Capítulo 5

1627 Palabras
VERONIKA Mi amigo Edison me había invitado a su apartamento para pasar un buen domingo juntos. Obviamente antes de yo aceptar su proposición me asusté muchísimo porque su novia podría mal interpretar las cosas. Edison vivía muy cómodamente y decidí aprovechar esta oportunidad para profundizar algunos temas importantes entre él y yo. Llegué a su apartamento y me recibió amablemente como siempre. —¿Seguro de que tu novia no vendrá hoy? —cuestioné dudosa cuando entré hacia adentro. —Ya te he dicho que no. Seguí caminando y me senté en el mueble colocando los pies sobre una mesa pequeña cercana. —¿Sabes que amo a los hombres que saben cocinar? —le pregunté para recordale sobre mi gusto—. ¿Qué me harás hoy? Edison se acomodó al lado de mí y en seguida se pegó a mí. —Te haré el amor bien rico —susurró. Escucharlo de su voz me hizo remover mis sentidos, se escuchó tan dulce y sexy. Lo amé tanto en ese momento que quería que me follara en ese mismo instante, obviamente como mi amigo se dio cuenta que él había despertado deseo en mí. —Con lo que has dicho es suficiente —inmediatamente decidí cambiar de tema—. ¿Edison estás seguro de poder y querer casarte? Edison se rio al instante. —¿Por qué me haces esa pregunta? ¿Acaso no quieres que me case? —Jamás yo impediría tu matrimonio, sólo que muchas veces dudo de ti. El matrimonio debe de ser algo para toda la vida, no debes de tomar una decisión apresurada sólo por impulso, te quiero mucho y no quiero que cometas errores —le expliqué amablemente. Suspiró. —Te entiendo, pero tengo varios años con mi novia, nos llevamos muy bien. Y la verdad es que yo no la amo. —Entiendo —pausé brevemente—. Tú buscas estabilidad y ella te la puede dar. Asintió. —Luego te contaré un secreto, Veronika. Y quiero que luego me entiendas. —Edison estás raro —alegué extrañada. En ese momento me imaginaba a Edison como mi novio, era tan tierno y dulce. Continuamos conversando hasta que de un momento a otro el selló sus labios con los míos. Yo obviamente correspondí a sus tiernos besos. Nos tocábamos sin control, y nos desprendimos de la ropa sin darnos cuenta, ahí mismo en el mismo mueble tuvimos sexo por un buen rato. Cuando estuvimos saciados, Edison se acostó encima de mí y pude percibir de que su corazón latía rápidamente. Sin darnos cuenta quedamos dormidos. Nos despertamos porque mi móvil sonó de pronto, pero no me movilicé a tomarlo. Edison se movilizó y se sentó en un lado del mueble. —¿No piensas tomar la llamada? —No. —Vaya —respiró—. ¿Y si sucede algo? —No te preocupes querido amigo. *** Varios días después... Después de haberse terminado las clases, me dirigí directamente hacia la casa de Gabriela que me esperaba expectante, llegué a su casa y vi que tenía un perro nuevo, pequeño, muy hermoso. —¡Kendal! —gritó Gabriela porque me había mordido los calzados. —¡Quítame a esa bestia de encima! —No le digas así a mi perro —me reprochó. Gabriela logró agarrarlo y se movió con el hacia otra dirección, me imaginé que era para encerrarlo, yo enseguida me movilicé hacia el comedor porque de segura mi amiga vendría con mi comida, y así lo hizo. Llegó hacia mí con una bandeja y bebida. Luego de que yo había terminado, me desplacé hacia el mueble donde se ubicaba Gabriela. —¿Veronika qué es eso tan importante que me tienes que contar según Edison? Suspiré recordando el buen sexo que tuve con él, por unos instantes me puse a pensar de que él era buen hombre y como sería una relación entre él y yo. Decidí olvidar aquella fantasía y contarle a Gabriela sobre el asunto. —Ese estúpido no pudo contarte todo —me expresé incómoda—. La verdad es que hace días Edison y yo tuvimos sexo en su apartamento. Al instante mi amiga se sorprendió y obviamente reaccionó. —Wow. ¡Por fin lo hicieron! —se movió emocionada—. Cuéntame todo. Alcé una ceja. —¿Qué te cuente que? Tuvimos sexo y punto. —Quiero detalles, Veronika —protestó—. Dime cuál es el tamaño de su pene, cómo se mueve, lo hace rico o qué... Reí por un instante. —Sólo te diré algunas cosas —pausé, Gabriela me miraba expectante—. Su pene mide seis centímetros. Se mueve muy bien. Edison sabe hacer el amor y ya no tengo nada más que contarte. —Verdaderamente te odio Veronika —Gabriela achicó los ojos—. No entiendo tus deseos de que... Inmediatamente yo la interrumpí. —Gabriela no quiero escuchar tus reproches, por favor y cuéntame. ¿Qué tal con el vecino? —Tú lo sabes muy bien. Quisiera que te quedaras hoy. —¿Qué? ¿Por qué no lo me pediste antes? —Vamos, quiero hacer algo importante. —Está bien. Gabriela quería hacer importancia y la ayudé, me quedé en su casa. Al día siguiente me moví el instituto, todo había transcurrido bien. Cuando estuve en la cafetería compartiendo con Sam y con Yariel, visualicé de pronto a alguien que me había tomado una foto. La persona era de un nivel muy alto, era guapo y vi que sus ojos estaban muy brillosos. No lo podía creer, yo podría asegurar de que él estaba enamorado de mí y me pareció interesante. Yariel y Sam no se percataron de la foto que me habían tomado. Pasé el resto del día recordando a aquel sujeto, e incluso después de ese día yo trataba de buscarlo con la mirada, y me di cuenta de que él era muy tímido. Las cosas como que no iban a proceder bien, y decidí olvidar el asunto de poder conocerlo porque su personalidad era muy limitante. Además en el instituto habían más personas interesantes y abiertas, lamenté el hecho de que era muy posible de que él y yo no nos íbamos a poder conocer. Por otro lado; el cariño que empecé a sentir por Sam se había desaparecido desde que me di cuenta que él tenía novia. Una relación sería iba a ser difícil, a pesar de que él no la amaba a ella. *** Un día Sam se encontraba con su novia afuera del instituto, y yo por disfrutar el momento y que sabía de que a su novia no le gustaba que nadie se le acercara, yo y una compañera de clases llamada Carol nos acercamos a ellos. —Hola Sam —dijo Carol, se le acercó y lo abrazó. Inmediatamente me giré a ver la reacción de su novia y se enfureció. Y yo procedí a hacer lo mismo. —¡Sam! —exclamé emocionada y lo abracé tambien. Carol y yo ignoramos a su novia y continuamos conversando con Sam que se mostraba muy alegre con la expcepción de su novia. Yo me reía disimuladamente de su novia, ella era muy colosa. Minutos después Carol y yo nos retiramos, nos movilizamos a la cafetería a comprar refresco. De un momento a otro Yariel me agarró por la cintura sin yo esperarlo. —¡Veronika! —¡Yariel! Evita asustarme, por favor —le pedí, me giré hacia él y este me sonreía alegremente—. Pensé que te habías ido. ¿Qué haces aquí? —Estuve conversando con los demás —me respondió sonriente—. ¿Me visitarías hoy? —La verdad es que es hoy no puedo, tengo cosas que hacer. —Lástima —respiró—. Yo quería hacerte algo muy especial. —Pues, ya ves. Me tengo que ir hasta luego —me despedí de él tomando mi refresco. Carol se había retirado, y yo hice lo mismo. Realmente yo no tenía nada que hacer, sólo que yo no tenía ganas de tener sexo ese día. Llegué a mi casa y me acomodé cómodamente allí. Al día siguiente en medio de las clases a Elías le dio para conquistarme. Yo obviamente disfrutaba del momento aunque yo no quería tener nada con él. Pero me parecía un tipo interesante que yo podía conocer aún más. —¿Estás segura de que no me extrañas? —me preguntó Elias girado hacía mi frente, estuvimos uno al frente del otro. Lo noté expectante. Aunque de verdad yo lo extrañé muchísimo pero yo no iba a decírselo de una vez. Le sonreí a Elías cordialmente. —No te extraño. —¿Segura? —¿Por qué me escribes a altas horas de noche si sabes muy bien de que estoy durmiendo? —Porque te extraño. Reí. —De verdad que eres bien loco. —¿Saldrías conmigo alguna vez? —Quizás, depende de tu comportamiento —le dejé bien claro. —Pero si yo soy un ángel. —Según tú. Y voltéate no quiero tener problemas con el profesor por tu culpa. Elías me puso atención y se giró hacia la mesa de él. Deduje de que ese día me iba a molestar con lo mismo. Él era tan insistente e incluso; el mismo lo decía que nunca se daba por vencido por una mujer. Al final de la clase me tomó por el brazo y me dio un beso en la mejilla. Por todo el camino hacia mi casa yo iba recordando las ocurrencias de él, Elías no era un tipo que quisiera algo serio con alguien; eso me ha dado entender, pero no quiere decir de que nunca se haya enamorado.
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