-¿Tienes miedo? ¿Esta demasiado alto?
-No -Kelly la miro, miro a su alrededor con asombro y bostezo -. Es todo muy bonito.
-Lo sé. Me hubiera gustado tener un dormitorio como este cuando era pequeña.
-¿Como era el tuyo?
-Era pequeño y muy oscuro, y lo compartía con mis hermanas -no menciono que el techo era de hojalata y que había goteras.
-¿Hermanas? -Tengo dos, pero ya son mayores y están casadas -explico. Pensó para si, con envidia, que eran mas joven es que ella. Habia estado a punto de casarse con el hombre equivocado. Un hombre que solo la deseaba por su rostro, su figura y su gracia; le haba odio contárselo al que iba a ser su padrino de bodas. Quería una >, para exhibirla, y a su amante en la cama.
Laura cerro los ojos, intentando olvidar esa humillación. Paúl había sido la culminación de una vida regida por la belleza. Sabia que había propiciado esa actitud al presentarse a los concursos, pero lo hizo para poder pagarse los estudios y escapar de la granja. Habia credo que el la amaba por si misma, no por su rostro, cuando ese sueño se rompió, perdido no solo al hombre sino también su propia autoestima. Se sintió como un pedazo de carne comprado y pagado; Paúl le regalaba todo lo que una mujer podía desear. Todo excepto su amor.
-Quizás las conozcas alguna di. Mi hermana Jolene tiene una niña un poquito mayor que tú - no hubo respuesta, Kelly se había dormido abrazada al osito. Sonriendo le quito los zapatos y la arropo. Le dio un beso en la cien, apago las luces y salio del dormitorio. Percibió inmediatamente una presencia y miro hacia la escalera. Podía ver sus piernas y una mano en la barandilla.
-¿Esta bien?
-Si, pero agotada, se ha dormido.
-Gracias Laura.
-De nada. Quiere verte.
-Sabes que no puedo hacer eso.
-Necesita a su papá.
-Laura... por favor -el tono de su voz estaba teñido de desesperación.. En ese instante, ella comprendió lo solo y aislado que se sentía; lo dificil que era para él tener dos mujeres en la casa cuando hasta entonces la había corrido con toda libertad.
-Se siente sola y asustada. Todo es nuevo para ella, y aunque eso sea excitante, lo único que quiere es verte.
-Pues no puede. No quiero asustarla más. Y no se nada de niñas ni de como educarlas. Tú si.
-Yo no estera aquí siempre -dijo ella, no quería discutir, y menos tan cerca de Kelly. Cruzo el pasillo, entro en su dormitorio y cerro la puerta.
Richard suspiro y se froto la cara. Ella estaría allí mientras él quisiera, y solo pensar en que se fuera lo ponía nervioso. Miro la puerta del dormitorio de su hija. No quería arriesgarse a que ninguna de ellas lo viera, pero su necesidad de ver a Kelly fue mas fuerte que él. Bajo las escaleras recorrió el pasillo y entro en la habitacion. Observo a la niña dormida, aprecia relajada e inocente, y era muy pequeña.
Le acaricio el pelo y la mejilla. Su piel era suave y fresca al tacto. Era preciosa. Deseo tomarla en brazos y apretarla contra si.
-¿Papí?
El sonido de esa palabra, casi le hizo llorar.
-Sí, princesa, estoy aquí. Duerme te otra vez -Kelly se removió en la cama y Richard le tapo los hombros -.Tú papá te quiere mucho -susurro. Entre sueños Kelly le toco la mano y él se puso tenso; las cicatrices de su muñeca eran muy profundas, pero ella ya estaba dormida.
No quería a que Laura lo viera y estuvo a punto de usar el pasadizo, pero decidió que tenia derecho a pasear por su propia casa. Casi había llegado a la escalera cuando Laura abrió la puerta de golpe y salio. Él acelero el paso, sumergiendo se en las sombras.
-Smith -lo llamo suavemente. Él capto su fragancia, valida y especiada -. Smith -insistió Laura y él se detuvo.
-Estoy ignorándote. Sigo andando. ¿es que no lo entiendes?
-Shh -corrió hacia él-. Claro que sí, soy univer-si-ta-ria y todo eso -replico ella, recalcando cada silaba.
-No des un paso más -gruño él volviéndose.
-¿Que aria? ¿Despedirme? -pregunto ella, sabiendo que no podía hacerlo.
-Hay otras maneras de hacerte mantener la distancia -amenazo él, viendo que avanzaba.
¿Cuales?
-Por ejemplo, dejar que veas mi cara.
-No me tienes mucho respeto, ¿eh? -susurro ella mirando hacia las sombras. Él percibió compasión y lastima en su voz.
-Al contrario -dijo quedamente -.Te respeto demasiado.
Dio un paso, acercándose peligrosamente. Ella percibió el calor de su enorme cuerpo. Casi se dejo caer sobre él, tanta era su fuerza y atracción. Laura sintió que algo la llamaba, como si lo hubiera conocido en otro tiempo, en otra vida. Hambrienta de él, deseaba el reencuentro. Pero no podía ser, ya la habían utilizado bastante por su belleza. Tenia ante si a un hombre que la culpaba por esa belleza, y que quería utilizarla como barrera entre su hija y él.
-Y eso te enfada, ¿verdad? Desearías que no fuera yo la niñera, sino otra persona.
-Sí -escupió él, como una serpiente a punto de atacar -. Veo tu rostro perfecto y percibió cada una de mis cicatrices como si me las hubiese hecho ayer -su voz se hizo mas profunda, ronca de deseo por lo inalcanzable -. Oigo como se agita tu respiración cuando me acerco, siento tú cuerpo vibrar como ahora y me...
-Te sientes como un hombre, en lugar de un ermitaño -interrumpió ella, sin poder reprimirse. él se quedo paralizado, tenso. Percibiéndolo, ella estiro el brazo, deseando acariciarlo-.Richard.
Oír su nombre pudo más que el. Bruscamente, se dio la vuelta y subió las escaleras hacia su santuario. El portazo fue como un tiro que resonó en la oscuridad. Laura se dejo caer sobre la pared y se cubrió la cara con las manos.
Lo había fastidiado todo. Él nunca saldría a la luz. Ni por el deseo que compartían, ni por la niña que ambos amaban.
Laura se sentía como una basura. >, pensó con las manos en la cadera. Pero si lo suficiente como para perder el sueño y pasear por la casa a media noche,. Deseo a ver mantenido a boca cerrada. Eso le pasaba por haber crecido en una casa llena de niños en la que si uno no hablaba, lo hacían los demás. Quería pedirle disculpas, pero Richard no responda al intercomunicador ni a la puerta.
Estaba claro que quería evitarla. Era un cabezota, pero sabia que lo que había dicho era cierto. Ella le hacia sentir cosas porque viviendo solo en ese castillo hacia tiempo que no sentía nada. Ahora ella y su hija estaban allí, y él notaba su aislamiento con mas fuerzas, y mas dolor.
Pero él también la afectaba. Se sentía femenina, deseaba, y comprendió que era algo que había echado de menos desde que rompió con Paúl. Ni la ropa nueva, ni los baños de burbujas, ni los caprichos la habían conseguido. Pero Richard era distinto a su prometido y a cualquier otro hombre. Solo Richard hacia que su corazón martilleara y que su sangre fluyera como fuego liquido. Era como si un radar interno hiciera saltar a sus células gritando deseo cada vez que él se le acercaba. Ni siquiera hacia falta que la tocase, y no sabia si eso le gustaba.
Paúl casi había acabado con su confianza en sí misma, y había aceptado trabajo en Esposas a Domicilio para alejarse lo más posible de él. No estaba segura de querer arriesgarse con otro hombre. Era obvio que lo primero en lo que pensaba Richard era en la apariencia. En la propia y...en la de ella, justo lo que quería evitar.
Con un suspiro, encendió la luz de la biblioteca. Las paredes estaban cubiertas de estanterías llenas de libros, había un sofá y un sillón junto a la chimenea y un escritorio a un lado. En una esquina, había una armadura que parecía un centinela. Era una habitacion muy masculina. Percibió olor a tabaco y comprendió que venia de pipa que había en el cenicero de cristal Recorrió la habitacion con los ojos.
-¿Señor Smith? -llamo. La idea de verlo la asustaba y la excitaba al mismo tiempo. Como no hubo respuesta, toco la cazoleta de la pipa. Estaba templada.
Miro a su alrededor e intento imaginárselo. ¿Serian esos libros sus únicas compañías aparte de Sergio? Sintió una oleada de compasión pero la desecho; sabia que él la rechazaría. Recorrió los lomos de los libros con los dedos. Fue hacia el escritorio, se sentó en la silla de cuero y recogió las piernas hacia un lado. Se pregunto si él solía leer allí por la noche y si ella le había robado esa libertad con su presencia.
Consocia a los niños y sabia que Kelly no se contentaría con no ver a su padre, odiaba pensar en el momento en que exigiera hacerlo. Aunque él viviera como un recluso, no podía esperar que la niñera hiciera lo mismo. Decidió que no abandonaría el castillo hasta que él y su hija se conocieran y pudieran vivir juntos.
Se froto los brazos y vio unas fotos enmarcadas que había en una esquina de la mesa. Se levanto e inclino para inspeccionarlas, una de ellas era una foto de bodas, antes del accidente.
-¡Oh, Dios mio! -musito, dejándose caer en la silla -. Era guapísimo- aunque su esposa era preciosa, digna de un desfile de modelos, él dominaba la foto por completo. El pelo oscuro le caía sobre la frente; sus ojos azules, iguales a los de Kelly, sonreían al fotógrafo. Sus rasgos eran firmes y perfectos, aristocráticos. No era guapo era devastador. Le dio un vuelco el corazón al pensar que un hombre así se interesaba por ella.
Al otro lado del pasillo, frente a la biblioteca, Richard se froto la boca. Se había olvidado de la foto. Desde que era un adolescente, haba tenido mas mujeres de las que podía contar, tan solo gracias a su aspecto. Hasta el accidente.
Ella colgó las piernas desnudas del brazo del sillón y él la observo. Llevaba una escotad camiseta negra y, por lo que podía ver, nada mas. Su cuerpo se tenso al pensar que solo lo separaban unos metros, que eran kilómetros. Si ella veía su rostro, comprendería que el hombre de la foto habia muerto cuatro a años antes.
Laura frunció el ceño y dejo la foto en la mesa. Miro hacia el umbral y vio una sombra en la pared del vestibulo. Se levanto, cruzo la habitacion y se asomo al pasillo.
-Sal de donde quiera que eses- no hubo respuesta, pero sabia con certeza que estaba ali, sentía su presencia-. Dejarlo ya -advirtió, saliendo al vestibulo y erutando las sombras-. Solo eres un fantasma si pretendes serlo. Si quieres hablar conmigo hazlo, maldita sea.
Silencio, interminable y solitario.
-Bueno, ¡yo si quiero hablar contigo! -exclamo. Oyó un movimiento al final y corrió así allí. Llego a la cocina a tiempo de verlo abrir la puerta y salir. Corrió tras él -. ¡Richard!
Él titubeo un instante y después, cubierto con una oscura sudadera con capucha, echo a correr hacia la playa. Laura lo observo hasta que las tiras reflectantes de sus zapatillas desaparecieron en la oscuridad. >, pensó para si.
Laura pensó que los niños eran aun mas resistentes que los adultos. Esperaba que la niña estuviera inquieta y asustada por la mañana, pero Kelly entro en su dormitorio con una sonrisa esplendorosa y actitud inquisitiva. Quería ver su nueva casa, jugar y pasarlo bien; y a Laura no le importo nada olvidarse de las tareas hogareñas y dedicarle el día a Kelly.
Kelly se rió cuando Laura intento meter sus piernas entre los pasamanos del tobogán. Estaba claro que no era para adultos, por lo menos para adultos que tuvieran caderas. Miro a Kelly hizo un movimiento de cejas y se deslizo hacia ella.
-Creo que estoy algo oxidada para esto.
-¡Otra vez! -exclamo Kelly dando saltos.
-Oh, no. Creo que hoy te toca a ti ser la reina el tobogán -dijo, poniéndose en pie y sacudiéndose el polvo del trasero de los vaqueros.