Unas caricias en mi rostro provocaron que despertara la mañana siguiente. Abrí poco a poco los ojos hasta tenerlos completamente abiertos. Una sonrisa se esbozó en mi rostro al verle frente a mí, todavía algo adormilada. Era como estar todavía soñando. Tras lo sucedido ayer, Kai se quedó conmigo. Al poco rato nos quedamos completamente dormidos entre las sábanas. Sus ojos me observaban distintos. Veía alegría en ellos.
—Buenos días —musitó finalmente, con la voz todavía algo ronca y una sonrisa contagiosa.
—Buenos días —dije de vuelta, contagiada.
Se inclinó hacia mí dejando un tierno y sonoro beso en mis labios.
—¿Cuánto llevas despierto?
—No mucho.
Pequeños flashes de anoche pasaron por mi mente a medida que terminaba de despertarme. Después de unas copas y mi estúpido ataque de celos, me lancé. Hoy me parecía una tontería, incluso sintiendo algo de vergüenza por mi actitud. En mi defensa diré que prácticamente, nunca los había experimentado. Recordé que desaparecimos de la fiesta y no pude evitar preocuparme. Mierda, Elliot. ¿Y si nos vio durmiendo? No había hablado tampoco con Allison desde entonces y empecé a preocuparme.
—Kai... —exhalé.
—Shhh —posó su dedo índice en mis labios un instante. Entonces, acarició mi pelo, apartándolo de mi rostro—. Sé lo que vas a decir y no. Déjame disfrutar un poco más antes de volver a la realidad —acto seguido volvió a besarme, haciendo que cualquier preocupación desapareciera de mi mente.
Me dejé llevar por aquellos besos que él me daba mientras sus manos descendías por mi cuerpo, recorriéndolo lentamente. No tenía palabras para describir cómo éste hombre me hacía sentir. Se colocó sobre mí en un ágil movimiento y volvió a besarme. Bajó sus besos lentamente por mi mentón, siguiendo por mi cuello. Dejó pequeños mordiscos, causándome jadear. Mis ojos rodaron de placer ante tal tortura; una que no deseaba que acabara.
Si creí haberme vuelto adicta a él, ahora era oficial.
Iba a suceder, otra vez. Y lo estaba deseando, mi cuerpo reaccionó a él. Mis brazos le rodearon por su cuello. Mis piernas hicieron lo mismo alrededor de su cintura, atrayéndole más hacia mí. Sus caderas se movieron en mi búsqueda, frotándose contra mí. Solté un leve gemido, dejándome llevar una vez más.
━━━━━━━━━※━━━━━━━━━
Kai se había ido a su rutina diaria de piscina y ejercicio. Yo, tras remolonear un poco más en la cama, finalmente me levanté y fui a desayunar. Sabía que Elliot dormiría hasta tarde, como siempre. Así podría, quizá, hablar con Allison primero. Le mandé un mensaje, esperando que estuviera ya despierta.
GEGI:
Allie, ¿Estás despierta?
Eooooooooo
!!!!!!!!!!!!!
Te necesito
Dhfkslfjdlgjlf
¡¡Despierta!!
ALLIE:
Joder, Gee
Qué pasa, ¿Dónde estás?
GEGI:
En la cocina desayunando
Ven
Ayer Kai y yo...
ALLIE:
¡¡No digas más!!
¡¡Ya voy, espérame!!!
[Visto a las 8:57]
Diez minutos más tarde, Allison bajó a la cocina y se preparó un café. Se sentó a mi lado, soltando un bufido. Claramente ayer se quedó hasta tarde despierta y todavía traía algo de mala cara.
—¿Y bien? —inquirió, arqueando una ceja.
—Pasó —mordí mi labio con fuerza, intentando contener la sonrisa que crecía en mi rostro al recordarlo.
—¡Madre mía! —exclamó—. Qué, ¿Cómo fue?
—Pues... —suspiré, recordándolo. Su suave y hambrienta forma de tocarme. Sus labios marcando mi piel a besos y mordiscos. Él dentro de mí. Oh, madre. Tan sólo pensarlo me hacía querer repetir—. No tengo palabras.
—No me lo puedo creer. Cuenta, cuenta —insistió con emoción.
—Pensé que ya lo sabrías a estas alturas. Esta mañana tenía miedo de que Elliot nos hubiera pillado —expliqué haciendo una mueca.
—Qué va. Tenía mis sospechas, sí, pero ya sabes cómo se pone tu hermano con las fiestas. Así que lo mantuve ocupado. Después, tuve que llevarle a la cama tras despachar a todo el mundo y ya no pude levantarme. Cayó sobre mí —rodó los ojos y yo reí.
—Dos veces —dije en voz más baja y ella soltó un pequeño chillido.
—Pero, ¿Cómo fue, qué pasó? —preguntó agitada, queriendo saber más.
—Por una tontería —rodé los ojos levemente—. Me puse... celosa. Me enfadé con él, me siguió y gracias al alcohol en sangre, no me contuve y me lancé —me encogí de hombros.
—¿Y cómo fue? —se inclinó hacia mí con una gran sonrisa.
—Increíble. Es... —traté de explicarle mediante señas. Acabé bufando, haciéndole saber lo bueno que había sido. No tenía palabras. ¡Era bueno hasta en la cama!
Ella soltó otro chillido y me abrazó, celebrándolo.
—¿Y dónde está ahora? —preguntó al separarse.
—En el gimnasio, seguramente —suspiré—. Allie, no sé qué hacer ahora. Quiero decir, por fin ha sucedido, pero sigo sin saber dónde nos deja todo esto. Estoy tan feliz y confusa, ¿Y si sólo ha sido un rollo de una noche para él? Yo no tengo experiencia en estas cosas. Sabes que lo poco que he vivido han sido cosas esporádicas.
—No digas tonterías, yo no creo que... ¡Hey! —alzó de repente su cabeza al igual que su voz, mirado detrás de mí.
Fruncí el ceño y me giré, descubriéndole. Kai había vuelto. Llevaba el pelo algo mojado y su ropa estaba sudada. No pude evitar morder mi labio inferior al verle.
—Buenos días —dijo en un leve gruñido, yendo a prepararse un café—. ¿Cómo acabó la noche? —preguntó entonces.
—Bien, se fueron todos pronto. Había una especie de after por la zona y todo el mundo se fue, ¿Y tú? ¿Cómo acabo tu noche? —preguntó, a propósito. Instintivamente le di un golpe con mi pie. Ella me lanzó una mirada rápida, moviendo sus labios, pronunciando un 'Au' sin hablar.
—Bien —respondió él sin mucha afán.
¿Bien? ¿Sólo eso? Se sentó en el taburete frente a nosotras en la isla de la cocina. Giré mi rostro hacia Allison, nuestras mirada coincidiendo y sabiendo exactamente lo que pensábamos. ¿En serio sólo bien?
—Me voy a duchar, te veo luego —informé y me levanté. Lancé una última mirada a Kai y nuestras miradas coincidieron un segundo antes de irme.
Me escabullí rápidamente de ahí. Me dirigí a mi cuarto, entré en el baño y me metí en la ducha de cabeza. Dejé que el chorro de agua empapara mi cuerpo mientras me sumía en mis pensamientos, pensando en lo sucedido entre Kai y yo. ¿Sólo bien? ¿O lo había dicho porque ella estaba delante? No podía dejar de darle vueltas. Nunca había disfrutado tanto con alguien. Había sido simplemente maravilloso y temía la rapidez con la que él cada día iba gustándome más y más. Y lo que más me mataba era no saber qué pensaba o sentía él exactamente.
Tras un debate mental, me centré en ducharme. Al poco rato salí, enrollándome una toalla al cuerpo. Me alisté un poco y me vestí. Bajé al salón.
—¡Perfecto, ya estás lista! —dijo Allison nada más verme. Se acercó hasta mí y me tomó del brazo—. He hablado con Kai y nos va a dejar un coche. Como sé que estás mal, nerviosa por lo ocurrido, he pensado en que nos relajemos y pasemos el día en el centro comercial —me explicó con una sonrisa.
—¿En serio?
Ella asintió contenta.
—Dame media hora y estoy lista —me guiñó un ojo y se fue deprisa. Solté un suspiro.
Kai no estaba por ninguna parte, seguramente se habría ido a duchar. Una parte de mí lo agradecía. Todavía no sabía cómo actuar frente a él. Hace sólo una horas habíamos estado haciéndolo en mi cama. Me sentía confusa respecto a lo que eso significaba para mí y en lo que podía significar para él. No era para nada buena en lo que respecta a los sentimientos. Los otros chicos con los que había estado me habían parecido algo interesantes, sí, pero nada más allá de una noche o dos. Nunca me había abierto tanto a alguien.
Ni siquiera sabía si quería estar con él. No sabía muy bien cómo definir lo que sentía por él. Allison tenía razón, un día de chicas me ayudaría a despejarme. Sonreí al pensarlo. Ella me conocía muy bien y me encantaba tenerla en mi vida. Era la mejor sin duda. Ella era todo lo contrario a mí: Lanzada, rubia, guapa, alta, sabía qué decir y qué hacer en todo momento... Yo, en cambio, era más tímida, reservada, torpe y un completo desastre. Incluso con mis anteriores citas podía verse, nunca llegando más allá.
La media hora pasó rápido y, Allison y yo, partimos hacia el centro comercial.
━━━━━━━━━※━━━━━━━━━
—¿Te gusta? —preguntó enseñándome el conjunto que había elegido, dando una vuelta sobre ella misma—. Creo que le das demasiadas vueltas. Por una vez deberías ser más atrevida y lanzarte a por ello.
Había pasado ya la mañana y estábamos en una tienda probándonos algo de ropa. Habíamos recorrido medio centro comercial para entonces.
—No está mal —ladeé mi cabeza examinando su elección, haciendo una ligera mueca de aprobación—. Y respecto a lo otro, ya lo sé pero... —bufé pesadamente, llevándome las manos a mi rostro cubriéndolo—. No puede ser que me esté gustando cada día más. No puede ser que vaya a enamorarme, Allie. Hace menos de un mes nos odiábamos, me caía mal. Y ahora me he acostado con él. Dos veces. No sé qué pensar.
—Me lo quedo —sentenció y se fue de vuelta al probador. Yo me apoyé en la pared, al lado—. No sé, tía. ¿Quieres que hable con él?
—¡No! No digas nada, por Dios. Te conozco y no serías precisamente sutil.
Mi móvil vibró y lo saqué de mi bolsillo.
KAI:
¿Qué tal esta yendo el día de chicas?
Sonreí tontamente. Al instante le respondí.
GEGI:
Ropa, ropa, ropa y más ropa
Vamos a comer ahora en un rato.
KAI:
Me alegra que lo estés pasando bien.
El día se me está haciendo eterno sin ti ;)
Al leer aquél mensaje, me sonrojé. De alguna forma, me era más fácil soltarme con él por mensaje.
GEGI:
Cuando vuelva, puedo compensártelo.
KAI:
No sabes cuánto me gustaría eso.
—¡Hey! Llevo cinco minutos hablándote, ¿Qué haces? —se quejó. Rápidamente sin poder evitarlo me cogió el móvil, echando un vistazo. Alzó una ceja—. Con que, mensajitos, ¿Eh?
—Calla —dije intentando ocultar mi sonrisa y le quité el móvil de las manos.
—Hey, no me parece mal. Es un comienzo —me lanzó una mirada insinuadora.
—Oh, cállate —ordené algo avergonzada—. Vámonos, tengo hambre —resoplé.
Tras eso, Allison y yo nos fuimos de la tienda después de pagar. Nos detuvimos en un japonés que había allí. Comimos mientras yo le puse al día de todas las novedades al completo. Que iría a San Diego, que me había cambiado de escuela gracias a Kai. Ella, al parecer, vendría con Elliot por supuesto, así que estaríamos juntas.
—Me ofreció su casa, Allie —confesé, abriendo un poco más los ojos.
—Joder, ¿En serio? —yo asentí—. Pues no entiendo por qué dudas tanto. No creo que vaya prestándole la casa a cualquier chica. Eres tonta, Gegi.
—Quizá —reconocí en un suspiro.
Tras comer, volvimos a la carga una vez más con las compras.
Sin darnos cuenta, el día había pasado rápidamente entre ropa, y algún que otro capricho, y ya volvíamos a casa. Traíamos el coche cargado de bolsas, habíamos comprado como si no hubiera un mañana. Ropa, zapatos, maquillaje, lencería... ¡De todo! Me sentía más animada. Decidí dejar que las cosas fluyeran entre él y yo, que el tiempo decidiera. Además, debía hablar con Elliot. Allison opinaba que seguramente no ocurriría nada. Sin embargo, no sé si a Elliot le haría gracia que su mejor amigo y socio se hubiera tirado a su hermana. Y no una vez. Dos.
Definitivamente estaba siendo un verano muy distinto al que había planeado, pero a su vez, lo estaba disfrutando más que nunca. Jamás pensé que terminaría llevándome bien con él ni mucho menos que llegáramos al punto en el que estábamos.
—¡Ya hemos vuelto! —anunció Allison.
A los pocos segundos apareció Elliot para recibirla con un beso.
—¿Cómo os ha ido? —preguntó, mirándonos a ambas.
—Bien, hemos vaciado el centro comercial —bromeé y reí—. ¿Qué habéis estado haciendo?
—Trabajo, no mucho más. Allie, cariño. Tengo que hablar un segundo con mi hermana —le dio un último beso y se giró hacia mí.
Su mirada parecía de completa seriedad, incluso asustaba. No entendía muy bien por qué. Mi mente pensó rápidamente en lo más obvio, transformándolo en preocupación. Tragué saliva, deshaciendo el pequeño nudo que se me había formado en la garganta. Hablar... ¿Lo sabía?