ARIANA —¡Patricia! Cuánto tiempo sin verte —solté, dibujando una sonrisa tan falsa que hasta me dolían las mejillas. Noté cómo forzaba la cara para no mostrar nada. Neutra, distante. —Señora Torres… Qué coincidencia. Pensé que no la vería desde la última vez que firmó los papeles del divorcio—, soltó, seca. Mentira. Me vio hace unos meses, en ese maldito baile al que tuve que ir con Marco. Pero claro, fingir le sale natural. Lo que me quemó no fue que usara mi apellido, sino la intención. Quería restregármelo. Como si no supiera que fue precisamente ella quien se metió en mi matrimonio y lo hizo pedazos. No perdí la sonrisa. Solo que esta vez decidí hacerla trabajar. Moví mis caderas, con toda la intención del mundo, justo sobre el regazo de Liam. Un sonido contenido me hizo frenar.

