Capítulo 4

1913 Palabras
SALOMÓN Después que salí del instituto, llegué rápidamente hacia la panadería cercana para comprarle un pequeño detalle y delicioso a mi novia Raquel. Encontré algo que le podría gusta, decidí comprarlo para llevárselo, al salir del lugar donde me encontraba me topé con Veronika, aquella mujer que me había vuelto loco desde el primer día que la vi. A penas pude sonreirle, no me salían las palabras. Pasé por su lado y olía muy bien, siempre olía a un splash delicioso todas las mañanas. Sentí curiodad de saber que splash era que ella usaba. Iba durante todo el trayecto recordando a la bella Veronika y sus ojos verdes tan hermosos. Cuando llegué a casa visualicé mi móvil, vi que tenía una llamada entrante y maldije entre dientes, era de mi novia Raquel. —Me va a matar —cerré los ojos e intenté respirar, solía ser como yo de intensa y obviamente éramos dos bombas juntos. Mi hermana al verse se rio, escuchaba sus risas y burlas a mis espaldas hasta que exploté. —¡¿Te puedes callar la maldita boca, estúpida?! Después de estallar, me movilicé rápidamente hacia mi habitación, cerré la puerta de golpe y tiré mi mochila al suelo. Me quité la ropa e intenté de analizar que le iba decir yo a la loca de Raquel, que no podía entender nunca si yo no le tomaba una llamada. Pero eso se quedó hasta que me vino a la mente Veronika. —Dios, Dios, Dios... Esa mujer me está volviendo loco —me sobé el cuello, luego pasé mis dos manos sobre mi cara—. Y está de buena. Era un hecho que me derretía por ella, ya el amor que sentía por mi novia había muerto desde el primer día que vi a Veronika. Me mordí los labios, recordé sus ricos labios rosados y carnosos. —Espero algún día poder estar contigo Veronika —suspiré—. Yariel me tendrá que ayudar a conquistarte —finalicé mientras pasaba mi mano derecha sobre mi pecho y me dirigía hacia el baño. Después de que yo tuviera una ducha, tomé mi móvil para llamar a mi novia, cuando escuché el timbre sonar me puse nervioso y respiré profundamente. Tomé asiento en mi cama y escuché la voz de Raquel del otro lado. —¿Con qué excusas me vas a salir Salomón? —Mi amor, yo estaba en la calle y te juro que no escuché tu llamada, además sabes muy bien que cuándo estoy en clases pongo el móvil en vibrador. —No es la primera vez que sucede. —Raquel deja de ser tan tóxica por favor. —La próxima vez que se te olvide cambiar el estado de tu móvil; juro que te mataré. —Mi amor lo intentaré pero... Sin esperarlo me colgó. Y entendí que estaba aún enojada. Resoplé frustrado. Raquel era muy tóxica y se pasaba de sus límites. Aveces yo quería dejar la toalla pero me arrepentía porque el tiempo que teníamos juntos nos habíamos llevado muy bien y nos habíamos conocido perfectamente. Horas después mi hermana estaba escuchando música, lo había subido a un volumen tan alto que no me podía concentrar, a su que decidí salir de mi habitación y llegar hacia ella. —¡Baja el volumen estoy tratando de hacer una tarea Marta! Me quedé observándola mostrándome incómodo frente a ella. Marta me miró y se rio, supuse de que no le dio importancia a mi petición, por lo tanto; opté por apargarle el aparato que tenía puesto. Me movilicé próximo al estéreo y lo desenchufé inmediatamente. En seguida me giré hacia ella para hacerle una advertencia. —A mí tú me vas a respetar, babosa. Si lo prendes al volumen que estaba, te juro que tiraré por la ventana —dicho esto regresé de nuevo a mi habitación. Casualmente entrando yo a mi habitación visualicé una llamada entrante a mi móvil. Rápidamente me movilicé hasta que al fin obtuve mi móvil, vi en la pantalla que era mi amigo William. —Dímelo, bro. —Hey loco, tengo días que no sé de ti Salomón. ¿Qué te ha ocurrido? —No seas ridículo, sólo son dos días. —¿Te parece poco? ¿Eh? Imbécil. —William por favor habla rápidamente que tengo que hacer algo. —Quiero que vengas este sábado a mi casa, tenemos una fiesta aquí. Ven sin Raquel. ¿Está claro? —Bien, ahí estaré. —Te dejo bro. Y escríbeme por w******p por favor. Aunque sea. —Sí, William. Resoplé frustrado. Últimamente no me encontrado de muy buen humor que digamos. Y ahora mi mejor amigo insistía en una fiesta próxima. —Muy bien —volví a ubicarme en mi escritorio para terminar de realizar la tarea de alemán. Cuando finalicé de hacer todo con respecto a la tarea, tomé mi móvil y vi que en el chat de grupos el que estaba muy activo era el de alemán, entré al chat a ver que era lo que se estaba debatiendo allí y me pareció interesante. Chismes por aquí y chismes por allá. Vi que Veronika había mandado una foto suya, en seguida la expandí y me volví loco al verla muy sexy con un lindo atuendo en casa que ella lucía. Mi mente volvió a darme imaginaciones con ella en una ensoñación despierto. Pero ese mágico momento se rompió al mi hermana llegar hasta mí, entró a mi habitación y me sacudió de un modo que me hizo enojar. —¡No me hagas eso Marta! Me sacó la lengua. —Infantil. ¿Cuándo vas a madurar? —la fulminé con la mirada. —Idiota, Salomón. Necesito dinero. ¿Me podrías prestar algo de dinero? La miré incrédula. —¿Me molestas para eso? —Obvio idiota —me respondió despectivamente. —No tengo dinero —me movilicé de donde yo estaba, pero Marta me detuvo. —¡¿A dónde crees que vas?! —¡No pienso prestarte nada! Marta me miró enojada y se marchó sin decir mas nada. ****************************** El día de la fiesta de mi amigo me desplacé junto con Jonathan para llegar juntos. Me costó un poco poder convencer a Raquel de que iba a salir con mis amigos. En la fiesta habían mujeres hermosas y apetecibles, cuando iba directo al baño, me encontré con una muchacha que olía justo al splash que Veronika solía usar, la detuve por el brazo y me animé a preguntarle al respecto. —Oye, ¿cómo se llama el splash que estas usando? La muchacha me miraba extrañada. —Es... De manzana de la marca Fermil. Le sonreí. —Gracias. La dejé a un lado y entré al baño. Cuando salí del baño encontré a Pamela mirándome fijamente, al parecer me estaba esperando. —Hola Salomón, cuánto tiempo. La miré extrañada. —¿Tú? —cuestioné incrédulo. —Sí, yo. ¿Por qué te extrañas? —Me dijiste que tú no querías nada conmigo. Se acercó hacia mí y me acariciaba el pecho con mucha ternura muy picarona. —Decidí dejar el odio y el rencor para después. —¿En serio Pamela? Espero que tú no me quieras meter en problemas con mi novia. Se rio. —¿En serio piensas que yo quiero romper tu relación? —volvió a reír—. Tú debes de estar muy loco. —No estoy loco. Sólo me cuido de que me quieran hacer daño. ¿Entendido? —Lo entendí perfectamente —pasó sus manos sobre mi cuello—. ¿Qué haremos hoy? Rodé los ojos. Después aparté sus manos de mí. —No quiero nada contigo —sentencié. Pamela me miraba mal, pero yo no podía arriesgarme por ella. Y no conocía sus verdaderas intenciones. —Tú te lo pierdes por estúpido —dijo entre dientes. Se movió enojada dejándome sólo como yo quería. Respiré frustrado y pase mis manos por mi cabello. —Mujeres... Mujeres... Mujeres... Emprendí mis pasos y regresé junto a Jonathan, lo vi acaramelado con una tipa que nunca había visto, pero no me intimidé y llegué hacia ellos. —Jonathan —pronuncié ambos se separaron y me pusieron atención—. La próxima vez que Pamela venga a una fiesta en la que yo pueda estar, me lo avisas con tiempo. Jonathan se rio. —¿Y qué te hizo? —me miraba espectativo. —Tú sabes muy bien como es ella de loca, me quiere hacer la vida imposible y se cree que yo soy un estúpido que voy a comerme sus deliciosas nalgas. —¿Ah? ¿Y es malo de que ella te quiera comer? —Claro que es malo, puede meterme en problemas Jonathan. —Bueno —respiró—. Olvídate de ella y trata de disfrutar el momento. Continuamos conversando hasta que nuestro amigo William intercedió. —Hola chicos. ¿Qué me cuentan? —se mostró emocionado. —Búscale una amiga tuya a Salomón —le pidió Jonathan a William—. Anda aquí de amargado, a ver si se le quita el aburrimiento. Lo miré mal con ganas se matarlo. —Tú sabes muy bien en el maldito problema que yo me pudiera meter —le dije entre dientes a Jonathan, rodé los ojos. Me aparté de ellos y caminé hacia afuera de la casa, una vez allí medité un poco sobre mi vida. Al final concluí en retirarme del lugar. ****************************** Cuatro días después iba rumbo en la tarde a comprar unos libros en la librería, de camino hacia el mall me acordé de que también iba a comprar el delicioso splash que Veronika solía usar. Llegué a la perfumería más cercana y lo encontré, luego pasé a comprar mis libros y retorné a mi hogar. Cuando entré a mi habitación destapé el splash que yo había comprado y lo olía emocionado, me sentía con mucha satisfacción, me acordaba de Veronika, después lo guardé en un cajón donde quizás nadie pudiera alcanzarlo fácilmente. La noche de ese día, Raquel había llegado a mi casa como si nada hubiera ocurrido, se me tiró encima y me besaba constatemente, pero no me pude concentrarme porque mis pensamientos se iban hacia Veronika. Raquel estaba muy ansiosa y fogoza, terminando teniendo sexo sobre mi cama, a las diez de la noche la hice irse porque yo tenía que levantarme temprano para ir al instituto. Antes de Raquel irse me dio un beso en la boca y una advertencia. —Mucho cuidado con lo que haces por ahí. Le sonreí forzosamente para que no empezara a pelear. —No seas mal pensada mi amor. —No se diga más —finalizó y de retiró de mi habitación. Respiré profundamente. Y me retiré a dormir. Al siguiente día, se me había olvidado colocar el despertador, obviamente llegaría tarde al instituto, traté de movilizarme rápido. Cuando entré al aula lo primero que vi fue la cara de Veronika, de una vez sentí como mi m*****o se iba moviendo lentamente, mi corazón latía fuertemente, traté de no levantar sospechas y me dirigí directamente hacia mi lugar. No pude concentrarme, lo que quería era sexo. Trataba de hacer cosas y conversar pero era inútil. Cuando se terminó las clases, me dirigí rápidamente hacia mi casa, en mi habitación tomé la desición de masturbarme, esa era la única opción que yo tenía en el momento. Veronika era mi locura, mi tentación lo que yo mad quería para mí.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR