Capítulo dieciséis: Hora del baño Lucía tenía previsto ponerse algo un poco más favorecedor antes de que llegara Arturo; primero hizo una selección previa para después entre eso intentar encontrar algo que le quedara bien, pero que no hiciera sospechar a Arturo que había hecho algún tipo de esfuerzo por impresionarlo. Sin embargo no llegó a tener la oportunidad de cambiarse. Un pequeño incidente con la tostada de la merienda de Ezzio se convirtió en una auténtica crisis. Cuando el pequeño dejó caer el pan al suelo y vio cómo Capi se lo arrebataba, él también se tiró al suelo y rompió a llorar y patalear con la rabia que acostumbraba. Lucía hizo el pino con la esperanza de distraerlo y hacerle olvidar la rabieta. Arturo abrió la puerta con sus propias llaves y con la imagen en la cabeza

