Tal como dijo, Aevan guio a Sylor y a Terry hasta su alojamiento, un edificio en la parte trasera del lugar. Ellos se estarían quedando en la segunda planta y, al cruzar el pasillo, con pisos de mármol blanco y paredes ocres, encontraron puertas frente con frente, de madera blanca y manijas doradas. El vampiro se dio cuenta de que Anna se encontraba en una habitación, y su guardián y alimentador se hospedaban en la de al lado. El alquimista se detuvo frente a una habitación que quedaba puerta a puerta con la de Anna. —Es aquí —anunció—. Sus pertenencias ya deben estar dentro. El pelirrojo asintió, y Aevan sacó una tarjeta. Estas puertas se abrían a través de un sensor magnético, por lo que la pasó por allí, la cerradura se desbloqueó, y le dio la tarjeta al vampiro. Después de eso, se

