‒ Tú eras la joven en Hyde Park que nos observaba a la distancia ‒ recordó de pronto. ‒ Sí, pero no los estaba espiando ‒ se defendió ‒ ese día los Marqueses de Wrightwood decidieron llevarnos con ellos a su salida, nos dieron un tiempo libre y yo me fui a caminar por los alrededores… allí fue cuando lo vi por primera vez después de tanto tiempo. ‒ Ya veo ‒ no sabía qué decir, estaba pasmado y la vez fascinado de que ella no lo hubiera olvidado y en cambio, tuviera la esperanza de volver a verlo alguna vez. ‒ Por supuesto, en calidad de doncella me era vergonzoso tan sólo la idea de aparecer ante su presencia. Al principio creí que usted era un caballero con buena posición, no sabía su nombre ni nada acerca de su persona, pero luego descubrí que era un Vizconde y me dije a mí misma q

