El viento hacia que mis huesos dolieran por el aire frío mientras salíamos del vehículo volcado. Yo estába en pie, temblando no solo por el frío, por otro lado Dylan desde que salimos del coche, comenzó a caminar hacia el borde del barranco, buscando alguna señal de ayuda, pero nada. Solo el silencio. Había un silencio tan denso que parecía aplastarnos. Tenía el presentimiento como si todo hubiera sido cuidadosamente planeado para que estuviéramos ahí, atrapados. Realmente esperaba que mi teléfono haya enviado una alerta, al momento del accidente.Si alguien la había recibido, ¿sería suficiente? ¿Lo habrían entendido a tiempo? Mi mente corría, pero la angustia me paralizaba. Los mensajes de la mañana seguían resonando en mi cabeza El sonido de las sirenas rompió el silencio del barranco

