Arresto

1360 Palabras
El día para Lina transcurría con normalidad, estaba casi por terminar su turno cuando una visita inesperada; pero agradable, se presentó. ―Lina, te buscan ―avisó Mandy asomándose a la cocina. ―¿Quién? ―preguntó extrañada acercándose a ella. ―Una mujer embarazada, ¿qué le digo? ―No le digas nada, ya voy ―avisó saliendo de la parte trasera para encontrarse con ella―. ¿Luisa? ―Oh, Lina. ¿Te encuentras bien? ―inquirió con un poco de preocupación, lo que extrañó a Lina, pero terminó por acercarse a ella para saludarla con un beso en la mejilla. ―Sí, todo bien. ¿Qué sucede? ―¿Luisa? ―Se escuchó la voz de Travis a su espalda, por lo que Luisa se giró para saludarlo con un abrazo. ―¡Travis! ―Mírate nada más, pero si casi revientas ―dijo mirándola de pies a cabeza. ―Ya casi, ya casi ―dijo con una sonrisa. ―¿Y qué haces aquí? ―Que bueno que peguntas ―respondió―. Quiero pedirte un enorme favor. ―¿Qué necesitas? ―Que me prestes a Lina por un rato, ¿puede desayunar conmigo? ―pidió amablemente y no hubo necesidad de que Travis se negara. ―Por supuesto, ve tranquila Lina. Yo me encargo de tus mesas. Por ahora está tranquilo. ―Okey ―dijo ella y caminó junto a Luisa hacia una de las mesas que a ella le correspondía―. ¿Qué te traigo, Luisa? ―Algo sencillo, Lina. Con lo que quieras sorprenderme. ―Bien ―dijo la chica dejando a Luisa sentada mientras ella se retiró a la cocina para preparar personalmente un par de rebanadas de pie de limón con malteadas de fresa, y regresó a reunirse con la mujer embarazada. ―Gracias, Lina. Esto se ve delicioso. ―Lo está. Y bien, Luisa. Sigo preguntándome a qué debo este honor ―mencionó bebiendo de su malteada. ―Bueno, sin tantos rodeos, empiezo por preguntarte, ¿qué sucedió con Coral? ―¿Te refieres al café derramado? ―Luisa no dijo nada, puesto que tenía un pedazo de pie en su boca, por lo que únicamente asintió―. Bien. Pues ese día, vino tu hermano con tu esposo a comer. Un chico de la estación… creo que su nombre era Marco, los acompañaba y pues ella estaba con ellos. Francamente, no me gustaría entrar en detalles de su comportamiento, lo que sí puedo decirte, es que ella miraba por el espejo de su polvo compacto mi reflejo acercándose. Una vez que estuve a escasos centímetros, se levantó a propósito con la intención de chocarme para que el café cayera encima de mí. ―Lina, ¿estuviste en el hospital? ―Sí. Un amigo mío me llevó. Y no pasó a mayores, pero perdí tres días de propinas. ―¿Qué hiciste después? ―Tenía que responder a su provocación, pero no de la manera que ella quería. Me asesoré con un amigo que es policía, y me aconsejó ir a reportarla a la estación de bomberos con su superior. Ellos no estaban en servicio, pero portaban el uniforme aún. Solo pedí que la sancionaran, en ningún momento tuve la intención de perjudicar al departamento de bomberos. Aún no comprendo por qué estas preguntas. ―Bien, pues pasa que anoche llegó Adam un poco confundido. Creo que discutió con Joseph, por el asunto de Coral, y no lo tomes a mal ―Se apresuró a decir―, Tanto Adam como yo nos preocupamos bastante por Joseph. Es mi hermano, el único que tengo, y es inevitable no hacerlo. ―Ya veo. Estás preocupada más específicamente en mi persona, ¿cierto? Es decir… temes que esté involucrándose con una persona que le traerá problemas. Porque si es el caso, te puedo asegurar que no involucré a tu hermano en nada. Lo dejé fuera de eso porque no estoy peleando por él, estoy defendiéndome que es diferente. ―No, cariño. Es decir, sí, me preocupa con quién se relaciona mi hermano. Me gustaría que comprendieras esa parte donde no me gustaría ver a otra loca tipo Coral a su lado, claro sin ofender porque no aseguro que lo seas. Lo digo con respeto. ―Tranquila, entiendo. ―Y, por otro lado, me parece admirable que defiendas tu persona basándote en lo mucho que te valoras, no dejando que se inmiscuyan asuntos ajenos. Yo, ehm… yo quiero saber si tus intenciones con Joseph son de verdad sinceras. ―Luisa… No voy a mentirte. Él y yo nos acabamos de conocer no hace mucho, han pasado semanas. Nos estamos conociendo y me gusta mucho, pero no aseguro que las cosas marchen bien para él, para mí, o para ambos. Pero sí puedo asegurarte que no voy a hacerle daño, lo que resulte, estoy confiada que lo tomaremos como adultos. ―Eso me deja más tranquila. Disculpa si mi visita, un poco inoportuna, ha sido incómoda. ―No, tranquila. Con calma, Luisa. Es agradable verte, y que te preocupes por él es algo que no se puede evitar, es en realidad admirable. Yo, lo entiendo. Me preocupo igual que tú por los míos. ―Es un alivio saber que lo entiendes. ―Por supuesto ―Aseguró y ambas cambiaron la conversación una que les dejaba conocerse un poco mejor. Una ves que se despidieron, Lina se levantó de la mesa para acercarse a la barra para tomar una de las órdenes, haciéndole al tiempo una seña a Travis de que ella se encargaba. Luisa se había quedado sentada contestando una llamada de su marido. Todo sucedió tan rápido que realmente nadie lo vio venir; la auto patrulla que conducía Dylan, se estacionó afuera de la cafetería y de ella descendieron ambos oficiales, posteriormente, la puerta se abrió haciendo tintinear la pequeña campanilla anunciando un nuevo cliente, pero no lo era en realidad. Luisa volteó a ver a Lina con una sonrisa, le hablaba a su marido de ella y lo bien que la había pasado ese pequeño rato, pero su mirada se desvió hacia la puerta. Coral entró enfurecida y tomó de la barra la primera jarra que vio sobre esta, y caminó en dirección a Lina que ni siquiera se había dado cuenta, porque estaba dándole la espalda atendiendo una mesa. Luisa, así como Henry y Dylan, solamente alcanzó a ver cuando Coral arrojó el contenido de la jarra sobre Lina para posteriormente empujarla contra la mesa donde Lina no logró sostenerse y se llevó junto con ella una taza de cerámica que se rompió en pedazos provocándole un corte en el dorso del brazo que ni siquiera sintió por el calor del momento. ―¡No sabes con quién te metes, perra estúpida! ―gritó detrás de ella. Lina se encogió de hombros al sentir el jugo frío escurrir por su cabello y espalda y se levantó confundida, hasta que se giró para quedar frente a ella. Por acto reflejo, Lina dio un paso con la intención de írsele encima, Travis se apresuró a llegar al sitio del conflicto igual que los oficiales. Afortunadamente, Dylan sujetó a tiempo a Lina para evitar que se le fuera a golpes a Coral, mientras que Henry detuvo a la agresora arrestándola. ―¡Suéltame, imbécil! ―exigió Coral. ―Por supuesto que no, queda usted arrestada por alteración del orden y agresión física a otro civil ―dictó Henry sus derechos dejándola atónita, y entonces Lina se soltó de Dylan cuando él aflojó el agarre―. Puede permanecer en silencio, todo lo que diga podrá ser usado en su contra. Tiene derecho a un abogado, si no lo tiene el estado le proporcionará uno. ―No puedo creerlo, Coral ―dijo Luisa acercándose finalmente al lugar del altercado dejando a Coral con la expresión arrepentida. ―Vamos, Lina. Tienes qué presentar cargos ―señaló Henry y Lina asintió. ―Yo te llevo ―avisó Travis y salieron de la cafetería mientras Mandy ofrecía disculpas a los comensales por las molestias ocurridas, y les gratificaba con un postre extra por la comprensión.
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