Para Emiliano, ver a su madre se volvía su nuevo pasatiempo favorito. La observaba hablar y moverse, haciendo un estudio sigiloso de todo lo que ella significaba, eso sin poder ocultar aquella mirada de ilusión que se cristalizaba cada que se recordaba así mismo que había logrado encontrar a su madre, una madre que cumplía con todas las expectativas que tenía e incluso, llegaba a superarlas. Emma por su parte, la amiga de Lucia, su madre, era una mujer desconfiada, poco amigable y muy testaruda, al contrario de Lucia, venía de una familia millonaria, una niña de cuna a la cual jamás le había faltado nada, y todo aquello que su mente quisiera, sus padres no tardaban en cumplir. Las peleas entre ambas eran frecuentes, aunque fuesen mejores amigas y una diera la vida por la otra, ante los o

