CAPÍTULO ONCE

1574 Palabras
Fuimos hasta mi habitación y cerré la puerta. Era poco decir que estaba nerviosa a pesar intentar mantener la calma de manera nefasta. Era mi hermano, me conocía demasiado bien como para fingir y lo notaba. Lo sabía, estaba casi al cien por cien segura. Estaba casi completamente convencida de que Kai se lo había contado durante el día de hoy. Los dos tomamos asiento sobre la cama y él dejó escapar un suspiro, observándome. Su mirada me hacía sentir incómoda, notando cuán le costaba decir lo que estaba a punto de decir. —He hablado con Kai —soltó finalmente y sentí que el corazón se me paró. Sí, lo sabía—. Antes que nada, quiero que sepas que no estoy enfadado. —Vale... —¿Qué es lo que hay exactamente? —preguntó. —Joder, Elliot, no me siento... cómoda hablando de esto contigo, eres mi hermano. —Vamos Georgie, sólo me preocupo. Cuando te enteraste de lo mío con Allison me sentí fatal por no habértelo contado. Nunca hemos tenido secretos. Por eso mismo Kai decidió contármelo hoy, no quería meterte en un apuro  —suspiró, haciendo una pequeña pausa—. Es tu vida y puedes hacer lo que quieras. Simplemente, no quiero que te hagan daño. —Lo sé, pero... —Él puede que sea mi amigo pero tú eres mi familia y siempre vas a ir primero, por encima de todo —añadió. Sonreí con alivio al oír aquello, tocada por sus palabras. —Sólo ha sido una vez. Bueno, dos —él me miró abriendo todavía más los ojos, incrédulo—. Lo siento, no puedo mentirte, joder —añadí alzando mis manos. Él volvió a suspirar y entramos en un pequeño silencio, incluso incómodo, del que no sabía cómo escapar. —¿Te gusta o es sólo algo... pasajero? —preguntó tras lo que pareció una eternidad. Tuve incluso que pensarlo. Todavía estaba tratando de descifrar qué era lo que sentía exactamente hacia él. Pero era más que evidente que algo estaba empezando a surgir. —Me gusta, Elliot. Y eso es lo que me da más miedo —mi rostro se entristeció un poco al oír mis propias palabras—. No sé con exactitud qué es esto que nos está ocurriendo, pero creo que Kai me gusta de verdad. Él sonrió y sin previo aviso, me abrazó con fuerza, sorprendiéndome. —No voy a meterme. Sois suficientemente mayores para arreglaros entre vosotros pero, si te hace algo no dudaré en matarlo —amenazó con un tono algo burlón. Solté una pequeña risa, nerviosa todavía. —Gracias por ser así conmigo, comprensivo —sonreí. —Tú has tenido suerte. Cuando hablé con él, al principio, casi pierdo los nervios y mi puño acaba en su cara. Pero luego hablamos y lo entendí todo —sonrió ampliamente, mirándome con ternura.  ¿Entenderlo? ¿De qué habla? —Venga, vamos —se alzó de la cama y levantó su brazo. Me levanté y me acomodé bajo éste, rodeándome por los hombros y tomé su mano que colgaba en uno de estos. Andamos hacia la puerta, saliendo de la habitación abrazados. —¿Ya te he dicho que te quiero? —No lo suficiente —bromeé y los dos reímos. Andamos de vuelta al salón juntos. Haber hablado con Elliot, me hizo sentir que me había quitado un peso de encima y eso me alivió, la verdad. Nos unimos a Kai y Allison, que estaban hablando en el salón, y nos sentamos junto a ellos. Fue extraño por unos minutos. Allison, comprendiéndolo, y seguramente porque le había hecho un interrogatorio a Kai previamente, hizo el momento más ameno, menos incómodo. Sacó conversación rápidamente, tratando de que las cosas siguieran como habían sido hasta ahora y, poco a poco, me tranquilicé. Incluso uniéndome a la conversación. Al poco rato, decidimos preparar una cena distinta. Optamos por hacer una noche de comida Mejicana con tacos, quesadillas, chili y nachos;  aprovechando que teníamos lo necesario en la casa. Comenzamos a prepararlo todo entre los cuatro pero al poco tiempo Allison y Elliot, perdidos de nuevo en su noviazgo ya no tan secreto, dejaron de ayudar. Estábamos ahora tan sólo Kai y yo en la cocina, trabajando en perfecta sincronía. Todavía no habíamos hablado sobre el tema. Aunque no lo dudé un instante. —No estoy enfadada —rompí el silencio mientras cortaba los últimos ingredientes—. Pero ¿Era necesario soltárselo? —me detuve, mirándolo. —Bueno —él también paró—. Creí que era lo correcto. No puedo ocultarle algo así a tu hermano y créeme, él ya tenía sus sospechas. —¿En serio? —Al parecer la discreción no es lo nuestro —se burló—. Además, estoy casi seguro de que Allison sabía todo detalle. Rodé la lengua contra mi mejilla intentando no sonreír, echando el resto de ingredientes a la sartén. Mientras cocinaba, echaba alguna que otra miradita hacia Kai. Él si estaba  completamente concentrado en lo que hacía, no como yo. —¿Hay algo que no sepas hacer? —comenté tras comprobar lo bien que se manejaba en la cocina. —Bueno, hay alguna cosa que se me resiste bastante —respondió en tono burlón y me sonrió con cierta picardía. Mordí mi mejilla por dentro, intentando seguir con la cena. Mientras él preparaba la salsa para los nachos, yo terminaba el chili. Era lo único que nos faltaba, el resto ya estaba listo. Nos encontrábamos espalda contra espalda. Yo estaba en el fogón y él en la isla, cortando en la tabla. Yo ya casi lo tenía todo listo, sólo necesitaba hacerse un poco más a fuego lento. —Pásame la sal —pedí, estirando mi brazo hacia atrás esperando a que hiciera caso a mi petición. Noté su mano acariciando suavemente la mía y, tras ello, me tendió la sal.  Me giré mirándolo por un segundo y él me sonrió, de nuevo de esa forma juguetona. Estaba provocándome. Sabía con certeza que le parecía tentador provocarnos mientras Elliot y Allison estaban allí en el salón, no muy lejos, tras nuestra breve charla. ¿Él quería jugar? Podíamos jugar. Al terminar de cocinar el chili, lo dejé emplatado y puse en marcha mi plan. Aprovechando que Elliot y Allison estaban distraídos, me coloqué junto a él para ayudarle a acabar de preparar la salsa. Comencé a provocar pequeños roces entre nosotros, cada vez más obvios. Mi brazo, mi cadera, mi mano... cada vez que le rozaba él se detenía por un instante, sabiendo lo que estaba pasando, lo que hacía. Me incliné por delante de él, tratando de alcanzar algo al otro lado de la isla, haciendo que quedáramos a pocos centímetros y nuestros cuerpos se rozaran. Él paró completamente lo que estaba haciendo, incrédulo. Le sonreí inocentemente y volví a mi sitio. —Davies, sé lo que intentas —comentó, volviendo cortar las verduras sin apartar la mirada de su tarea. —No sé de qué me hablas —respondí terminando de juntar los ingredientes y pude escuchar una pequeña risa suya. Al poco rato, habíamos acabado y terminamos de emplatarlo todo para servirlo en la mesa. Tan sólo quedaba colocar el resto de vajilla. Mientras Kai despejaba la isla de la cocina para la cena, yo tomé de uno de los armarios  todo lo que necesitábamos. Lo coloqué, dejando los platos en sus respectivos lugares. Entonces, en un momento completamente distraída, le sentí rozarse contra mí, a propósito. Traté de ignorarlo, continuando con lo que hacía, justo como hizo él. Como si nada hubiera pasado. Fui al cajón de la cocina y comencé a coger los cubiertos. Sentí el roce de unos dedos en mi brazo, causando que me sobresaltara ligeramente y me detuviera. Soltó una pequeña risa. —¿Te distraigo? —comentó divertido tras mi reacción. Apoyándose sobre la encimera, mirándome desde más cerca. Lo miré de reojo varias veces. —No. —¿Seguro? —alzó una ceja. No respondí. Él sabía perfectamente el efecto que tenía en mí y al igual que yo le había provocado, quiso seguir jugando. —¡Cena lista! —anuncié. Al instante, Elliot y Allison miraron hacia nosotros, despegándose al fin el uno del otro. Se levantaron y vinieron hacia la cocina. —¿Sabrás mantener tus manos quietas durante toda la cena? —murmuré antes de que ellos llegaran. —Bueno, no puedo prometer nada. Tengo la mano un poco larga —respondió con una pizca de maldad en su sonrisa mientras tomaba asiento en uno de los taburetes. Apreté mis labios, conteniendo la sonrisa que intentaba crecer en mi rostro y me senté a su lado. Allison y Elliot se sentaron frente a nosotros y rápidamente los cuatro empezamos a cenar. —¿Qué haremos mañana? —pregunté, cubriendo mi boca. —Pues, no lo sé, ¿Qué os apetece? —Playa —respondió Allison. —Podríamos coger el barco y pasar el día fuera —sugirió Kai—. Creo que alguien me ha comentado  lo mucho que te gusta navegar —miró a Allison y se llevó más comida a la boca. Su expresión creció con sorpresa. Miró por un segundo a Elliot y volvió a mirar a Kai, todavía impresionada. —¿Te he dicho ya que eres mi persona favorita? —bromeó ella. —¡Eh! —se quejó Elliot. Todos reímos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR