Fin de semana

821 Palabras
―¡Ginger! ―gritó Lina corriendo a abrazar a su hermana en cuanto esta cruzó la puerta. ―Que escandalosa eres ―quejó correspondiendo al abrazo arrojando su bolso al sofá, que no alcanzó a llegar y cayó al piso. ―Es que, te extrañé mucho, mucho, mucho, mucho ―dijo apretujándola entre sus brazos. ―¿Qué tal estuvo tu semana? ―cuestionó Ginger separándose de ella para levantar su bolso. ―Lo mismo que siempre, pero con una cereza en el pastel ―anunció con emoción. ―Vaya, eso me interesa. ―Pero primero platícame tu semana. ¿Cómo estuvo todo? ―preguntó siguiendo a su hermana al sofá para sentarse a su lado―. ¿Cómo te fue? ¿Qué tal te trataron? ―Muchas preguntas que me aturdes, Lina. Primero… Tengo hambre. ―Vale, vamos a preparar algo y nos platicamos ―propuso levantándose de su lugar caminado a la cocina―. Anda levántate. Ambas empezaron a abrir las puertas de la alacena para sacar los ingredientes que necesitarían. ―Entonces, cuéntame. Vas primero ―pidió Lina. ―Pues bueno, fue raro dormir el primer día ahí. Ya sabes, eso nunca se va. ―Ginger… ―dijo en voz baja mirando a su hermana. Lo asoció inmediatamente a cuando entraron en el sistema y no era fácil para ellas dormir en diferentes hogares. ―Pero las otras dos chicas que trabajan ahí me recibieron muy bien. Lina, esa casa está siempre sola. No entiendo para qué contratan personas si solamente el señor asiste ahí. ―Mientras les paguen, no deberías cuestionarte eso. ―Pues sí. Es dinero bien destinado para personas que realmente necesitan un trabajo. Y lo digo porque las otras chicas se llevan las sobras de la comida. ―¿Cómo así? ―Sí, Lina. Yo sugerí que no cocinaran tanto si a final de cuentas nadie comía en esa casa, pero las chicas me contaron que se llevaban la comida para no tirarla. ―Entonces, no es tanto las sobras. ―Pues no tanto, pero es que las sacan en bolsas. Ni siquiera en recipientes. ―Bueno, si hacen eso a escondidas, creo que es obvio. ―Pues sí. Conocí a la señorita Cinna, que es una amiga muy cercana a Dean y el primer día que llegó me llamó Freya ¿puedes creerlo?, luego descubrí que Freya es una diosa de la mitología nórdica que simboliza el amor y la belleza. Estaba muy confundida al principio… ―¿Dean? ―inquirió pausando la mezcla que había comenzado a hacer en un bowl para pancackes, ignorando de momento toda la explicación que Ginger daba porque notó con claridad la confianza con la que su hermana se dirigía a su jefe. Ginger se dio cuenta de ello y se avergonzó―. ¿Ahora es Dean y no el señor? ―Lina… él me pidió que lo llamara así. ―¿Por qué? ―Porque le caí bien. ―¿Solo eso? ―Sí. Te lo juro. ―Si tú lo dices, confiaré en ti. ―Oye… ―dijo con asombro fingido―. Gracias. ―Ginger ―Entonces continuó con la mezcla―, sabes que lo único que quiero es que hagas las cosas bien. No quiero que te metas en problemas. Sabes bien que si lo haces no terminarás bien. ―Tranquila. No estoy haciendo nada malo ―dijo tratando de sonar segura, pues lo de la noche anterior no había sido algo muy correcto del todo―. Mejor cuéntame tu cereza en el pastel ―incitó para desviar la atención. Lina sonrió emocionada. ―Pues, tengo una cita, hoy. ―¿Con Henry? ¿Al fin le dijiste que sí? ―No. Henry es un cretino. Esta semana estuvo insoportable. Me armó un teatro en la cafetería. Es que, conocí a alguien ―dijo esbozando una sonrisa. ―Uy, eso me interesa. ¿Quién es el infortunado que soportará tu carácter? ―Se llama Joseph. Es sobrino de Travis. Es bombero y… Es bellísimo. Además de que es muy amable. ―Entonces entiendo lo del teatro de Henry. ¿Lo voy a conocer? ―Sí. Pasará hoy por mí a las cuatro. ―Genial. Me da gusto, Lina. Lo digo para que ya no te quedes aquí encerrada acompañada de tu soltería. ―Ginger… te extrañé, tonta. ―Yo también, manipuladora. Llamaré a Dylan. Veré si hacemos algo hoy por la noche, de pronto solo quiero descansar. ―Pues ya era hora. Se la ha pasado preguntando toda la semana por ti. Pensé que mínimo se enviarían mensajes. ―No, Lina. No puedo andar con el celular en esa casa. ―Bueno, eso le dije. Pero creo que se pondrá contento de verte. Ambas hermanas continuaron conversando sobre su semana y sus acontecimientos, hasta que cayó la tarde y Lina se fue a alistar para su cita.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR