas que nunca me habían pasado. Mi sueldo me alcanzaba para cubrir mis necesidades y hasta para darme un lujito de cuando en cuando con mi esposa e hijos. Cuando me faltaba poco para llegar a casa lamenté entonces no haber podido arreglar mi carro. Percibí un bullicio noté que éste provenía de un lugar en el que había una larga hilera de personas aguardando desde el día anterior. Alguien dijo a viva voz que iban a vender dos paquetes de harina de maíz precocida por persona. Todos se emocionaron ya que, originalmente se había acordado que era sólo uno.Cuando ya estaba algo lejos de aquel sitio que estaba atestado de personas enjutas, raquíticas y asoleadas en extremo; escuché que alguien dijo: “Menos mal que ya van a entregar las cajas”. Sin entender a que caja hacía referencia, seguí mi camino. En verdad no quise saber de que se trataba eso de “las cajas”.
Me retiré apesadumbrado. Al salir, una muchachita se me acercó y me preguntó que si no estaba interesado en mantener relaciones sexuales con ella. Necesitaba dinero para llevar comida a su mamá. Caminé rápido con el determinante fin de llegar a mi casa y encerrarme en ella. Pude notar montones y montones de basura en todos los rincones de la ciudad. Una enorme cantidad de aves de carroña brincaban sobre aquellas montañas de desperdicios. Y las personas peleaban contra esos animales. Buscaban entre los desperdicios, algo que comer. Me dio mucho pesar todo aquello. Seguí caminando, mientras lo hacía pensé que había gastado en dos comidas lo que hacía diez años gastaba para comer varias semanas. A lo largo de la avenida otro grupo de personas carreteaban agua en varios recipientes.
En sus declaraciones a la prensa, ellos manifestaban que hacía ya varios años, no recibían agua por tuberías. También declaraban que no tenían los recursos necesarios para comprar el agua a los dueños de los camiones cisternas. Deduje, por lo que había escuchado, que algo estaba mal. Me quedé un rato entre ellos. Alguien creyéndome comunicador social o algún político, se me acercó y me dijo que nadie se explicaba que no había agua para las comunidades ya que alegaban cualquier cantidad de sandeces para justificarse ante la falta de inversiones a los servicios públicos; pero en el sitio donde se surten los camiones cisternas, existía agua en abundancia.
Era una verdadera paradoja que desafiaba toda lógica lo que pude escuchar. En verdad me dio primeramente un ataque de risa, la que tuve que disimular por consideración; pero a la vez me dio ganas de llorar, de gritar a los cuatro vientos ¿Qué sucedió aquí? Dios mío, ¿De que se trata todo esto? No es posible que en un país que una vez fue tan millonario, tan próspero, un país que llegó a tener una de las economías más sólidas de esta parte del mundo, que llegó a exportar una muy buena cantidad de petróleo al día. Un país con la más grande reserva de petróleo, ocurra algo tan bestial, tan aberrante y ese algo es que la gasolina sea más económica que el agua. Y de manera dramática. Supe, para mi sorpresa, que con el dinero que cuesta tan sólo la cantidad de agua para surtir a una familia de cinco habitantes por un mes; se puede comprar una cantidad de gasolina para surtir todos los automóviles del país por el mismo período y hasta más. Eso es lo más descabellado que he escuchado en mi vida, y vaya que he escuchado muchas realidades trágicas.
Me retiré, ahora si me dispuse a irme a casa definitivamente. Mientras recorría aquel camino que me pareció demasiado largo, pude observar como apresaban a varios jóvenes. Los cuerpos de seguridad del Estado, la emprendían contra ellos de manera por demás violenta. Demasiado violenta diría yo. Hasta les disparaban y uno de ellos cayó con varios perdigonazos en su humanidad. El delito a imputar: Traición a la patria, asociación para delinquir, incitación a la rebeldía, delitos de odio y otros que nunca había escuchado. Ellos estaban protestando pacíficamente por agua, por gas, por que cesaran los apagones y por comida. En realidad, en mis tantos años como abogado penalista no sabía que reclamar lo justo era un delito tan grave”. Jesús nunca se imaginó que estaba soñando consigo mismo en el momento que surgía un relato. Un movimiento repentino, hizo que aquella escena de desvaneciera y diera paso a las imágenes que ocurría antes de que aquel triste relato por venir se hubiese presentado.
Decidió entonces Zenón dejar de perder el tiempo. Trabajaba un mes y quedaba nuevamente cesante durante tres o cuatro. Así nunca llegaría a ninguna parte. Eran pasos de tortuga, se decía coloquialmente. Efectivamente, en la obra que recién se iniciaba, necesitaban de mano de obra relacionada con la construcción. Se trataba de una escuela que construían cercana a barrio. Ya la habilidad de Zenón en esas lides se había perfeccionado con la práctica. El nuevo presidente inició un imponente proyecto tan pronto se asió del poder. Destinó una gran cuantía del capital de la nación en la edificación de nuevos colegios y liceos públicos.Se construyeron por lo tanto, más de 3.000 escuelas y 200 liceos en toda la geografía nacional. La paga no era mucha, pero alcanzaba. Los productos de uso habitual, eran abundantes y se les podía adquirir a muy bajo costo. Más costosos que los expendidos en los comisariatos para los trabajadores petroleros; pero aún así, el sueldito le alcanzaba.
Como no le quedaba muy distante, el joven padre ganaba el camino a pie, toda vez que platicaba de cualquier tema que estuviese de moda, con varios de sus compañeros de faena. No le fue del todo mal en esa obra, puesto que al terminar la misma, fue encomendado para la construcción de otra. Pero en esa oportunidad si que quedaba muy distante. Ni modo, tendría que viajar. Ya para el año 1.960, Isaira estaba encinta nuevamente. Quedaría Eloísa al cuidado de la “barrigona”, no había otra alternativa. La obra en cuestión se trataba de un puente que había sido iniciado por la dictadura y que estaba inconcluso. Llevaría el nombre de un prócer de la independencia de aquella patria grande. Atravesaría el lago de mayor extensión de aquella nación. Contaría con una prolongación de 8.678,80 metros. Constituiría por mucho tiempo, el puente más extenso del mundo y aún en tiempos actuales, continúa siendo una de las estructuras en hormigón armado más grandiosas.
Aquel presidente habrá de pasar a la historia por varios detalles contradictorios. Fundará las bases para la creación de la corporación nacional en cuestiones petroleras. Del mismo modo creará junto a uno de sus ministros, experto en esas lides, una organización mundial relacionada con todo lo relativo al petróleo. En dicha organización se darán las directrices a nivel mundial en todo lo referente a la comercialización del oro n***o. Muchos países se unirán. El Ministro pasará a ser el primer gerente de dicha agrupación gremial.Se estrenará una nueva Constitución Nacional. Un estamento que regirá acertadamente (era lo que se esperaba) los destinos dela nación.Se querrá con ese texto sagrado,acopiar los principios de señorío popular, la intervención de la ciudadanía en la escogencia de los gobernantes y la alternabilidad en el poder. Su novísima esencia consistirá en cerciorar elafianzamiento institucional de la democracia que, en anteriores estamentos, sólo se anunciaba como un principio. A su vez se producirán varios hechos nefastos, a saber: diversos alzamientos tanto civiles como militares y hasta un colosal atentado.Otro hecho trascendente resultará ser que algunas agrupaciones políticas (en su mayoría de izquierda), se irán a la clandestinidad formando grupos subversivos que se refugiarán en las montañas. En fin, la cosa no le resultará nada fácil al mandatario.
Ya al cabo de una semana Zenón habría de marcharse. Isaira estaba muy afectada por ello. Comenzaba su segundo embarazo y Jaimito apenas tenía cuatro meses. Eloísa y Salomón lo enfrentaron de manera tajante, tratando de hacerlo entender que no era el mejor momento de dejar a Isaira sola por más que estuviesen ellos para protegerla. Realmente ellos la cuidarían, le brindarían todo el apoyo necesario; pero no se trataba de eso nada más. Nada era ya como antes. Ya la industria petrolera se había afianzado en la región. El crecimiento demográfico y por ende económico, no se había hecho esperar. Todo aquel adelanto atrajo a muchoscomerciantes que comenzaron a establecer sus grandes y variados negocios. Ya “La Taguara de Eloísa” como le decían, que durante mucho tiempo mantuvo un indiscutible éxito, había quedado relegada por aquellos grandes establecimientos dedicados a la venta de comida. A esas firmas comerciales colmadas de lujo por doquier, nadie les decía taguara; quienes ahora acudían a ellos les decían con pedantería “Restaurán”. Realmente los restaurants resultaban una novedad para todos en esa época. Los musiú (degradación de Monsieur, señor en francés; términoque se le daba todos los comerciantes extranjeros cuyo idioma no era el castellano) se habían asentadopara quedarse por siempre. Los ingresos familiares se habían ido a pique y las exigencias de Jaime y de Isaira en su nuevo estado eran máximas. No había de otra que quedarse a trabajar allí en lugar de marcharse lejos y lo que era peor, por tanto tiempo.
Entonces, el buen marido y padre de familia comenzó aquel largo peregrinar, haciendo trabajos a destajos para obtener el sustento familiar. No descansaría hasta que ya los rigurosos abrazos del tiempo, secuestraran sus fuerzas al llegar a la tercera edad. Ese año se produjo un acontecimiento que de inmediato encendió las alarmas. Se trató nada más y nada menos, quede la consumación del fallido magnicidio perpetuado el 24 de junio contra el Presidente de la República. De manera coincidente, ese año se cumpliría una década desde que se produjo un suceso de tal magnitud, sólo que en esa oportunidad, por desgracia, los vándalos asesinos lograron su cometido; el magnicidio perpetuado al Presidente de la Junta Militar de Gobierno en noviembre de 1.950.En esa nueva ocasiónse consumaba un acto realmente inédito, una confabulación internacional dirigida por un General dictador (caracterizado por la inmensa cantidad de estrellas que pendían de su guerrera,al estiloHermann Göring,lo que le valió su apodo) de extensa crueldad, tristemente célebre por sus actos predominantemente genocidas. La historia, fundándose en loscruentos enfrentamientos entre ambos gobernante, apuntaba directamente al tirano antillano como el autor intelectual de aquella frustrada hazaña. El vehículo Cadillac malogrado tras elestallido, representóel testimonio directo del enfrentamiento entre dos vertientes políticas;la dictatorial y la democrática. Ese sería el último chillido del diabólico personaje. A la mente del soñador llegaría ese suceso. En mayo de 1.961, el automóvil donde transitará el jefe isleño, será intersectado y una ráfaga de disparos acabará con el tenebroso déspota.
El asqueroso generalísimo,arbitrarioeterno;extrañamente no se hará acompañar por ningún esbirro. Luego de la lluvia de plomo el tirano, ya lesionado, saldrá del vehículo trastabillandoe intentará disparar sin saber a donde ya que dada la oscuridad reinante no sabrá de donde vendrá exactamente el ataque. Luego se desmoronará y quedará en el suelo muerto tras una pequeña; pero penosa agonía. Los asesinos (o los héroes) se asegurarán de su muerte, descerrajándolela cabeza de un tiro por si acaso.Lo habránconseguido, el monstruosodictador habrá muerto por fin, Les habrá salido perfecto el “tiranicidio”.El que escupe para arriba la saliva por lo general le cae en la cara. Se lo echarán al pico al año siguiente,un grupo de hombres valerosos y, a pesar de que atraparán, torturarán y asesinarán a los autores de aquel acto de patriotismo; los mismos pasarán a la historia como héroes.
El tirano más sanguinario de América Latina habrá sido liquidado, sin embargo el régimense conservará, por lo tanto el paísseguirá a merced del pánico.La venganza se dará de inmediato. Bajo la vigilancia del General hijo del opresor, seránatormentadosdesmedidamente durante mucho tiempo aquellos patriotas. Uno de ellos, destacado en la vida política de su país como gobernante municipal,recibirá un día, cuando esté a punto de morir de inanición, una ración enorme de carne la cual devorará casi que sin masticar. Después de terminar de comer lo que significará para él un enorme aliciente, los esbirros guardianes de su celda, tras preguntarle que si había sido de su agrado el banquete,le mostrarán la cabeza de su hijo de cuyo cuerpo extraeríanaquella macabra comida. El prisionero sucumbiráde inmediato víctima de un ataque al corazón. Aquella visión terrorífica que habría de llegar en el año 1.961, luciría planificada en el mismísimo infierno.
El presidente, luego de aquel atentado, había quedado hecho guiñapos; muy mal herido. La onda expansiva le produjo severas quemaduras en ambos brazos. Le afectó la visión de unode sus ojos y el estrepitoso ruido de la explosión, le dejó medio sordo. Pero milagrosamente había salvado la vida. Un edecán suyo contaría posteriormente que, luego del complot, el presidente pidió que lo trasladaran al sanatorio; tenía las manos hechas un desastre debido a las quemaduras. Allí se empecinó en que no deseaba que le aplicaran anestesia, por lo tanto, siguiendo sus órdenes; le aplicaron las curaciones de rigor en “carne viva”. “Tengo que hablarle al país por televisión, emplace a los Ministros y ala gente de los partidos que me apoyan”, dijo. Lo trasladaron a la estacióntelevisiva y efectivamente lo hizo, le habló al país. Notificó queestaba en buenas condiciones y que había presidente para rato. Expresó emotivamente que ni él renunciaba ni ningún diablo lo haría renunciar. Helo allí, seguíaal frente del gobierno. Luego de concluir eldiscurso y tras apagarse las luces, se giróhacia su colaborador y tragando grueso le expresó: “Ahora si puedodesmayarme”, y así lo hizo, realmente se desmayó.Había quedado documentado ese discurso. Durante muchos años sería recordado. Era de admirar el gran valor de aquel gobernante.