Tengo que empezar a trabajar en algo para conseguir más dinero y comprar ese apartamento.
No quiero usar el dinero de mis padres.
Y bueno tengo mucho más dinero que ellos, pero ese dinero es de emergencia, así que tengo que trabajar.
Aún tengo dignidad y orgullo.
Así que ahora estoy buscando trabajo en la cafetería que está frente a la universidad.
Camine hasta la puerta en dónde había un letrero que decía que estaban buscando mesera.
Perfecto.
Al entrar al lugar, el aroma a café y galletas inundó mis fosas nasales, el lugar estaba decorado muy bonito, las mesas se veían elegantes pero a la vez muy simple, una barra dividía la cocina y las mesas, en está estaba un chico pelinegro, así que me acerque y lo llame.
—Hola, supe que están buscando una mesera, así que aquí me tienes—le sonreí. El chico me miró y me sonrió.
—Soy Kendall, supongo que te urge mucho, así que déjame mostrarte lo que tienes que hacer, sígueme— mi sonrisa era enorme, por fin tendría más dinero, después buscaría donde correr.
Seguí al chico al área de personal, ahí había unos cuantos casilleros y materiales de limpieza.
—Lo que tendrás que hacer será limpiar las mesas, tomar el pedido de los clientes, y en algunos casos preparar los cafés, abrimos a las 7 de la mañana, pero como a esa hora estarás en clases, tu turno empezará a las 4, y cerramos a las 11, los días de paga son los sábados, así que mañana empiezas— me entrego una blusa y un delantal con el logo del lugar.
—Gracias kendall— él me sonrió
Salí del lugar con las cosas y regrese a mi dormitorio, al llegar y al abrir la puerta encontré a un par de chicos junto a Hanna.
—Hola—sonreí y me dirigí a mi cama.
—Hola Dalilah, Hunter vino hace unos minutos y me dijo que te dijera que pasaría por ti esta noche— contestó ella.
Fruncí mi ceño.
—¿Que Hunter dijo que?— pregunté arrugando mi nariz.
—Qué pasaría por ti — la interrumpí.
—Eso lo entendí, ¿pero quién se cree que es?—
Odio que crean que puedan obligarme a hacer lo que quieran.
—No lo sé, de hecho deberías llamarlo, me dejó su número para que te lo diera— me extendió un papelito y en efecto ahí estaba el número de Hunter.
—Gracias...—le agradecí dudosa.
—Oh lo siento, Dalilah el es Mike, mi novio, y el es Trent, amigo de Mike—me presento a los chicos que estaban sentados en su cama.
Mike era castaño, fornido y alto al parecer, tenía ojos verdes creo, no se.
Y Trent era pelinegro, ojos cafés y al igual que Mike era musculoso, tal vez entrenaban algún deporte.
—Hola, Dalilah morgan— extendí mi mano para saludarlos, ellos la tomaron y me sonrieron.
—Me da gusto por fin conocer a la temida Dalilah, Hanna me ha hablado maravillas de ti—menciono Mike.
Hanna y yo habíamos hablado un montón y nos habíamos hecho buenas amigas, desde que nos conocimos han pasado dos semanas.
—Bueno, ni que hablar de ti, ella no para de hablar del fantástico novio que tiene, con decirte que hasta caries tengo por oírla—me burle.
Hanna se le vino un color y luego otro, y yo rei.
—Sirena— dijeron a mi lado.
Voltee rápidamente hacía Trent.
—¿Que?—pregunté rápidamente.
—Esta noche hay una carrera muy importante, ¿por qué no vienes?— pregunto tranquilo.
El me miró y sonrió de lado.
El chico no era feo, era guapo muy guapo.
Asentí sonriente.
—Porque no ¿Pasas por mi?— pregunté.
Y Hunter?
Hunter no importa.
Ajá. Se va a molestar contigo.
No me interesa.
Como decía, los chicos siguieron en sus cosas y tome mi celular para enviarle un mensaje al idiota de Hunter.
Para: Idiota.
¿Quien te crees que eres para decirme que hacer?
Al instante obtuve respuesta.
De: idiota.
El sexi chico que te folla salvaje.
Venga, te llevaré a un lugar en el que te podrás des aburrir.
Paso por ti a las 9.
He dicho.
¿Este que se cree?
El chico que te folla salvaje.
Cállate.
No conteste y solo gruñía.
Mire a Trent y le dije.
—Lo siento Trent, no podré ir contigo está vez, ¿porque no vamos mañana después de mi turno en el trabajo?—
El sonrió y asintió.
Ellos se fueron y Hanna me miró.
—¿Qué?—pregunté.
—¿Iras a la fiesta?—fruncí mis cejas.
—¿Que fiesta?—pregunté.
—La de Zayn, el dijo que te había invitado—le mire confundida.
¿Quien diablos es Zayn?
El chico que asustó Hunter.
Ahhh, ese Zayn.
—Si, por qué no— alce mis hombros desinteresada.
—Bueno, nos vamos a las 9— asentí.
Bueno dirán... ¿Que no la fiesta fue hace 2 semanas?
Pues no, el idiota la cambiaba porque yo le decía que ese día no podría, pero hoy si podré así que será hoy.
Pues ahora, a unas dos horas de la fiesta estoy enfrente de mi armario viendo que me pondré para ir a la fiesta.
—¿Modo puta? no lo sé, siguiente—arrojé la ropa que tenía en mi mano hacia mi cama y seguí buscando.
—¿Modo urgida? no hoy no, creo que solo me emborrachare—seguí arrojando más ropa a mi cama.
—Tal vez modo puta— asentí frenéticamente después de encontrar el vestido que me pareció más de mi agrado.
Después de buscar mi ropa interior que consistía en una tanga del color de mi vestido de encaje y un sujetador sin tirantes, y encontrar los accesorios correspondiente, procedí a buscar mis tacones.
—Yo creo que estos son más delicados y con menos tacón— solté mirando los tacones, pero me arrepentí inmediatamente y tome los otros —Que va estos papitos...— asentí mientras veo mis tacones de aguja de 12 centímetros del color de mi vestido.
Vi el reloj y Vi que faltaba hora y media, así que procedí a meterme a la ducha y asearme.
Ya terminada mi relajante ducha procedí a colocarme la ropa interior después de haberme puesto crema hidratante en el cuerpo, mi puerta sonó repetidas veces anunciando que alguien llamaba.
—¡Voy!—grite después de ponerme una bata de seda.
—No creí que te pusieras tan sexi para mí— susurro embelesado en mi cuerpo Hunter.
—No seas idiota, no es para ti. Voy a una fiesta— procedí a mi habitación con Hunter detrás de mi.
Me quite la bata, aún sabiendo que el seguía detrás de mi y me puse el vestido de dos piezas, me puse frente a mi tocador y procedí a hacer mi rutina de maquillaje.
—¿Te he dicho lo mucho que me gustas?— pregunto recargando su cuerpo en el marco de mi puerta con sus brazos cruzados y una sonrisa burlona.
Sonreí atraves del espejo.
—¿Te traigo de un ala McLaren?— devolví la burla.
El solo soltó una carcajada y asintió.
En mi interior algo se revolvió al verlo así, y verlo afirmar mi broma.
Solo es Andrés anunciando su llegada...
Me dije a mi misma.
—Y... ¿Que haces aquí?—pregunté.
—Venia por ti... Ya ves que aceptaste salir conmigo y veo que aún no te terminas de arreglar para nuestra cita— sonrió de lado y me miró.
Mi ceño se frunció en confusión.
—Yo no acepte nada... Pero igual, si lo hubiera hecho, tenía otros planes a los cuales te pasaste por el trasero—
Terminé con mi maquillaje y mi cabello y procedí a colocarme mis tacones.
Ya lista, tome mi cartera y mi celular junto a las llaves del dormitorio.
—¿Nos vamos?—pregunté hacia Hunter.
El sonrió y nego con la cabeza para después seguirme hasta la salida del gran edificio.
Su auto, un Audi n***o, se mostró frente a nosotros, el abrió mi puerta y me hizo un ademán de que entrara.
Entre y el se colocó en el asiento de piloto.
—Bien ¿a dónde vamos su majestad?— pregunto encendiendo el coche.
—A la fraternidad Omega Zeta Phi— contesté, al voltear a verlo el frunció su ceño y su mandíbula se tenso—¿Esta todo bien?— pregunté con el entrecejo fruncido.
—Si, solo que no me agrada mucho que te relaciones con los de esa fraternidad.— aún así el continuo el camino hacia el lugar.
Al llegar, el patio estaba lleno de gente, la casa por igual, y al entrar un olor a marihuana y alcohol se metieron en mis fosas nasales.
Ah... Hogar dulce hogar...
Entre el gentío pude encontrar a Hanna y a sus amigos.
Les sonreí pero no me acerque hacia ellos.
Voltee a mi espalda y vi a Hunter sonreírme.
—Voy a buscar algo de diversión, ¿te veo en dos horas para irnos?— pregunté, claro eso no era lo que tardaríamos aqui, yo quería embriagarme.
—¿En serio me dejarás solo? ¿para irte a buscar un polvo? Creí que eso lo haría yo y tú te harías la indignada y después discutíamos hasta confesar nuestros sentimientos el uno al otro— se inventó toda una película en segundos, a lo que yo solté una gran carcajada y asentí.
—Solo ve por ahí a meter tu pene en un hoyo—sonreí para girarme y el me tomo por el codo y me volteo bruscamente que choque con su perfecto pecho.
—El único hoyo al que me quiero meter es al tuyo, y si no vamos ahora a los cuartos de arriba, buscaré a alguien más para enredarme— amenazó viendo con sus ojos llenos de lujuria, a lo que yo solo sonreí y negué con la cabeza para soltarme de su agarre.
¿Que si eso no me movió nada? Por dios eso me prendió y mucho.
Pero no le daría el gusto, así que solo le dije adiós con la mano y seguí mi rumbo a la barra para emborracharme.
—Un vodka por favor— pedí al chico de la barra y este sonriendo asintió y después me trajo el trago.
—Pero mira nada más a quien tenemos aqui, la chica estoy ocupada—sonreí y me volteo para enfrentarlo.
—Zayn— dije coqueta y sonriente.
—¿Por qué no vienes con nosotros a jugar beer pong?— propuso, a lo que yo asentí.
Nos encaminamos a la mesa dónde jugaban más chicos y nos colocamos en los lugares donde anteriormente se encontraba una pareja y la cual ya perdió.
Una.
Dos.
Tres.
Cuatro.
Cinco.
Después perdí la cuenta de las botellas que había bebido, después decidí ir al baño y echarme un poco de agua en la cara.
—Ya vuelvo, voy al baño— le dije en el oído a Zayn y el asintió con una sonrisa.
¿Que si estaba borracha? Por supuesto que sí, ya había pasado mi límite de tolerancia un poquito, pero aún me sostenía en pie, camine hacia lo que era el baño y entre, me mire al espejo y tome un poco de agua del grifo y la eché en mi cara, gracias a dios mi maquillaje era aprueba de agua, sonreí después de refrescarme y decidida a lo que iba a hacer me encamine de nuevo a la mesa junto a Zayn.
—¿Porque no vamos arriba a jugar tu y yo?—pregunté en su oído, el sonrió complacido y me tomo de la mano.
Tome otra botella de vodka de la mesa y nos encaminamos a las habitaciones. Al llegar a lo que supuse era su habitación, le di un gran trago a la botella y le ofrecí, el sin chistar la tomo y al igual que yo le dió un gran trago, seguimos bebiendo hasta que la botella se terminó.
—A lo que venimos...— susurro, mis sentidos estaban un poco desorientados, pero aún estaba consciente de lo que hacía, pero de una manera más floja y con menos capacidad de coordinar mis movimientos.
El me tomo de manera brusca para besarme y me aventó a la cama para después empezar a desnudarnos, continuamos así hasta que la última prenda cayó al suelo, siguió su camino de besos desde mi boca hasta mis piernas, de inmediato metió sus dedos en mi entrada para jugar con mis pliegues ya húmedos
—Dios... Eres tan perfecta...—el tono ronco me confirmaba el deseo y la lujuria que había en sus ojos.
Se acercó a la mesa de noche que había a un costado de la cama y saco un condón.
Se lo coloco y en una sola estocada entro en mi, sé siguió moviendo y el deseo me invadía cada vez más...
En mi cabeza sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, pero una parte de mi me gritaba que siguiera.
Y no sabía porque.
El encuentro se volvió más lujurioso y con más deseo por los dos, empecé a sacar mis dotes de puta y a seducirlo de las mil maneras que he aprendido.