Tentadores labios

1940 Palabras

El auto se detuvo frente a la propiedad en Suzdal y Miranda sintió un pequeño resquemor en el pecho, una punzada de nostalgia amarga que le dificultó la respiración por un segundo. No esperó a que nadie le abriera la puerta; bajó de inmediato, ignorando la presencia de Levka y sin ofrecerle la más mínima invitación a entrar en el santuario de su pasado. Al poner un pie en el suelo, el silencio del lugar la envolvió. La casa que durante veintitrés años fue su hogar ahora lucía como un monumento a la ausencia. Sintió un nudo en la garganta mientras recorría con la mirada los amplios jardines que Randall había cuidado con tanto esmero para ella. Caminó con su bastón hacia el interior, escuchando a sus espaldas cómo Denis y sus hombres bajaban del otro vehículo para recoger lo que faltaba. El

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