Capitulo 3

1700 Palabras
Casandra se gira abruptamente mientras su pecho se agita ante el tono de Electra, nada que venga de ella es bueno. —¿De qué hablas? — Electra sonríe malévola creyéndose una diva dándole lugar al suspenso. —La mansión Sullivan tiene nuevo jefe, ese es mi esposo, le debes respeto, como el señor de esta casa, no te aceptaré majaderías en su presencia. — Casandra se altera, sus ojos se cristalizan, Electra disfruta verla de esa manera, ese lugar no debía ocuparlo nadie era de su padre y una mujer que no tiene nada que ver con la familia Sullivan se encarga de destruir su memoria. —¿Cómo te atreves a meter un hombre en esta casa y ocupar el lugar la memoria de mi padre? Estás manchando su memoria. — Su pecho duele al mismo tiempo que su corazón corre un maratón, Electra se muerde el interior de su mejilla ante el drama que le molesta. —Tu padre tiene 7 años, muerto, esta también es mi casa y soy yo quien está a cargo de todo jovencita, no quiero desplantes hacia mi esposo ni cuestionamientos hacia mi persona, vete haciendo la idea, si no vete, bienvenida no eres. — Casandra la mira con odio, presiona sus manos y la maldice mil veces en sus pensamientos. —No es solamente tu casa, bruja, tengo todo el derecho de vivir aquí, tendrás que tolerarme. — La deja con la palabra en la boca y se va. Electra cada día la tolera menos, pero sabe muy bien que tampoco puede correrla tiene un motivo muy importante para mantenerla cerca como ella de quedarse. * Baltasar sale del baño, con un pijama, se mete a la cama y le da la espalda a Electra. —¿Otra noche más sin voltear a verme? ¿No soy suficiente mujer para ti? — Odia el dramatismo de su esposa, guarda silencio mientras trata de cerrar los ojos, por más que trata de ignorarla, ella hace todo para llevarlo al límite, siente sus manos por su espalda, como si lo acariciara el mismo hielo con espinas, se zafa de ella y se gira para quedar frente a Electra. —Por más que lo intentes, no me provocas nada, no te faltaré el respeto diciéndote lo que te mereces, no me vuelvas a tocar Electra. — Su voz la intimida, a él, Electra no le genera ni siquiera un mal pensamiento, su mirada se posa en su voluptuoso pecho expuesto lleno de silicona, se detiene un segundo en él preguntándose si ella cree que con esas pelotas de plástico lo harán despertar sus más bajos instintos, pero Electra al desconocer el motivo de su mirada la lleva a acelerar el corazón imaginándose tantas cosas, pero lo siguiente que hace es como un baño de agua fría, Baltasar lanza sobre su cuerpo una cobija que la cubre por completo y se levanta de la cama sin pensarlo. —No lograrás nada con mostrarte frente a mí de esa manera termina de entenderlo. — Sus palabras salen frías, se va para dejarla sola en la habitación. Electra cree que no le es indiferente, únicamente se resiste ante lo enojado que está con ella por cómo se han casado, ha podido ver sus miradas de vez en vez, es hombre y si se acerca poco a poco sin presionar demasiado lo tendrá a sus pies. Mientras tanto, en la cancha de tenis de la mansión, se encuentra Casandra practicando sus movimientos con la máquina de pelotas, golpeando todas las que salen en su dirección con su raqueta. Las palabras de Electra le molestaron, no es su hija y nunca lo será. Sabe cómo fue concebida, su padre alquiló un vientre para tener un heredero al tener una edad avanzada, la tuvo a ella y fue su adoración, pero sin una madre para cuidar de ella, rodeada de nanas, siempre sintió que le faltaba algo, hasta que llegó ella, una mujer joven que se robó la atención de su padre, frente a él se mostraba como la mejor madre y esposa, pero a sus espaldas era la bruja de su cuento, que hasta hoy la persigue. Su padre murió a los 65 años de un infarto, de eso ya han pasado 7 años, dejando su tutela bajo Electra, ahora que es mayor de edad, lo único que necesita es recuperar su Herencia, dos años y podrá saber qué es lo que su padre dejo para ella, mientras eso sucede el tenis se ha vuelto su refugio, donde puede pasar semanas en un mundo paralelo a la vida cotidiana que vive en Chicago, los torneos son su escape y vuelve nuevamente con más energía para enfrentar a su verdugo. Acelera la máquina y rápidamente le da a cada pelota para botar toda la frustración que siente en su interior. Desde el exterior de la cancha de tenis, Baltasar la mira con admiración, sin camisa con sus pectorales al aire y sus manos pegadas al gran ventanal, su destreza es magnífica, se pregunta ¿Quién será ella? La vida personal de la familia Sullivan es muy hermética, se acerca un poco más y puede ver cómo el sudor corre por sus pechos que se marca en su top corto, desestabilizándolo, Baltasar aprieta las manos y trata de borrar los pensamientos, puede calcular que debe tener entre 20 y 25 años, un poco más de 10 años de diferencia con él, se vería muy mal lo que hace. De repente Casandra detiene sus movimientos y se gira hacia el lado donde se encuentra Baltasar, al sentirse vigilada, su pecho sube y baja por lo agitada que se encuentra tras la actividad que acaba de hacer, pero su cuerpo se estremece al verlo sin camisa con su mirada intensa posada en ella, él se acerca poco a poco a ella, Casandra no puede quitar la mirada de sus ojos. —¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? — Pregunta con su voz alterada, Baltasar estudia cada parte de sus perfectas facciones. —Aquí vivo. — Casandra lo mira y no puede creerlo, recuerda cuando llego, la familiaridad con Electra, sus advertencias, puede entenderlo, es el esposo de la bruja y su enemigo también. —¿Te has dado cuenta de que te has casado con una serpiente venenosa? En un descuido te muerde y te mata al igual que lo hizo con mi padre. — Sonríe divertida y le da la espalda para recoger todas las pelotas, sin darse cuenta de que le da una visión tentadora a Baltasar, él se muerde el lado inferior, con ganas de dar un paso más y estar más cerca, pero se retiene ante tales pensamientos, se siente un adolescente. Luego de recoger todas las pelotas, Casandra se gira hacia él. —¿Es sordo? Váyase con su esposa, este lugar me pertenece y nadie ni siquiera ella puede estar aquí, por favor retírese ahora mismo. — Camina hacia él de manera sensual, algo que, para él, le parece algo irresistible, incluso siente que le coquetea, pero así es Casandra Sullivan, una mujer coqueta y hermosa en todos los sentidos. Al estar frente a él le señala la mansión. Baltasar le sonríe y extiende su mano hacia ella, dejándola desconcertada. —Baltasar Howard, CEO de Howard Motors. — Casandra se le queda mirando intensamente y alza una ceja. —No hace falta las presentaciones, eres el esposo de la víbora, con eso es suficiente, estás advertido mantente alejado de mí. — Casandra se aleja y vuelve nuevamente a sus actividades. Son pasadas las 11 de la noche, pero no quiere parar, su vida se ha visto sumergida en vivir de las apariencias, tuvo un buen padre, pero tras la llegada de su novia plástica que convirtió en su esposa tenía que ser la perfecta hija arruinando su adolescencia, algunos momentos grises que terminaron volviéndose en una vida oscura con la partida de su padre, siente su corazón apretarse al recordarlo, un hombre amable y justo, si tuviera una vida normal, padres junto a ella, una madre atenta y presente todo fuera tan diferente, pero no, solamente tiene a su tío Gaspi quien es su todo en estos momentos, sonríe por él, se imagina que estará durmiendo, por eso no lo visitó cuando llegó. ** Casandra se hace unas ondas en su cabello, se coloca una cadena gruesa con una camisa negra de mangas tipo top y un pantalón estilo palazo, maquillaje suave que se centra en sus ojos, delineador y mejillas con un leve rubor, lista, toma su bolsa de Chanel y va en busca de su tío, al llegar frente a su habitación toca levemente la puerta, al escuchar un leve pase asoma su cabeza, lo puede ver desayunar en el balcón en su silla de ruedas, algo que no pasa desapercibido por Casandra, por mas que odia a Electra desayuna con ella, se introduce en la habitación. —Cass, hija, ¿Acabas de llegar? Casandra niega y se acerca hasta él para abrazarlo poniendo su cabeza pegada a su mejilla desde atrás, Gaspard la abrasa con cariño. —Llegué ayer en la noche Gaspi, ¿Por qué no me dijiste que la bruja se casó y metió a su marido en la casa? — Gaspard la mira mientras se lleva un bocado de fruta a su boca. —Le diré a John que traiga el desayuno para ti. — Marca el teléfono de la casa y le da las indicaciones al mayordomo, luego de colgar se gira hacia Casandra, no pasa mucho cuando John llega. —Permiso. — John le dedica una sonrisa leve a Casandra, le sirve el desayuno y se despide con una reverencia. —¿Sabes quién es el esposo de Electra? — Pregunta el asiente. —Baltasar Howard, es el dueño de la empresa que compite con Sullivan Group, incluso, él es el dueño de la empresa automotriz más grande del país, me sorprendió mucho tenerlo en esta casa y más como el esposo de esa mujer, la verdad es que no entiendo qué pretenden, ambas empresas se han odiado desde que empezó a escalar, pero tu tranquila lo resolveremos.
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