Capítulo 12

2260 Palabras
Gabriel trataba de mantener la compostura mientras respondía de manera torpe y chistosa, aún me sigue sorprendiendo la facilidad que tiene Rex para encontrar cualquier cosa para dejar a una persona en jaque, no necesita golpear para dañar, solo debe saber el punto débil de su oponente para destrozarlo. - ¡Ya les he dicho que no tengo a nadie! ¡Es una amiga que viene del extranjero y no tenía dónde quedarse! - ¡Gabito, no mientas! Tú no invitas amigas a tu departamento, recuerdo que cuando viví contigo allí, antes de que te fueras a Francia, le hacías muchos problemas a tus amigos que se habían ido de sus casas y te pedían alojamiento, o las mujeres con las que salías, preferías llamar un taxi y mandarlas para su casa. – La incomodidad de Gabriel lo tiene con todo su cuerpo tenso, aunque trate de parecer relajado al decir las cosas con una sonrisa, no puede ocultar la vena hinchada de su sien ¡está que revienta! - ¡Alecita, es cierto! Cambié mucho cuando viví en Francia, tuve que adaptarme a estar en casa de amigos y compartir con más de una persona, esas cosas pueden cambiar el punto de vista de cualquiera. – Moví mi vista hacia Rex, una media sonrisa gobernaba su cara, ya que él sabía el esfuerzo que el hermano de Andrea estaba haciendo por bajarle el perfil al asunto, se nota que mi hermano no está arrepentido por lo que hizo y disfruta ver sufrir a su cuñado ¿Qué clase de monstruo es él? Las cosas se calmaron un poco después de cenar y Ale le dijo a Rex que quería estar un rato en el living, quiere sentarse en el sofá para tomar un té de manzanilla y hablar un rato, mi hermano quería ayudar a su mujer a levantarse, pero acababa de tomar a Ricky que se quedó dormido comiendo helado, en ese momento Gabriel se paró muy rápido y ayudó con cuidado a mi cuñada, Rex solo suspiró y apuró el paso para llevar a acostar a su hijo. Después de un rato, todos estaban en el living, incluso Rex, Ale estaba muy contenta hablando de que ya tiene cinco meses y de que habían decidido el nombre de su hija y Gabriel con mucha emoción le pregunta: - ¿Cuál es su nombre? ¡Dime qué le vas a poner Gabriela! Le diría Gabilita, sería mi sobrina favorita, yo sería el padrino. – Ale sonrió y dijo: - La llamaremos Selena, a Rex y a mí nos gusta ese nombre. - ¿Selena? Se parece a… - ¿Selena? ¿No crees que es un poco burdo ese nombre? – ¿El mierda de Gabriel nunca tiene nada bueno que decir? - Gabito, a mí me gusta ese nombre, significa luna en griego, ella nos iluminará cuando pensemos que todo es oscuridad. – Ale se puso muy poética. - Hijo, no molestes a tu hermana. Ese nombre es preciso, hija, ella será nuestra pequeña princesa. – la conversación rueda alrededor de la guagüita que aún no nace, aunque también me emociona el saber que pronto tendré una sobrinita, en este momento no me entusiasma ese tema. La conversación se volvió monótona y predecible, así que salí un rato al patio para meditar. Todavía sigue apareciendo por mi cabeza el lado sádico de Rex, ese gusto que tiene por ver como se desmoronan las personas que lo atacan es escalofriante, es muy distinto al lado asesino que tiene, como esa vez que me secuestraron y confundieron a mi hermano con otro hueón, creyeron que Rex era uno de los perros culiaos que lo sigue, bueno, no debería sorprenderme, en el “Refugio” mi hermano es el general, pero vive oculto como un simple soldado, esa es la forma en la que él sabe tanto, se infiltra en todo, aunque su vida este en riesgo; desearía no saber tanto, así las cosas serían diferentes… De pronto escucho que dicen mi nombre. - ¡Roberto! – La voz suena suave y tierna, se me agita la cuchara al oírla, la que habla es mi princesa, me giró para verla, está justo parada en el marco de la puerta que lleva a la cocina, solo con contemplarla siento que todo se me olvida. Estaba dispuesto en este momento a mandar a la cresta el contrato que le firmé a Rex, solo para abrazarla y ahogarme en uno de sus besos, estaba por dar un paso hacia ella cuando de pronto mi hermano abre el ventanal y sale al patio. - ¡Así que aquí estabas! ¿Por qué saliste? – Andrea estaba quieta, como si hubiera visto un fantasma. - Aaah… sí, es que… necesitaba estar solo. – Rex se dio cuenta que yo estaba distraído mirando algo detrás de él, por esa razón no dudo en ver atrás. - ¿Qué veías? – Andrea entró unos segundos antes de que Rex girara la cabeza, por lo cual no alcanzó a ver nada. - Nada, pensé que te seguía alguien. – con una expresión de duda él levanta una ceja, vuelve a mirar para atrás y me dice. - Sabes, yo salí por el ventanal, no por la puerta de la cocina. - ¡Mierda! ¿Por qué chucha tiene que ser tan observador? - ¿Y eso qué? Pudo haber sido cualquier huea, no sé, un perro, una sombra, al hueón de Gabriel… – una risa desagradable se oye detrás de Rex ¡Chucha, lo invoqué! las cosas no se pueden poner peores. - Ja, ja, ja, ya me di cuenta de que me extrañaban, supongo que los interrumpí, ¿De qué hablaban? ¡No, esperen! ¡déjenme adivinar! – puso dos dedos en cada sien, los masajeó como si estuviera haciendo un truco barato de adivinación. – Pues mi instinto dice que están tramando algo con esta familia, presumo que tiene un plan para desbancar a los Dossmar o algo peor. Los ojos de Gabriel demuestran el odio por Rex, no le he preguntado el por qué este hueón le tiene tanta mala. Mi hermano parece chato de la conducta de su cuñado, así que tocándose el puente de la nariz responde: - ¿Por qué haría eso? ¿Qué sentido tiene? – Rex mira a Gabriel con suficiencia y continuo hablando. – Ya tengo un hijo con Ale y viene otra en camino ¿Qué ganaría yo haciéndole daño a mis hijos? Con mucha confianza, Gabriel se acerca a Rex, es amenazante, pero no más que mi hermano cuando quiere destruir a alguien. - Hay algo que me emputece de ti, todo ese misterio, esa sensación de que eres un maldito sicópata, nada te saca de quicio, nada parece molestarte ¡me apesta el que nadie sepa nada de tu puta vida! ¡Pero qué raro! tienes un hermano y ¡sorpresa! si toco al hermanito del delincuente ¡Se encabrona! Este huevón es tu único punto débil ¿Por qué? Ni con Ricky eres tan sobre protector. – Las palabras de Gabriel vienen cargadas rencor y furia, como si Rex le hubiera quitado algo. - Gabriel, te lo dije una vez, pero por lo que veo tu memoria es muy mala, te lo voy a repetir para que te quede más claro, cualquier cosa que quieras saber de la empresa puedes ir con un contador, un abogado o con quien quieras, puedes dar vuelta toda la empresa para buscar lo que se te pegué la regalada gana, sé que no encontraras nada raro porque todo está en regla, como lo exige la ley. – Rex es muy firme en sus palabras, mantiene la calma ante la ira de Gabriel y aunque yo no esté de acuerdo con los extraños métodos que ocupa mi hermano, sí confió que él es honesto en su trabajo. Gabriel esta con la mierda hirviendo, él no cree que mi hermano ame a Ale, puede ser porque nunca los escuchó darse como caja en el estudio o en otras partes de la casa cuando creían que estaban solos, la rabia que domina al hermano de Andrea solo dio pie a una extraña amenaza. - No sé qué tramas, pero no dejaré que vayas más lejos, puede que Ale haya caído en tu trampa, pero haré que te deje de una u otra forma. Tampoco dejaré que el huevón de tu hermano se quede con la angelito ¡Escuchaste! ¡No lo voy a dejar! – Rex lo mira y le dice: - ¿Ya terminaste? No tengo tiempo para ver tu teatro. - Ja, ja, para ti todo lo que digo es un chiste ¿Verdad? - Si fuera chiste me reiría, más bien es como un drama, porque da pena. - Huevéame todo lo que quieras y ten en mente que no tengo tan mala memoria, aún no olvido a la puta que fue a tu oficina después de casarte. – Gabriel se encamina hacia la casa y le dice con una sonrisa burlona : - apenas nazca mi sobrina tu vida se caerá a pedazos, ja, ja, ja. Gabriel entró a la casa y Rex otra vez se vuelve a tomar el puente de la nariz, chato de lo que acababa de pasar, me imagino de cual mina está hablando ese hueón, es la misma persona que vi una tarde que mi hermano me acompañó a comprar materiales para un trabajo del colegio. - Rex. - Dime. – mientras mi hermano se recomponía le hago la pregunta. - La mina de la que habla Gabriel ¿Es la hija de Hacher? – él toma aire con frustración y como si le hubieran metido un ají en el culo me responde de mala gana. - Sí, esa misma, lo peor es saber que será mi pesadilla eterna. – no quise ahondar en ese tema, así que le hablé de otra cosa. - Oye ¿Y a que venías? - Rex tomó mucho aire y lo voto, ahora tiene un aspecto más relajado. - Solo quería pasar un rato contigo, falta una semana más y te iras a Italia. –caminamos hasta un semi muro y nos sentamos ahí para conversar. – ¿Ya terminaste con Andrea? - ¿Cómo puedo terminar algo que nunca empecé? – él levantó una ceja con escepticismo, sé que lo que quiere que le diga es que olvidé a Andrea, pero no puedo superarla todavía. - Le dejaste claro que no quieres nada con ella. – Se formó un largo silencio, no puedo responder a esa pregunta porque ni yo estoy tan claro. – Ya veo, no le has dicho que no volverás. No tengo mucho que comentar en este tema, quiero a mi cuica hermosa, pero tengo que estar con mis viejos, quiero ver a mi mamá y quiero tomar mi puesto en la familia, quiero recuperar algo del tiempo perdido, quiero sentir que pertenezco a un lugar, que por alguna vez en la vida yo pueda ser dependiente de mis papás y no estar pendiente de otras personas, quiero conocer las raíces de mi familia, quiero sentir que tengo un hogar. - Rob. – creo que es normal escuchar discursos de mi hermano, así que solo giré la cabeza para dar a entender que estoy atento. – Termina con ella, no le des más ilusiones, tu vivirás en Italia, la pobre debe estar imaginando un mundo contigo y tú ni siquiera tienes en tus planes volver. Las palabras de Rex son muy acertadas, pero él ni siquiera está en mi lugar para estar lapidándome. - Es mejor así, ella no sufrirá tanto, me olvidará cuando encuentre a un hueón de su estatus, será fácil encontrar a un hijo de papito que le de lo que quiere, ese es el mundo de Andrea, frívolo. – Rex me miró algo enojado, pero muy tranquilo me responde. - Te equivocas, Andrea se expuso por estar contigo, eso habla de que ella está muy enamorada de ti y será capaz de esperarte si se lo pides, dile la verdad, si quieres que ella rehaga su vida sin ti. - ¿Y qué pasaría si no lo hago? Sabes que iré con mis papás aunque tenga que ser el fugitivo más buscado del mundo ¡llegaré a ellos con o sin tu estúpido contrato! - ¿Tan egoísta te volviste? - un silencio incomodo nos dominó por algunos segundos. – Hice que firmaras ese contrato por ella, para que la soltaras, no es justo para Andrea esperar a un hueón que no volverá. – Rex se paró de repente y termino diciendo: - Ten en mente que tú dejas esta vida atrás, ella es la que se quedará llorando por una fantasía. Las palabras de mi hermano son cuchillas que atraviesan mi pecho, sé que me volví un cobarde, aunque no es por cobardía que no quiero decirle nada a mi princesa, la verdad es que no quiero que me olvide, quiero que me ame aunque no esté con ella, soy un maricón por hacerle esto, pero necesito que siga pensando en mí, por alguna razón no debe olvidarme y si le digo que la dejo libre no la volveré a ver nunca más. - ¿Podemos hablar de otra cosa? No quiero que esta conversación sea mi último recuerdo contigo. – Rex asintió con la cabeza, la conversación se puso un poco más amena, aunque él ya dejó el puñal que me torturará el resto de mi vida.
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