Capítulo 10

897 Palabras
Siempre me repetía “todo estará bien. Ten calma” Pero como, como estaré bien, si casa vez que salgo de algo malo, viene otras cosas peores, recordándome que el suicidio sería mi única salida de toda esta mierda. Quiero empezar de cero, pero toda esta maldita mierda, a la que se hace llamar vida, se me hace tan difícil. ¡Dios! Solo quiero un poco, tan solo un poco de silencio en mi vida. —Oye. Todo estará bien — Catriel tomaba mi mano dándome a entender que está apoyándome. Me había propuesto vivir con él en su departamento, aunque sea un tiempo donde me pueda establecer... había dicho. Sin embargo, no me siento conforme. No siento que vivir con él aunque sea un mísero tiempo, sea buena idea. Siento que vivir con él sería cavar mi propia tumba a terminar más enganchada de lo que estoy a él. Si lo admito. Catriel me gusta tanto, que a veces siento que estoy enamorada de él. Catriel me confunde tanto, a veces o la mayoría del poco tiempo, no lo he logrado comprender del todo. Él es tan difícil de descifrar y yo soy tan fácil de hacerlo. No quiero ser una carga para él, más de lo que ya lo he hecho. Pero al menos siento que soy importante para él, aunque se que a cualquier amigo, si eso es que somos, le haría lo mismo. Solo no me quiero crear falsas ilusiones con un tipo que se ve que no sabe lo que quiere. —Llegamos — dijo aparcando el auto frente a un gran edificio, que a simple vista se ve que ahí viven personas con mucho dinero. Miro a Catriel, analizo cada parte de él. Catriel no irradiaba nada a personas con dinero, más bien, parece más del bajo mundo. Uno de esos que se sienta en una esquina con sus amigos, a fumar y a beber todo el tiempo, uno de esos hombres que viven buscando problemas a la orden del día. Escucho un carraspeo que me saca de mi análisis mental. Mi rostro se tiñe de rojo al darme cuenta que me quedé viendo a Catriel como boba. —Se que no me parezco a alguien con “poder” — me avergüenzo de mi misma. —Lo siento no fue mi intención — me disculpé con la mirada baja. —No te preocupes. Ya estoy acostumbrado a eso — me golpeó mentalmente por lo tan estúpida que soy —¿Vamos? — eso no sonó a una pregunta, más bien, fue como una orden. Baje de su auto y Catriel traía mis maletas en cada una de sus manos, me avergoncé y fui rápido a tomarlas. —Yo las llevaré y que no se diga más — dijo demandante, se encamino hasta el gran edificio y yo lo seguí tímida , por detrás. Un señor de unos cuarenta años lo saludo, sin embargo, Catriel paso de largo ignorándolo, un poco avergonzada de su actitud, saludé al hombre de avanzada edad con una muy sincera sonrisa y este me la devolvió de la misma forma. Subimos a un ascensor y Catriel presiono el número cinco, indicándome que nos dirigimos al piso cinco. En el ascensor había una tensión horrible, se podía cortar con un cuchillo, al ver el rostro de Catriel lo veía contraer la mandíbula, como si se estuviera conteniendo de algo. Seguro se había enojado, por pensar mal de él, aunque la verdad, no fue mi intención, solo lo pensé y ya. Las puertas se abrieron, indicándonos que habíamos llegado a nuestro destino. Catriel se encamino y lo seguí, al cabo de unos minutos nos detuvimos en una puerta color café. Catriel soltó una de mis maletas y saco de su bolsillo trasero unas llaves. Él entro primero y luego le seguí yo quedándome boquiabierta. El lugar era sumamente enorme y hermoso, estaba en un orden increíble, me fijé que era de dos nivel ya que pude identificar unas escaleras que supongo dirigía a las habitaciones. —¿Te gusta? — pregunto esperanzado. —¡Dios! Me encanta, es increíblemente hermosa — caminé hacia el balcón, viendo una increíble vista de la ciudad —Es demasiado, Catriel. No puedo estar aquí — negué, clavando mi mirada avergonzada en él. —Escúchame bien — se acerco a mí tomándome del rostro —No podía dejarte tirada en la calle, no podía permitirlo. Quedamos en que te quedarías hasta que resolvieras tus problemas o parte de ellos ¿Cierto? — asentí con los ojos llorosos —Entonces te quedaras un tiempo, pero te irás hasta que yo sepa que estarás bien. Lo abrace apretándome a su cuerpo, sintiéndome cálida entre sus brazos. —No te dejare ir, pequeña. No lo haré — susurro, aunque esto último dicho lo sentí más para él mismo que para mí. _ Catriel me había mostrado el departamento por completo. Me había ayudado ha acomodar mis cosas, pero luego se había ido para atender algunos asuntos. Cosa que me dejo curiosa ya que se le veía molesto. Sin embargo, antes de irse me dijo que las cosas de mi anterior hogar, las guardaría en un almacén y que no le abriera la puerta a nadie, sino es él. Esto último había sonado como una orden, cosa que me dejó más curiosa y con un sabor amargo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR