Lady Bellingham y su hija se marcharon tras tomar la cena todos juntos en el gran comedor, la velada fue amena y bastante animada, aunque se podía sentir la tensión en el aire por lo que se avecinaba ¿o solamente ella lo sentía? La noche estaba nublada y la brisa fría producía que su piel se pusiera de gallina ¿o lo ocasionaba el sentir la presencia del Vizconde junto a ella? Se despabiló del pensamiento rápidamente y se arrebujó una vez más en su chal, ya comenzaba a hartarse de las preguntas estúpidas que se hacía en su mente cada dos por tres sin razón aparente. Tras la breve despedida ingresó a la mansión delante de Lord Biraynolds, y así, sin más, se habían quedado solos, algo bastante difícil de creer teniendo en cuenta lo grande que era esa familia tan particular, pasaron de ser d

