Capítulo 7: Preparándome para ver a Duncan.

1488 Palabras
Narra Noa Tener que estar en casa y mentirle a mis padres justo en sus caras me hace sentir como la peor de todas, mi madre con entusiasmo me pregunta por mi día de trabajo y debo responder con lo que ella quiere escuchar, mis falsas palabras me arrugan el corazón pero a la vez estoy convencida de que todo va a mejorar, lo siento dentro de mí. —Noa, ya este es el último pedido —menciona mi madre acomodando unas galletas en la canasta. Lo tomo en mis manos y salgo de casa, ya son un poco más de las 10:00 am pero no había tenido oportunidad de llamar a Ava, en casa está el móvil de mis padres pero es imposible usarlos. Así que aprovecho que estoy fuera de casa y que tengo unas monedas en mi bolsillo para ir a las cabinas telefónicas, introduzco dos monedas y marco el número, lo malo es que el ultimo digito me confunde un poco, es que al llegar a casa se estaba borrando por lo que tuve que rápidamente transcribirlo a un papel, espero unos segundos pero no pasa nada, me emociono cuando una voz aparece, pero era la operadora. —Querido usuario, el número que acaba de marcar se encuentra errado. ¡Mierda! No era un jodido cuatro, ¿será un nueve? Lo dudo un poco pero debo hacer el intento, solo me quedan dos monedas y con probar no pierdo nada, hago una corta oración antes de introducir las monedas y marco el número cambiando el último digito por un nueve, esta vez empieza sonar un pitido en varias ocasiones. —¿Hola?—Escucho la voz de ella pero muy lejana. —Ava, ¿Cómo estás? —la saludo escuchando la música del fondo. —¿Quién habla? —cuestiona como si no reconociera mi voz. —Ayer me diste tu número y me dijiste que… —Yo no le doy mi número a extraños, voy a colgar —menciona de repente. —Ava, ¿no me reconoces la voz? Soy Noa. —¡Carajo, Noa! Lo había olvidado, porque no empezaste por ahí. —Ayer me dijiste que te llamara a esta hora, pensé que ya estabas esperando a mi llamada —digo rápidamente porque no me queda tiempo. —Sí, bueno ya pude hablar con quién te mencioné; me dijo que si, no es nada seguro pero tiene que verte primero, hoy no creo que sea un buen día para venir, pero más tarde podemos vernos y quizás deba prestarte algo de ropa, pero solo por esta vez, ¿de acuerdo? —Sí, claro que sí, ¡muchas gracias, Ava! —No agradezcas chica, te estas metiendo justo en la boca del lobo. La mujer cuelga la llamada y en ese instante mi alegría se ve perturbada, ¿Estoy metiendo las patas? Nah, todo es por el objetivo, no tengo por qué sentirme mal, no le haré daño a nadie y puedo reunir más rápido el dinero, ¡Ay! Hacerme la idea de tener tantos billetes en solo días y poder pagar mi inscripción me hacen no tenerle miedo nada. Más tarde, me preparo para ir a “mi trabajo” camino hacia el lugar donde he ido estas tres últimas tardes, al restaurante de comida rápida, allí me quedo en el piso sentada porque no se la hora exacta en la que Ava pueda aparecer, apoyo mi cabeza a la pared y miro hacia la dirección donde ella siempre aparece. —Deja de sentarte allí, pareces un limosnero —escucho en el sentido contrario. Levanto mi cabeza y miro hacia el otro lado y encuentro a Ava parada con un atuendo fascinante, la mujer no repite ni el calzado. —Estas aquí, pensé que llegarías por allá —digo señalando la otra calle. — Sacude tus nalgas llenas de tierra y sígueme —anuncia ella caminando con ese glamur que la destaca. —¿A dónde vamos? —pregunto caminando detrás de ella. —Vamos a mi casa, pero tengo mi auto en el taller de la esquina, pasamos por el y nos marchamos. Ella sigue con sus enormes tacones como si fuera por una pasarela en la que todas las personas simplemente le abren paso, en cambio a mí me toca ir esquivando porque parece que por como luces es que las personas te “respetan” —Sabes, hace unos días choqué mi auto, estaba retocando mi maquillaje y un perro se atravesó en la calle, por no querer lastimarlo terminé gastando mucho dinero en reparar los golpes que tuvo mi precioso tesoro por chocarme con un árbol. —¿No te pasó nada? —No, por suerte fue solo el susto, no quiero saber que hubiera sido de mi si en mi cara hubiera quedado un golpe o un aruño, por eso me hubiese quedado sin trabajar por semanas. —¿Por qué? – sigo cuestionando, me causa mucha intriga todo lo que Ava me cuenta —Porque uno de mis mejores clientes odia las cicatrices, no sé qué tipo de trastorno tenga pero me paga muy bien, el me regaló este auto, pero a cambio debo complacerlo en todo, ya puedes imaginarte. Al rato subimos a su auto deportivo, con el mismo estilo que camina, conduce. —Llegamos. —¡Wao! Es gigantesca ¿Quién te la regaló? —Nadie, yo la compré —responde abriendo la puerta para que yo pueda ingresar. Su sala es muy bonita, tiene un enorme televisor, una decoración muy moderna y fotos de ella que la hacen ver como una diosa. —Sígueme, tengo algunos vestidos que pueden ser de tu talla. Ava me lleva a su habitación y me entrega un vestido de color n***o, se aproxima a mí para ayudarme con la prenda y me incomodo un poco, hasta intento cubrirme; pero ella me da la vuelta sujetándome de mis hombros y sube el cierre del vestido. —Si tienes pena de que yo te vea, no sé cómo harás cuando tengas que desnudarte frente a un hombre que no conoces. Muerdo mis labios y bajo la cabeza, ese tipo de palabras son las que me hacen reconsiderar lo que estoy haciendo. —Te queda muy bien, creo que debes usar ese —responde Ava terminando de acomodarme el traje. Me miro en el espejo y sí, me queda bonito, hasta me hace resaltar una cintura que no sabía que tenía. —Tienes un cuerpo bonito, solo queda soltar ese cabello, peinarlo un poco y retocarte con algo de maquillaje — dice mientras yo estoy solo mirando mi reflejo en el espejo—. ¿Estás bien? —No lo sé, me siento algo extraña por lo que ahora estoy haciendo, sé que no es la mejor solución pero te juro Ava que busqué alternativas. —No tienes por qué darme razones, ni a mí ni a nadie, es tu vida y cada quien decide cómo llevarla, deja de intentar excusarte por las decisiones que tomas, cada quien tiene sus propósitos y es libre decidir cómo alcanzarlos, que no te preocupe lo que los demás piensen o crean de ti, al final cuando estas jodido ninguno de los que te señalan te tienden la mano para ayudarte, así que deja de preocuparte que yo más que nadie se lo difícil que es salir allá afuera y buscar oportunidades cuando no tienes un apellido reconocido o tienes dinero en el bolsillo, ahora cierra tu bocota y concéntrate en la meta que quieres alcanzar. Asiento con mi cabeza y vuelvo a mentalizarme, serán pocos días, tengo una buena razón para hacer esto. —¿Qué debería saber de ese Duncan? —Entre menos sepas es mejor, solo dile la verdad, no omitas nada ni mucho menos le digas mentiras, el hombre puede saber la historia de tu vida en unos quince minutos si así lo desea, así que cuéntale la verdad, él siempre debe tener la plena seguridad que la persona que el contrate no lo pondrá en aprietos más adelante. —Okey, ¿y cómo sabré a donde debo ir? —Mañana paso por ti, a la misma hora de siempre, llévate la ropa, los zapatos y lo que creas que puedas necesitar, ¡Oh! olvidada decirte, no tienes que preocuparte por tu identidad, en el club solamente Duncan es quien conoce el rostro de las mujeres que allí trabajan, las otras chicas y los clientes nunca pueden ver tu cara, en este caso el jefe y yo solo sabremos quién está detrás de este antifaz —dice eso ultimo sacando un antifaz de color n***o con piedras brillantes de un cajón que está en su ropero. —Muchas gracias, Ava —respondo con mucha sinceridad. —No me agradezcas, la verdad no sé si esto que estoy haciendo por ti sea realmente bueno, pero todo sea por tu objetivo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR