Zorro de mar Capítulo 2

4312 Palabras
Firmado el acuerdo donde pactaron la comunión de las princesas —un verano en Celis, invierno en Calvior—, ellas gozaron de una entrada a la adolescencia estupenda. Si su niñez se vio asediada por las lenguas atroces en los palacios, juntas baten los comentarios hipócritas que hacían sobre ellas, pues, la mejoría fue notoria. Andaria tenía un oponente digno en las prácticas de magia con el cara de topo —así le decían al anciano erudito—. Iban a los Valles de Armedia para practicar la correcta ejecución de los conjuros. —¡Congelito! —recita Andaria. Congela el ratio definido por la cal alrededor de un muñeco de prueba. —¡Fulgora! —recita Miaravich. Las llamas derriten el hielo y causan vapor, en esta ocasión Andaria genera una daga gélida, desaparece al fusionarse con el vapor y aparece cerca del muñeco para perforar la diana en el centro. —¡Magnífico! —exclama cara de topo aplaudiéndo. La combinación fuego y hielo de las princesas era mortal, para hacerlo realidad necesitaban afinidad lo cual sobraba en ambas. Bajo la sombra y vigilia de un árbol cerca de los bosques límites de Nustredam, leían en silencio los libros de historia. Corrían en las horas libres por las calles adoquinadas, pasando por los puentes, llegando hasta las tabernas o establos que podían establecer como meta. En las clases de conducta trataban de no reírse, pese a que hicieran el desastre de comportarse como les venía en gana rompiéndo la etiqueta de la corona, actuaron lo mejor que pudieron con la tutora. Después corrían para desnudarse y zambullirse en la costa, ¿quién lo diría? No cambiaban estas costumbres en Calvior. Aunque el imperio Calvarian vive casi en la nieve eterna con sus amplios monumentos oda de los muertos; no impedía que salieran a hacer guerras con bolas de nieve, pasear en los lagos congelados, batallar contra los duendes que perturban la calma en los pueblos —tarea extra en las clases de magia—. Era un mundo completamente distinto, aquella umbría sensación del señalamiento y el odio de los estratos políticos era diseminado por las aventuras descabelladas. Narraré otra de ellas a placer fantástico del lector. *** Enjambre carmesí. Existe una r**a de criaturas típicas que zumban en las zonas cercanas de los bosques, migran en numerosos grupos de Celis hasta Calvior. Las avispas de nuestro mundo son pequeñas, pero estos insectos en el continente son gigantes. Debido al cambio estacionario, el avispón carmesí decide viajar a Celis para reproducirse y luego asentarse en Calvior para morir en el invierno, un rito que atrapa la atención de estudiosos. La normalidad del día fue rota por la intromisión de un delegado del pueblo cercano a la provincia Erzkia; atravesó la estancia que conduce hacia el aposento. Solicitó con el horror en los labios acabar con la peste. Como el poblado es económicamente importante, el rey decidió que Miaravich y Andaria serían apropiadas tanto por el reconocimiento otorgado por la provincia de Erzkia como para la instrucción, apersonarse en el sitio para erradicar la amenaza. Habían dudas aún sobre la falta de carácter volátil en la princesa Calvarian. No te imagines a las adolescentes como unas expertas en esgrima. Son buenas en magia y montan un caballo a la perfección, sin embargo, sus habilidades con la espada eran deprolables ¡y ni hablar de las pistolas! Fallaban los tiros y no faltaba una ventana fracturada por la bala mortífera. Recibieron la epístola con la ordenanza del rey; no duraron en ajustar el tahalí de cuero, vestirse con chaleco y abrigarse. Partieron al galope con una brigada de doce hombres a canallo, seis magos y seis espadiches diestros. Entenderás que los avispones carmesí son letales e inmunes al fuego. Llegaron al villorio más allá de las murallas. Las princesas disfrutaron de un show único del titiritero famoso del local. Rieron, bebieron un poco con los hombres y bailaron. ¿No deberían ir al pueblo a salvar vidas? Se acordaron cuando uno de los guardias advirtió que perdían el tiempo. Lo peor es que Andaria y Miaravich rieron a carcajadas hurañas, no parecían princesas. Detrás de las risas se ocultaba la naturaleza estratega, porqué habían adquirido un libro de magia pequeño titulado Tratado de magia gris. Miaravich hojeó y en un pequeño papel, habiendo pedido con antelación un tintero y pluma, anotó el conjuro explo y exploiter. Agradeció en secreto al dueño que era devoto a la diosa Crizmaselta, señora de la magia gris. Continuaron por el bosque de las sombras, se perdieron varios hombres que murieron al ser atacados por tiburones de oscuridad. Vislumbraron en la manifestación pictórica del crepúsculo, las atalayas y torres de Erzkia. La estructura Calvarian es similar al de los Rusos. Descansaron e hicieron los preparativos en secreto de los hombres —estos pensaban que las princesas estaban borrachas en un bar—, preferían demostrar que podían valerse por si solas. Andaria sugirió un conjuro de protección con la aprobación de «si algo sale mal, al menos viviremos». Sigilosas enfilaron sus anatomías a la calle. Compraron caballos en un establo, los ensillaron; cubrieron los rostros con capuchones y a la entregada mirada de las estrellas, profundizando en el relente forestal, cabalgaron hasta el pueblo amenazado por los avispones. ¡Hay que verlas desmontando los corceles! Agachadas veían dormir a los avispones que sobrepasan el tamaño de un perro de carrera. El afilado aguijón destellada al contacto del manto lunar, los cuerpos latían en débiles luces, mostrando las entrañas en trazos negros. Las alas atemorizantes unidas durmiendo bocabajo; estaban sostenidas en colectivo por las ramas de los abedules. Procuraron no hacer ruido, debían mantener el factor sorpresa. —Pólvora —susurró Miaravich. Extrae Andaria un saquito aterciopelado de los pechos. —Bastará. —Tomó y desenredó. Esparció uno a uno los árboles contaminados de la plaga con líneas de pólvora. —Regresemos a un lugar seguro —musitó Andaria. Con el andar cauteloso, volvieron a donde habían aparejado a los caballados. Montaron y Andaria extrajo un pequeño papel. —El conjuro es exploiter —dijo Andaria pasando el papel. —Es magia gris, elemento neutro, podemos hacerlo ¿no? —Deberíamos, pero recuerda, necesito reservar energía por si algo sale mal —dijo Andaria. Arqueó los dedos, memorizó el conjuro, concentró energía en los puntos y ejecutó el conjuro. Exploiter equivale a toneladas incontables de TNT acumuladas en una alacena. Un punto blanco apareció y sin parpadear, una explosión repentina mató a los caballos por la onda expansiva, salieron disparadas las princesas a varios metros de la tierra, los abedules caían con estrépito y los avispones carmesí sobrevivientes se despertaron. Andaria y Miaravich por el escudo mágico no recibieron daño, aunque se quebró —no, no duran para siempre los escudis mágicos—. Se levantaron resollando, escucharon el batir grave de las alas, quedaban tres vivos. Donde hubo el estallido, se dibuja una cráter humeante marcando la devastación. —Andaria, encárgate —espetó con dificultad Miaravich. El conjuro costó la mitad de su energía. La princesa de Celis desenvainó la espada y con la mano libre preparó una bola de hielo. Atacaron los avispones feroces, se agacha ladeándose, evadiendo los pinchazos que tajarian su cuerpo. Disparó la bola y chasqueó, rompió en fragmentos la bola, se enterraron los filamentos en el primer avispón, comenzado a congelarse con lentitud, cayendo al suelo pataleándo al aire. Recibió el ataque ciego de los otros dos, se cubrió con la espada recibiéndo el impacto, retrocede y gruñendo recita «congelito», congela las alas del avispón, chasquea y las revienta, salta enterrando el filo en la cabeza del insecto. —¡Explo! —recitó Miaravich. El estallido mínimo de explo, igualado con una granada en nuestros tiempos, destroza al tercer avispón que casi atravesaba la garganta de Andaria por la espalda. —Se te da bien la magia gris —dijo Andaria respirando profundo. No están acostumbradas a los combates usando magia, son primerizas, los conjuros empleados gastan energía. Miaravich después de explo no podía parar de toser sangre, llevando una mano al pecho, sentía la respiración cortada. Andaria cargó a Miaravich con los brazos a la altura del torso, aguantó un trecho hasta caer de rodillas a pocos kilómetros de Erzkia y sus luces difuminadas por la bruma que rodea la visión. Los hombres restantes alarmados por la explosión, hallaron a las princesas una hora después. Cercaron el perímetro por orden del gobernador de la provincia; transportaron a las princesas al castillo del archiduque. Las criadas interrogaron a Andaria, luego a Miaravich por separado. Ellas explicaron todo sin fallo ni error tantas veces como se les pedía. Comprobaron la veracidad del heroísmo cuando los hombres hablaron con el lacayo del establo. Desde aquel día, el pueblo que imprecaba contra la corona y su hija, alabó la valentía de Miaravich y reconocieron la ayuda de Andaria. En el palacio las recibieron con honores, se enfocaron en las clases de esgrima y magia. Por vez primera, el rey sonreía a su hija. *** El poder de SoS. Miaravich cumplió los quince años de vida. No pienses que SoS pasó por alto. Andaria y Miaravich dormían en habitaciones separadas Sucedió un día en el palacio de Calvior. A diferencia del anterior palacio, aquí duermen en habitaciones normales y no en torres infinitas; para los pies de Andaria era un alivio. Toc, toc, toc, sonó la puerta con intervalos. Se levanta la princesa de Celis, tenía el camisón puesto y las piernas desnudas. Suena la puerta más fuerte. —¡Andaria, abre! —ruega la voz ahogada de Miaravich. Al escuchar la desesperación de su amiga, se guía por la filtración de luz lunar entre las vigas de la ventana. Abre la puerta y Miaravich la empuja, embiste cerrando con el hombro. Empapada y con la temperatura baja, mira a Andaria con una sonrisa ancha. —Ayúdame —dijo calmada—. Ayúdame —repitió, emitió un rezongo. Andaria asustada se levanta, busca aferrarse a la pared. Los ojos de Miaravich cambiaron al n***o absoluto, dos delgadas líneas oscuras salían de las comisuras, un aura negra la rodea y tres puntos rojos están flotando encima de la cabeza. —Hola, Andaria. No hablaba Miaravich, hablaba SoS. Su voz era suave con tonos gruesos. Miaravich se yergue. —No llores, no te haré daño, no puedo hacerlo encerrado. Mírame o estallo el corazón de la víctima. El azulejo estaba hecho un ovillo lloroso, temía del maligno poder del príncipe de las tinieblas recordando que su linaje está maldito. —Eso es, mírame, eres valiente; quiero transmitir un mensaje. »En la isla de los espejos hay un altar abandonado, allí guardan la espada y escudo elemental que tu ancestro Arcanos Mundiosis forjó para vencer a mi títere Infernus. »Ocurrió hace más de tantos años, no me importa, pero sí me interesa que la espada y escudo estén con ustedes. —Alargó la sonrisa—. En su poder, podrán repelerme cuando sea liberado, si te opones a hacerlo, te obligaré a hacerlo. La sangre de Infernus corre en las venas de Miaravich. Los ojos de Andaria no podían estar más abiertos al ver que una mano filosa acariciaba a la princesa calvarian —Cumple con tu palabra princesa o cumpliré con la mia, ¡mwa, ja, ja, ja, ja, ja! Miaravich desmayó y el ente desapareció. Luego de recuperarse de la conmoción, ayuda a la princesa desfallecida a dormir con ella. Andaria la abraza, teme que un día le sea arrebatada. ¿No has dormido pensando que un día la muerte puede llevarse a un ser querido? Para Andaria, su vida incomprendida toma sentido cuando aparece Miaravich. Necesitamos rodearnos de gente que sincronice con nuestra frecuencia o seremos tumbas vacías en el futuro. Informaron de la situación a los reyes, Andaria personalmente acudió al aposento, tratándose de un asunto delicado. Enviaron cartas a la corte de los sabios; por el lado de la princesa de Celis, envió misivas extensas desahogando su miedo a Arcanos Mundiosis, quien vivía en el Monte Delkhor al este de Nustredam. Sí, su ancestro continua vivo, pero no vivo físicamente, es su energía que proyecta una ilusión corpórea, algo que solamente un mago ascendido por los dioses puede lograr. Como aquí no existen elegidos, profecías o Deus ex machina, Mundiosis cumple el rol de consejero o guía espiritual, no pudiendo intervenir aunque su linaje se vea amenazado por SoS. En algún momento de la historia global, desaparecerá como los demás. Recibió respuesta de Mundiosis con un búho plateado de mirada petrea. La carta que abriría cerca de Miaravich en la alcoba dicta esto: No puedo ayudar a Miaravich, querida Andaria, lamento leer lo sucedido en Calvior. Contestando tu intriga principal, recomendaría no seguir indicaciones de SoS. La espada y escudo elemental están custodiados por la armada de Lianca. La isla espejo solamente es accesible con un mago ilusorio propiamente Liancano; perdóname no poder servirte para algo mejor. Recuerda alimentar al búho con ratones. Aceptó a buen grado el búho. «¿De qué sirve un ave en esta situación?», pensó viendo al ave. Entendió la nula intervención de Mundiosis en el asunto. La respuesta de los sabios fue casi similar y el problema pasó a segundo plano cuando Miaravich mostraba conductas fuera de lo común, igualmente ocurrió con la gente del palacio. ¿Recuerdan que iban al mar juntas? Pues, Miaravich decidió que irían a menudo al puerto cerca del archipiélago. Veían tres islas a lo lejos y Miaravich hablaba sin comedimiento sobre la vida de un marino. Andaria escuchaba paciente, asentía y opinaba a favor: la vida de una princesa es aburrida, mejor es recorrer los mares. Pero, no sería preocupante este detalle hasta un día Andaria en la conversación, soltó una duda que la carcomía y es que, desde el día de la posesión de SoS, Miaravich actúa como si nunca hubiera ocurrido. —Miara, necesito preguntarte algo. La nieve caía despacio y el grisáceo mar chocaba con las rocas, esparciendo el rocío. —Pregunta, no tienes porqué seguir la formalidad —dijo Miaravich irritada. —¿Recuerdas a SoS? Aquel día hablaste de la isla espejo y estabas en mi alcoba. Miaravich quedó muda, procesando la pregunta. —¿El salitre oxidó tu cerebro? —Tocó la cabeza de Andaria—. Parece que sí ¡Ja, ja, ja! —Je, tal vez —dijo Andaria escondiendo la angustia. Y de pronto nadie recordaba a SoS, nadie sabía lo ocurrido con Miaravich, hasta los reyes no recordaron el evento. Andaria preocupada, envía una carta urgente a Mundiosis con el búho. Cuando recibe la respuesta, su vida empezaría a desmoronarse. El contenido a leer fue el siguiente: Andaria, el poder de SoS es inimaginable, su odio es incontable. Estás en su red, no puedes librarte. Por nada Andaria, y léelo bien: por nada vayas a la isla espejo. Miaravich posee sangre de Infernus, no tardará en hablar sobre la isla espejo y los accesorios elementales. Infernus comenzó por ser poseído, luego olvidó y después hablaba de crear un arma de devastación masiva conocida como: Día del Juicio. Mi última recomendación: ven a la montaña Delkhor cuando estes en Celis. La historia es un hechizo cíclico condenado a repetirse. *** El olvido, temores y una despedida. Pasaría el deshielo entrando la primavera, las princesas eran inseparables en este punto de la historia. Adelantaré el tiempo hasta los diecisiete años de Andaria durante la primavera de aquella época, pero antes revelaré sucesos que no pasaran desapercibidos para mi y para ti, querido lector. ¿Qué ocurrió con SoS? Andaria fue la próxima en olvidar lo sucedido, no recordó el asunto y en pesadillas veía a SoS y durante las noches Miaravich expelía materia oscura del cuerpo. «O te obligaré a hacerlo», decía una voz en sus pensamientos durante las clases de esgrima, una voz que no conocía. Mejoraron a creces la estrategia, quite, juego de piernas, magia y conducta. A los diecisiete años, las princesas eran conocidas por sus hazañas. El búho plateado se había esfumado un día después del episodio de amnesia colectiva. Estaban en Celis esta vez para despedirse, recordemos el acuerdo: un verano en el imperio azulejo; un invierno en el imperio del fénix; en la primavera y otoño debían separarse. Ubicándonos en la costa, Andaria había conocido un marinero en el puerto Phambell, acordaron las lecciones marítimas al amanecer antes de acudir al consejo a escuchar el parlamento desenfadado de los legisladores. Aprendería a manejar una barca, no era tan complicado. Luego en secreto, tenía intenciones de hacerse pasar por hombre para formar parte de las expediciones mercantes en los navíos. Su año de vida lo pasaría mejorando con el marinero las técnicas de nado, esgrima con alfanje, rutas y limitaciones marítimas, pero lo más importante y lo que definiría su visión, eran las historias sobre piratas. Vivía obnubilada escuchando la narración de un tal Demonio Marino y la flota fantasma. Se decía que saqueaban ciudades desde el interior infiltrando tripulantes que pueden hacerse pasar por cualquier marino. Andaria se preguntó «¿podrían estar aquí y no saberlo?», era una extraña sensación de inseguridad al ver los barcos mercantes descargar mercancías. Hay un evento trágico que merece ser narrado y sucedió en Otoño, relacionado con la flota fantasma. Una tarde los padres de Andaria decidieron visitar a los reyes de Lianca quienes solicitaban urgente una reunión. El imperio de Lianca estaba asesiado por los piratas, no dejaban de atacar los poblados, se registraron cuatro asaltos en un mes y económicamente los estaba destruyendo. La importación de algodón era robada, intervenían los barcos que venían de Traint —otro continente— a comercializar, era una desgracia fatídica para el imperio. Como Lianca y Celis son alidados, el rey no tuvo objeción. Andaria los acompañaría en el coche vía al puerto Phambell donde espera el navío del rey. —Hija —dijo el rey dirigiéndose a Andaria, tomó la mano del azulejo. Tenía un matiz casando en el rostro, su bigote era cano y la redondez se vio aplazada por unos pómulos hundidos—, quiero disculparme por no haber sido un mejor padre. —Apretó más la mano, su mirada se perdía en los rincones oscuros—. Cometí errores severos durante tu infancia, fue tarde cuando comprendí tu pasión por el mar... No hables Andaria, escúchame. »Las islas Aquaria están siendo asediadas, los piratas quieren tomarlas y no se rendirán en el intento. En Calvior... Andaria no te sorprendas, parece haber indicios de un cambio, un cambio mediante la decisión del campesino alzado en rebelión. Dicen que la flota fantasma está influyendo dentro de Calvior. »En Nustredam hay gente que nunca hemos visto Andaria —la princesa tenía los ojos trémulos—, su documentación no concuerda con nuestros registros civiles, dicen ser extranjeros pero sabemos que son tripulantes infiltrados. »Andaria, si algo me ocurre durante el viaje, debes asumir el mandato y proteger Celis, nuestras islas están perdidas no puedo hacer mucho, tú tampoco puedes. —Retira un mechón de cabello en la frente de Andaria y lo besa con cariño—. Espero tú seas mejor madre. El navío partiría con el último saludo del rey en proa. Andaria atónita por la revelación, rezó por vez primera que su padre regresara con vida. Aún era temprano para asumir una responsabilidad que trata de evitar a toda costa. Vio alejarse el navío fundiéndose la mota negra con el dorando del ojo solar. *** Traición. Comenzaría el verano, la estación solariega en la que vendría Miaravich. La princesa de Celis la recibiría en la entrada de Nustredam, sin embargo, fue notificada de sorpresa y a la vez tarde, que el navío de la armada imperial de Calvior está atracando en el puerto. Corrió las calles laberínticas, no es una mujer que use faldones así que la puedes imaginar con la casaca celeste, calzones, botas de cuero y borlas en los hombros; a un lado el tahalí con el alfaje que le regaló el marinero el día de su cumpleaños. Pidió un caballo en el establo cerca de un hostal y espoleó aferrándose a la rienda del corcoveante animal. Llegó hasta las casas del puerto, las gaviotas graznan planeando en el pergamino azulado. La nave de tres mastiles con las velas cuadrangulares y de cuchillo, extendían el blason Calvarian. Emocionada estaba Miaravich en la proa por visualizar a su amiga, apenas puesta la plancha para que bajaran los tripulantes, corrió. La princesa recogía su cabello con una pañoleta de lunares; arietes de oro en el lóbulo denotaban feminidad y clase; anillos de materiales distintos relucían junto al sable a un costado. Andaria se detuvo en seco, pero luego sonrió, su amiga parecía una pirata contada por el marinero, le hizo algo de gracia asi que lo ignoró. —Miara, empezaba a extrañarte —dijo Andaria besando los cachetes. —¡Oh! Tan sentimental Anri. —Se airea exagerada—. Admito extrañar tu compañía en la oscuridad. —Toma las manos de Andaria y la conduce al barco—. Debo mostrarte mi nueva adquisición. —¿Adquisición? —preguntó Andaria frunciendo el entrecejo. —Me lo regalaron mis padres —dijo con una sonrisa poco convincente. Andaria al caminar sobre la cubierta sentía un extraño ambiente cortado por los tripulantes, supo de inmediato por la apariencia de estos que no eran guardias de Calvior. «¿Dónde viene esta gentuza?», piensa. Después del tour por el flamante navío, casi a empujones lleva a Andaria al camarote, pero la princesa encara a Miaravich con una sonrisa diplomática. —Espera Miara, me entusiasma que mandes en un navío. Entiende que es desconcertante tu llegada con una tripulación de dudosa procedencia, ¿por qué mejor no nos dirigmos al palacio? Hubo una tensión en la atmósfera que solamente Andaria sintió. La princesa de Calvior sonrió, pero no era un sonrisa afable, era una sonrisa sarrosa de maldad. —¿Inspección hizo el chequeo correspondiente? —preguntó Andaria con repelús, el comportamiento del entorno era errático y el pulular de las personas en el puerto se volvió más silenciosa de lo habitual. —¿Confías en mi? —preguntó arqueando una ceja. —Miara, no es esa la respuesta. —Por instinto tocó la empuñadura del sable—. Claro que confío en ti. —El hedor a ron delató la borrachera de Miaravich. ¿Qué está ocurriendo? —Andaria, perdóname, pero debía hacerlo —dijo pausadamente, palabra por palabra. La princesa de Celis extendió los párpados de par en par. En la distancia, directo a Nustredam, salía un espeso humo n***o. Miaravich desenvainó el sable y apuntó a la frente de la princesa con la pistola. La calvarian derrama una lágrima de lamento. —¿Qué haces? —pregunta Andaria en shock. —Vengar la derrota de mi reino —dijo entre dientes. Los ojos temblorosos siguen viendo el humo que se hacía más y más n***o. Tres cañonazos sacudieron la realidad, pero Andaria solamente veía el humo y a Miaravich. Era sorda a los alaridos de las personas que morían en el puerto. Los guardias estaban desprevenidos, no tardaron en caer con el cráneo reventado en balas. Una torre trató de tiñar la campana pero una bala de cañón la calló. Apareció como un camaleón los navíos de la flota fantasma, eran más de veinte barcos armados. Los bombarderos disparaban contra las casas y almacenes. —No, Miara... no puede ser real... —Andaria tenía los ojos rojos, las comisuras llenas de agua. —No me hagas volarte los sesos —dijo Miaravich herida, tragando saliva, ocultando el dolor de traicionar a su mejor amiga—. Mis padres creen en la paz, yo creo en la guerra y libertad, ven conmigo —dijo extendiéndo la mano abierta. Andaria negó atónita con lentitud incrédula, en el fondo decapitaron un guardia, colgaron a las familias de las casas, saqueaban las tabernas y los experimentados bucaneros se adueñaban de los barcos atracados. —Debo matarte, no puedo permitir que gobiernes —dijo martillando la pistola de chispa. —No tienes el valor de hacerlo —dijo Andaria aún en shock, no podía reaccionar, estaba petrificada, contestaba con los ojos abiertos. Miaravich agarró la mano de Andaria y disparó al dedo índice, el polvo de sangre rodeó la piel bronceada de la princesa de Celis, un grito desgarrador salió de su garganta. La calvarian pateó el semblante, tomándola luego del gaznate y elevándola al borde del barco. Andaria con el muñón quemado, chorreando sangre en la cubierta, exhibiendo el hueso con la carne calcinada, no podía parar de gritar por el dolor físico y emocional. —¡Capitán, logramos saquear los almacenes! —dijo un tripulante barbudo con el torso descubierto. —¡Barco a la vista! —grita el vigía en el carajo—. ¡Flota imperial de Lianca aproximándose! —¡Zarpemos, imbéciles! —brama Miaravich, vuelve la vista a Andaria que mueve los pies en el aire, aún no deja de chillar—. No lo sé, no puedo hacerlo. —Su mente era un torbellino de emociones. Una sonido, una bala. Miaravich suelta a Andaria que cae con los ojos abiertos al mar, el río de sangre sale del agujero practicado por otro disparo cerca del riñón. Vio a su amiga impactar en el agua con el sonido una placa de metal. Los soldados de elite del imperio de Celis salieron a defenderse contra los invasores, no era el reino de Calvior quien atacó, era el Zorro de Mar con la Flota Fantasma. Habían destruído el puerto Phambell y lo terrible que podemos saber, es que sitiaron el palacio de Celis y Nustredam entera. La princesa Andaria entraría a su adultez con la hórrida traición en su corazón.
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