Hera. Lo mire ahí parado, viéndome, analizando mi comportamiento con su mirada depredadora, aún no lograba ver el color de sus ojos, pero veía sus espesas pestañas. Me senté a un lado del comisionado, pero a este no le pareció mucho, así que me coloque sobre sus piernas, sonreí coqueta hacia Marshall y a su guarro. Este último seguía mirándome, comencé a acariciarme la pierna que quedaba desnuda, lo vi tragar. Entonces no eres tan inmune a mis encantos de sirena... La sola suposición de tenerlo cerca me excitaba de sobre manera. La plática no tenía nada relevante, solo hablaban de caballos y apuestas, jamás tocaron el tema de la campaña, me estaba aburriendo, hasta que decidieron bajar a la fiesta, salí colgada del brazo del comisionado, tenía que efectuar mi trabajo en la pista. Sa

