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4580 Palabras
significaba la dictadura que todos estaban padeciendo. Hizo lo que la mayoría de sus coterráneos evitaban. De nada sirvieron los ruegos de Mercedes y las caras largas de Omar, Yaya y Ángel. Orlando refunfuñó desde el interior de una madre. En fin, se metió en un brollo enorme. Eso evidentemente que no pasaría por debajo de la mesa. Elíseo se comprometió a servir en algo al movimiento. Le fue encomendada una misión s*****a. Él la aceptó como quien acepta una taza de café. Aquel día, su participación dentro de la organización subversiva consistía en transponer unos cajones de municiones de un lugar a otro.Eranmuy pocos esos cajones. Tan pocos  que podrían  cargarse sin que se sospechare nada. Él poco a poco comenzó atransportarlosdisimuladamente, como si se tratara de un inocente juguete.Los llevó hasta la casa y los enterró en un rincón del tinglado donde una hamaca para tres pasajeros, invitaba al haraganeo. Por otro lado, sin que Mercedes se diera cuenta, en el escaparate, entre las cajas que guardaban celosamente la ropa de los muchachos de cuando estaban chiquitos y que se prestaban a usar con el próximo crio que naciera (que en ese entonces la sorpresa llegaba el día del advenimiento a la vida y no de la mano de un ecosonograma); Elíseo había guardado semi ocultos, una serie de panfletos alusivos a la animadversión sentida hacia el régimen. Y la traición desmedida llegó sin anuncio. Algún soplón de oficio, algo así como le dirán en la época del régimen que se situará y acabará con tantos años de lucha; un cooperante patriota, se fue de jetón y puso sobre aviso a las autoridades. Sólo era cuestión de hacer un sigiloso seguimiento y vaya que era eso lo que llevaban días haciendo en el barrio de aquella poblaciónque llamaron el caserío más grande del mundo.           En aquel entonces Zenón que estaba ya próximo a cumplir 24 años. Vivía en casa de Luisa. Había llegado hacía año y medio atraído como todos, por el trabajo en las refinerías. Trabajaba por temporadas en contratistas que prestaban servicio de mantenimiento a las refinerías. Mientras esperaba la renovación del contrato o el surgimiento de uno nuevo con alguna de las tantas empresas, se dedicaba a trabajar el conuco de su cuñado. Elíseo le estaba enseñando poquito a poco, el oficio de albañilería queél dominaba de una forma fascinante. Era un maestro en ese difícil y duro trabajo. Zenón aprendía a pasos agigantados. Se decidió finalmente a trabajar con su otro cuñado y entre los dos hacían una casa en un santiamén y les quedaba extraordinariamente bella. Los buscaban afanosos y más bien les sobraba trabajo. Zenón era un joven bello, muy parecido a un galán mexicano de la época de oro del cine de aquella nación. Usaba un bigote bien trabajado. Tenía un porte elegante. Sus ojos de intenso negror regalaba miradas que hablaban por si solas. Era excesivamente cuidadoso con su manera de vestir y su voz de gañote, hacía que las faldas prácticamente se cayeran solas. Las mujeres lo deseaban intensamente y él no se hacía el duro para nada.           Desde siempre resultó muy mujeriego al contrario de Rubén. Pencho era más pudibundo. Ellos eran muy parecidos físicamente, pero a diferencia de Zenón que no dejaba escapar oportunidades cuando de conquistar a una chica se trataba, Pencho se dedicó a ejercer como policía desde que le dieron de baja en el ejército. Y a esa labor se dedicó en cuerpo y alma, descuidando hasta su vida privada y sentimental. Cuando ya iba a cumplir cuarenta años, se unió en una relación concubinaria con la señora Petra quien tenía una gran hilera de descendientes. En el año 1.969 nacería su única hija, Ismelda. Zenón si que disfrutaba su juventud como le gustaba. Lo obligaron a casarse con una muchacha a la que sedujo y quien no hizo nadita por evitar la seducción. Tan pronto firmó el libro de casamientos en la jefatura civil, dejó el pelero como quien dice. La muchacha quiso meterle gato por liebre y él sabía ciegamente que el gato no era suyo. Jamás compartió la vida con quien fue su esposa legal. Nunca más supo el uno del otro. La criatura llevó el apellido del hombre que vivió con ella y con quien tuvo el resto de sus muchachos. El joven era muy trabajador y le gustaba echarse los palos. En el país era frecuente que se le dijera asi a tomarse algunas copas de licor. Y esa denominación muy típica se debía supuestamente,a una costumbre nacida desde la época en que se abolió la esclavitud.Lospudientes se negaban a cancelarles a sus viejos sirvientescon monedas de plata. Por lo que confeccionaban tablitas con el sellode la hacienda para que pudieran ser cambiadas en lastiendas por suministros. Muchos elegíanusar dichas tablitas para adquirir aguardiente, por lo que pedían “un palito de ron”, “un palo demiche”, etc. Y se quedó en el léxico popular, decirle echarse palos al referirse a tomar licor. La noche en que se presentaron a la casa de Mercedes los efectivos de la Seguridad Nacional, resultó en un verdadero desastre. Llevaba varios días un vehículo merodeando por el sitio. Pasaba repetidas veces por esa calle muy despacito. Nadie conocía a ninguno de los ocupantes del mismo. Estaban estudiando algo, y ese algo no era otra cosa que los pasos dados por Elíseo. Le estaban siguiendo los pasos luego que un traidor lo denunciara. Querían agarrarlo con las manos en la masa y no sólo eso; querían era descubrir a los integrantes del grupo y que estos a su vez, delataran a los que dictaban los lineamientos. Buscaban aquellos miserables, desarticular toda una organización que buscaba luchar contra aquella dictadura criminal, como resultaban ser siempre esa forma de gobierno. Elíseo ese día llegó a la casa como siempre, con la ropa de trabajar y algunas herramientas. Ese día se bañó y se cambió de ropa y sin cenar siquiera, salió de la casa. Sus pasos estaban siendo detenidamente observados por dos tipos que estaban apostados en la esquina conversando disimuladamente. Poco después llegó con una pequeña caja de cartón a cuesta. Al momento que se disponía a entrar a la casa, se le abalanzaron los dos tipos aquellos que se parecían más bien a dos gorilas. No le dieron tiempo de nada. Los molieron a puñetazos y cuando cayó, la emprendieron a puntapiés de manera inmisericorde. Revisaron la caja y lo obligaron a desenterrar las otras que celosamente ocultaba en el patio. Pusieron la casita con las patas hacia arriba y se llevaron todas las evidencias que encontraron y que los comprometían de manera rotunda. Se los llevaron a él y a Mercedes a fuerza de peinillazos hacia la comandancia de dicho cuerpo represivo.Al llegar al cuartel de la policía, los pasaron directamente a la tortura. No les hicieron interrogatorio alguno, ya que no lo consideraron necesario en ese momento. De inmediato comenzó aquella represión desmedida. Ellos estaban inyectados de odio. Les arrancaron la ropa y empezó la c********a, por así decirlo. Aquellos desalmados se quitaban el cinturón y les daban a ambos con la hebilla para que dejara una horripilante huella. ‘Pásamelo para acá”, “lánzamelo para acá’, le decía un verdugo al otro. Daban brincos de excitación tal como los hacen los buitres al comer.           Al lado de ellos, otro grupo de matones se ensañaban contra un pobre hombre por la misma cosa, por según ellos; estar contra el gobierno. Cosa totalmente falsa. Era un ciudadano cuyo único pecado resultóser el hecho de tener una esposa muy bonita. Esa belleza hizo que un desgraciado de esos pusiera sus ojos en ella. En vista de que la dama de manera rotunda se negó a ser amante de ese tipejo, la emprendieron contra el esposo. A ella la violaron repetidamente varios de aquellos sinvergüenzas y a él le desgraciaron la vida. Lo golpeaban aquella noche de la manera más cruel que pudiese imaginarse.Tal fue la b********d del castigo que recibió aquel caballero, que su cara literalmentequedó convertida en una masa sanguinolenta. Los desgraciados aquellos se vanagloriaban inmisericordemente de que a los detenidos los hacían confesar a fuerza de patadas y golpes. En ocasiones se les pasaba la mano, tal como le sucedió esa vez con ese pobre señor, y los mataban a fuerza de tantos coñazos. Elíseo y Mercedes mientras llevaban palo, escuchaban alarmados los gritos que profería aquel hombre. Ellos ni se imaginaban lo que les esperaba. A ella, dejaron de echarle tanto carajazo pues, un pequeño instante de piedad se hizo sentir en uno de aquellos mamarrachos torturadores, al mirar la barriguita que delataba el estado de embarazo que ella poseía. La sentaron en el piso justo frente a donde mantenían a su marido. Era pues entonces, peor el remedio que la enfermedad. La tortura psicológica a la que fue sometida, fue el detonante para que se iniciara un desequilibrio mental en esa pobre mujer, que vivió el resto de su existencia atada al fantasma de la persecución y la tortura. Aquellos maltratos que recibía Elíseo le hacían más daño a ella. Cada golpe, cada humillación; le destrozaban el corazón, le despedazaban las esperanzas, le descuartizaban la fe en la humanidad.           Jesús, al percibir aquellos atroces tratos que sus tíos sufrían de manos de la fuerza represiva de una dictadura, se movió en su lecho con un nuevo sobresalto. El niño se despertó momentáneamente, miró a su padre en medio de un pequeño instante de confusión y se quedó dormido nuevamente. Atrás quedaron los momentos placenteros en los que visualizó a su madre que, a pesar de haber enfermado siendo apenas una niña, vivía momentos felices junto a su familia; a pesar de las limitantes propias de una familia pobre y sin una figura paterna que diera la cara por ella. Aquellos maltratos cometidos contra sus tíos,los visualizaba en su extraño sueño como si los estuviese viviendo él. Aquellos años en los que un perverso gobierno destrozaba las esperanzas, dejó severas huellas, inolvidables todas.Durante el gobierno del gordito General, la dominación y la crítica dijeron presente en aquel país, tan así que la oposición era asiduamente amenazada y hostigada por los esbirros. Las divulgaciones de losperiódicos eran inspeccionadas la noche antes de su publicación para preliminarmente,desaprobar lo que no le favorecía al régimen. Las penitenciarías estaban colmadas de políticos y ciudadanos que no comulgaban con los ideales de la dictadura, y en los pocos casos, quienes no resultabanrecluidos, eran desterrados o liquidados. Durante aquel nefasto gobierno, de nada sirvieron los adelantos y las grandes obras realizadas, cuando por otro lado se sometía a la ciudadanía a los más atroces maltratos y vejaciones. Se perfeccionaron los más extravagantes aparejos de martirio. El más común era aquel que estaban utilizando con Elíseo. Se trataba del “ring”, que no era más que un ring de automóvil, sobre cuyos bordes lo suspendían descalzo y desnudo. A medida que el tiempo transcurría, los bordes de dicho enser se adentraban en las carnesde sus pies. Esto le provocaba un muy fuerte dolor como consecuencia de que esa posición sobre aquel instrumento usado le abría surcos profundos. Y apenas ese fue el principio. Después que se aburrieron del jueguito macabro aquel y cayeron en monotonía, lo dejaron descansar un rato. Sólo eso, ya que ni una gota de agua aunque fuese por caridad, le ofrecieron. Mercedes estaba atónita. Parecía una autómata, no se movía por nada del mundo impactada como estaba por el trato cruel e inhumano que estaba recibiendo su marido. Le destrozaron la cara a fuerza de golpes con una vara de madera. Los dientes salieron expelidos como consecuencia del fuerte impacto de aquel objeto contra su rostro. Eso fue lo último que le hicieron aquella noche antes de largarse a j***r a otros cristianos.           Comprobaron esa misma noche los vecinos en el barrio, que los esbirros continuaban buscando vestigios de un levantamiento contra la tiranía. Lograron dar con el paradero del resto de aquel pequeño grupúsculo. Nadie dijo nada, nadie delató a alguien del grupo que desde la capital lograba captar cada día más adeptos. Fueron valerosos hombres y mujeres que preferían hasta morir que delatar a quienes finalmente lograrían un gran propósito. Fallecieron tres personas que, asustados, emprendieron una carrera nerviosa y fueron acribillados cobardemente por la espalda. Se llevaron todos aquellos elementos de interés subversivos, según ellos y además; todas las cosas de valor que encontraban a su paso aquellos malnacidos. Escorias malditas que maltrataban a quienes se les atravesaran, sin importar un comino que fuese algún niño, anciano o lo que fuere. Irrespetaban la vida sin ningún vestigio de remordimiento. Eran seres vacíos, seres malvados. Tenía que denominarse de esa manera a un hombre o mujer que fuese capaz dellegar al extremo de colgar a algún preso por los testículos utilizando para tal propósito una fina cuerda. En ocasiones les aplicaban lo que comúnmente se conocía como “tortol”. Éste instrumento de tortura consistía en un trozo de mecate con dos lazos en las puntas. Éste se instalaba alrededor de la cabeza y utilizando una barra de metal que se salvaba por los dos lazos, se iba doblando, de modo cada vez más éste adminículo apretaba la soga, lo cual producía un dolor colosal, que podía llegar a enloquecer quien fuese de esa formaatormentado, como efectivamente llegó a ocurriren muchísimas oportunidades. Tres días después de tanto llevar tormentos, todos fueron liberados. No pudieron relacionar a aquel pequeño grupo de ciudadanos de provincia con los líderes de un grupo opositor al régimen del que se tenía noticias cada vez más sonadas, que estaba maquinando un golpe es Estado en la capital de la República, con apoyo de un grupo de militares disidentes y de muchos activos que se mantenían bajo perfil. Además de un buen número de patriotas exiliados en diversos países alrededor del mundo. Estaban cagados los integrantes de la élite del gobierno. El gordito General cada vez salía por las televisoras dando declaraciones de que todo estaba bien. Ya la época navideña estaba en pleno apogeo. El hombre y sus verdugos no podían disimular el nerviosismo al sentir los rumores aquellos cada vez más fuertes. Sentían que los caminos se acortaban. Ya habían llegado demasiado lejos con los desmanes que hacían. Tarde se dio cuenta aquel marrano, de que sus fuerzas policiales guiadas por un sátrapa veterano en esas lides torturadoras, habían traspasado los límites de las salvajes actuaciones. Ya la gente estaba cansada de tener miedo. Se acercaba el final y ellos.Los locos del poder lo sabían. Finalizaba el año 1.957 y aquella noche algunos vecinos se habían quedado con Yaya y Ángel. Omar había permanecido en la casa de otro vecino. Luisa y Perucho con su muchachera, afortunadamente se habían escondido y a raíz del miedo intenso que sintieron, agarraron los pocos churupos que tenían ahorrados, lo poco que lograron cargar y se largaron del sitio con rumbo desconocido. Con el tiempo fueron a parar a la zona central donde Perucho tenía su familia. Cerca del sitio donde habían construido la casita que fue la manzana de la discordia y que había propiciado el distanciamiento de los hermanos y las hermanas. Se reconciliaron Baloid y Perucho, al igual que María Elisa y Luisa María. Las heridas provocadas a Elíseo tardaron unas semanas en sanar. Más las de Mercedes que eran psicológicas, nunca se curaron. Ella quedó marcada para el resto de su vida. La abrazó en severo desequilibrio mental para siempre. Escuchaba en su desconcierto, las voces de la perversa fuerza torturadora. Los miraba por todas partes. Le gritaban improperios. Elíseo desarrolló un complejo de persecución que lo haría huir de aquellos fantasmas de manera constante con todo y familia. Solamente logró detener aquellas constantes huidas, un fuerte impacto que recibió tras un arrollamiento sufrido y que lo mantuvo al borde de la muerte durante dos meses en un estado comatoso profundo. Pudo despertar y superar una vez más las heridas físicas; pero quedó desequilibrado hasta su muerte ocurrida precisamente por un arrollamiento muchos años después.           Ese año, luego de presenciar los embates sufridos por su hermana y su cuñado, a Zenón le ocurrió algo muy particular. En el cine local estaban ofreciendo una película que por fin llegaba a la provincia, luego de que fuese grabada en 1.950. Se trataba de “La balandra Isabel llegó esta tarde”. El joven galán era un admirador empedernido del cine mexicano, en particular aquellas películas en las que intervenían magistralmente su ídolo Pedro Infante, además de Antonio y Luis Aguilar, Tito Guisar,María Félix, Jorge Negrete y Dolores del Río, entre otras tantas estrellas de ese entonces.Desde hacía tiempo había escuchado hablar de aquella producción nacional que tenía fama de ser muy buena. No había film que él no acudiera a disfrutar. Dejaba hasta de comer con el firme propósito de, con el poco dinero que tuviese, pagar la entrada de tan fabuloso espectáculo. Esa noche, al regresar a su casa, no lo hizo por el camino habitual sino que bordeó otro que era más extenso. Nunca supo explicar el porqué tomó aquel camino más largo. Lo cierto del caso fue que al pasar frente a una vieja casona contempló estupefacto, a la mujer más bella del mundo, como siempre se jactaría de decir. Contempló a una chica preciosa que trataba de cerrar una pesada puerta, tal como lo hacía cada noche aproximadamente a las nueve, luego de que junto  a sus hermanos y a su madre, pasaran amenos momentos de sana plática familiar justo frente a la arcaica residencia. Ella se encargaba siempre de introducir las sillas y posteriormente de cerrar la pesada estructura.          Eso hacía al momento que Zenón pasaba por allí. Galantemente éste se ofreció a ayudarla. Ella dejó que la ayudara sin oponerse a tal galantería, sin decir una sola palabra. Al instante que se miraron fijamente a los ojos, a pesar de la poca luz que propiciaba un lejano foco; algo extraño estremeció aquel par de corazones y ese algo les cambió la vida de manera definitiva. Aquel mujeriego empedernido no supo a ciencia cierta lo que sintió al mirar a aquella bella doncella de 17 años. Lo único que supo era que nunca antes había contemplado semejante belleza. Al momento de estrechar su mano, pudo comprobar la tersedad de las mismas. Al sentir aquella piel de suave terciopelo, extraordinariamente blanca, no quiso desprenderse de ella por el resto de su vida. Eso fue lo que sintió. Ella era frecuentada por un joven, hijo de uno de los hombres más acaudalados del lugar; pero realmente no le agradaba en lo más mínimo. No se fijaba en un físico y siempre les decía a su mamá y hermanos, que lo más importante que ella alcanzaría a ver de un hombre cuando le llegara el momento, sería que fuese de nobles sentimientos. Él cambió de manera desmedida. A partir de ese momento nació un amor para toda la vida. Compartirían sus vidas durante 44 largos años. Ese primer encuentro ocurrió cuando apenas se iniciaba el mes de diciembre. Serían las navidades más bellas que aquel par disfrutaría. Ella sintió que el amor había anidado para siempre en su corazón. Él concibió precisamente lo mismo. Fue amor a primera vista. De esos amores que se sienten eternamente, que engalanan las vidas; que resultan inolvidables. Cuando todos se dieron el abrazo de año nuevo, llegarontambién las esperanzas a ese país. Con la llegada del año 1.958, ya la situación del país se había tornado más que fatal. Una oposición decisiva formada por la mayoría de las agrupaciones partidistas, por grupos estudiantiles, intelectuales, amas de casas, hasta por los miembros de la iglesia católica, en fin; por todo un pueblo a quien el régimen había pisoteado de manera inmisericorde y maltratado sin más motivo que estar en desacuerdo con muchas de sus actuaciones, decidieron que ya era hora de actuar.Fueron muchos los desmanes cometidos por la policía represiva, por aquellos asesinos al servicio del tirano. Fueron largos años de intensas vejaciones, violaciones de los derechos humanos, y por sobre todo, fueron muchas las desapariciones y las muertes por motivos fútiles e innobles. Todo ello había constituido un caldo de cultivo ideal para terminar, de una vez por todas, con aquel nefasto oprobio en que se había transformado ese gobierno. La oposición percibió el desgaste político del régimen, el cual se hacía cada vez más evidente. El 10 de enero el gobierno fue perdiendo el control político. Circularonvolantesconvocando ala paralización de todo tipo de actividades para el día 21. Para el día 15 se originó elalzamiento del gremio deIngenieros. El mismoexpuso un manifiesto en donde se requirió el respeto a todos los derechos humanos, a las garantías y al regreso a latan añorada democracia. Se hicieron presentes también, manifiestos suscritos por artistas, profesionales, comerciantes, banqueros entre otros. El 21 de enero se produjo un paro total, los templosrepiquetearon las campanas, y los automóviles hicieron bulla con susbocinas. Al final, la disposición de los militaresseríaconcluyente para poner finiquito a diez años de régimenautócratay personalista. La huida del dictadorsignificó el efecto inmediato de la derrota.Ese día se largó en un avión con un nombre peculiar, “El Toro Santurrón” rumbo a una isla del Caribe, luego de lo cual se asentó en España bajo la protección del régimen franquista, significando el final de la dictadura y el comienzo de la era democrática del país. Finalizaba el mes de enero cuando nacía la democracia en aquella patria grande. Coincidía ese feliz suceso con el afianzamiento del amor entre aquella bella pareja formada por Zenón e Isaira.                                                                      Sus miradas quedaron fascinadas al encontrarse. Ambas miradas cómplices de una sonrisa se acercaron deprisa y quisieron quedarse con el tiempo eterno. Él asió con su mirada el rostro indomable de ella. Ella cultivó la admiración de aquel romántico soñador. Ambos dejaron para la historia, el amor que nació de una mirada de ensueño; esa mirada que dio inicio a ese hermoso e interminable sueño. Él, romántico soñador siguió el andar de un cuerpo tímido, el que al compás de una melodía suprema denotaba la excelente travesura de la naturaleza sabia. Ella caminaba despacio, como recordando algún extraviado paso, retardando el final de su camino; para extender una mirada de la que surgiría el cariño. Desde aquella mirada afable, la ilusión se dibujó en los tiernos ojos de ella, lo que la hacía ver más bella. La decoración de su rostro eran aquellos ojos de miel tan bellos. De parte de él, eran para ella esas miradas que la confundían con las estrellas.Nació de esa manera el amor entre Zenón e Isaira. El año 1.958 prometía un mañana grandioso para todos en aquella nación del libertador. Tras la huida del gordito General, también lo hicieron todos los lacayos matones y miserables de la dictadura, que gracias a la divinidad; había llegado a su fin.           Alzaba el vuelo aquel buitre que arrancó trozos inmensos de un solo picotazo, de la patria grande. Aquel país de los buitres, miraba alejarse de su seno al tirano y a toda su familia, embarrados de miedo hasta más no poder. La cobardía sin límites los obligóa refugiarse en tierras lejanas, hasta donde los brazos de la justicia no los alcanzara. Durante ese gobierno despótico,sucedió una desmedida corrupción administrativa.La mismaconsintió que los gobernantes se enriquecieran con el dinero del pueblo.Por otro lado, referente a la censura de los medios, varios diarios de circulación nacional y regional resultaron cerrados y presos sus propietarios.Ocurrieron violaciones sistemáticas de los derechos humanos y de la libertad de expresión. Permaneció durante el régimen, una alta tasa de desempleo y los sueldos mínimos desacordaban con  los dividendosque obtenían los grandes capitalistas a costillas de los pendejos. Esos mercaderes de las esperanzas, de la fe, de las vidas;arrancaban grandes trozos de las existencias de la gente del pueblo, de la gente como quien dice, de a pie, de los Juan Bimba. Eran los más pobres quienes habían sentido con más ensañamiento, el peso del destrozo incomparable que produjeron los picos y las garras de aquellos rapaces miserables. Una inmensa mayoría de la población no pudo aprovechar los generosos caudales de riquezas que vivió la nación.Realmente resultó un espejismo el ideal de progreso que quiso venderle a toda la nación, la dictadura. Las obras de envergadura fueron ideadas y presupuestadas por los gobernantes anteriores que, por las razones harto conocidas, no pudieron concretar. Aquel régimen despótico no hizo más que culminarlas. Entonces era una alharaca de éxitos que, siendo fomentados por otros actores, los tomaba el gordito General para sí. Ganar indulgencias con escapularios ajenos, se diría popularmente. Existirían para la posteridad, registros videográficos inclusive, en los que descansaban aquellos magnos acontecimientos inaugurales. Pero de todos eran conocidos que la gran mayoría, por no decir todas,de aquellas obras de infraestructuras,fueron llevadas a cabo únicamente en la capital de la República, en detrimento de las provincias que se hundían cada vez más en el atraso desmedido al que era sometido por aquel ventajismo burocrático.Un evidente desprecio por el interior del país, de quien decían que resultaba ser puro monte y culebras. Se largaron aquellos cobardes supremos tras del gordito General.Lo mismo hicieron los grandes jerarcas jalabolas que tanto daño hicieron, sobre todo, el mandamás de la policía represiva, la misma cuyo objetivo principal había sido; revelar y reprimir cualquier candelita que perturbara la estabilidad del orden socialy político añorado por el sistema.A los de menor rango, los agarró el tumulto del pueblo que se lanzó a las calles entonando el himno nacional con más pasión que patriotismo. Lo primero que hizo la turba enardecida, fue dirigirse hasta los cuartes de la Seguridad de la Nación, apostados en todo lo largo y ancho del territorio. Asaltaron aquellos edificios en los que tantas pesadillas vivieron muchos ciudadanos de bien. Agredieron a todos aquellos esbirros pendejos a quienes los jefes poderosos del cuerpo policial repulsivo,habían dejado solos. Los linchamientos no se hicieron esperar. Muchos, para evitar igual final, bien merecido según, se entregaron a las autoridades y fueron juzgados. Lamentablemente no se les pudo demostrar los atroces crímenes cometidos. Solamente fueron calificados por lesiones y otros delitos menores. El que más, pagó cuatro años de cárcel. Pero seguramente, de la justicia divina ninguno de esos desgraciados se hubo de haber salvado. El depuesto gobernante abandonó el país en la madrugada de ese día del mes de enero. En su afán de huida dejó olvidadauna maleta. Era de cuero blanco y la característica principal consistía en que la misma llevaba una bella inscripción dorada con sus iniciales. Era así pues, personalizado aquel artefacto. Las llamadas que se hicieron al país desde República Dominicana, hasta donde habían ido a parar aquel cobarde y sus familiares más cercano y uno que otro arrastrado que se pegó como una garrapata; resultaban insistentes. Les exigían a las personas que estaban ocupando la casa presidencial en ese momento, y que hasta el día anterior habían estado a sus servicios, que buscaran esa maleta a como diera lugar. Tenían que dar con ella, pués su contenido era sumamente valioso. La persona a quien se le encomendó aquella misión sencilla, la visualizó en uno de los corredores de la lujosa residencia. La entregó de inmediato, en el término de la distancia, en las propias manos del Presidente de la Junta que hacía escasas horas, había sido juramentado en el palacio de gobierno.
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