-Hay porches a ambos lados, con un camino privado en la rivera, le explico Edem mientras el miraba a la casita con mirada de aprobación-. Pensé que preferirías la intimidad, al menos al principio. Adams asintió, agradeciendo su consideración. Volver a las tierra bajas y a los recuerdos de aquellos días dolorosos ya era en si bastante difícil, sin tener que añadirle las miradas de los curiosos. Un día o dos de tranquilidad para aclimatarse y habituarse al pulso de la cuidad le allanarían un poco el camino. -Gracias Edems por tu amabilidad. -Ha sido mas consideración que amabilidad. Se encogió de hombros y con ese gesto Edem le quitó importancia al aprestado pero preciso cuidado que habian puesto en cada detallada preparación, de la estancia de Adams en la hostería. Esperaba que jam

