Capítulo 11

2236 Palabras
Narra Roberto Es noche buena, hay muchos regalos debajo de un enorme árbol de navidad y hace una calor de mierda, si no fuera porque en esta casa hay aire acondicionado, estaría metido en la piscina en este momento. Son las nueve, varios de mis amigos me han llamado para confirmar que mañana iré a almorzar con ellos a Puente Alto, el Braulio va a tirar un poco de carne a la parrilla y ya me dijo que hay varias latas de cerveza con mi nombre, espero que no surja nada extraño, porque ya lo hablé con Rex y él me dijo que no había drama en que yo fuera para allá mañana. En este momento la casa está sola, a parte de las empleadas que están preparando la cena de navidad, no hay nadie más, me fui a sentar en uno de los sillones, no quise prender la luz del living porque el árbol de navidad ya alumbraba con sus lucecitas de colores, me eché en mi asiento apoyando mi codo en el brazo del sillón y con la mano sujeto mi cabeza, estoy muy aburrido, la familia entera se fue a una misa por el nacimiento del “Niño Dios”, ese Dios que no pudo evitar que me perdiera en Chile y me criará otra persona, un hombre que fue muy bueno conmigo y que hace cuatro años murió de cáncer, creo que, esta fecha me deprime y ahora que estoy solo me hace sentir mucho peor. De pronto escuchó como se abre la puerta de entrada y veo a un enano correr eufórico mirando los regalos del árbol, el señor Alejandro esta algo callado, suele gritar mucho cuando esta con toda su familia, la señora Magdalena está muy contenta y le pregunta a la Anita si está todo listo para la cena, la respuesta es un educado “casi”, Rex está muy pendiente de Ale, se preocupa mucho de que ella no haga mucho esfuerzo, a pesar de que Gabriel está pegado a su hermana y se muestra muy odioso con él, mi hermano se traga su orgullo y sonríe para no inquietar a su mujer, no sé cómo Rex no se siente desencajado en esta familia. Sin darme cuenta, Andrea hablaba con Ricky, estaba agachada conversando de no sé qué con él, hasta que se levanta y puedo contemplar lo exquisita que se ve con ese vestido corto con tirantes, mis instintos reaccionan rápido con ella, por eso tuve que girar la cabeza a otro lado para calmar mis ganas, aunque no funciona, porque mis ojos se desvían hacia ella, a veces me pregunto ¿Cómo chucha puedo vivir sin ella? ¡La extraño tanto! El enano de mi sobrino comenzó a correr hacia mí, se apoya en una de mis pierna y me dice: - Tío Roberto, ¿A qué hora viene el Viejito Pascuero a dejar los regalos? ¿Es cierto que solo viene cuando estoy dormido? – - ¿El Viejito Pascuero? – Es cierto, yo no viví eso, para mí siempre fue una persona real la que daba los regalos, mi infancia no fue tan mágica como lo es para mi sobrino. – Pues… De repente aparece el hueón de Gabriel, aparta a Ricky de mi lado para empezar a contarle la mágica historia de un guatón, barbón y vestido de rojo. - Al parecer tu tío favorito tendrá que contarte la historia del Viejito Pascuero o como le dicen en Francia, Père Noël. – el hermano de Andrea saca pecho por quién sabe por qué, pero mi sobrino es muy sincero y ridiculizar a la gente parece su talento - Tío Roberto, tú eres mi tío favorito ¿por qué tú no me cuentas la historia? – La cara de Gabriel se desfiguró quedando con la boca abierta, haciéndose la victima hizo un gran drama del asunto. - ¡ÉL NO PUEDE SER TU TÍO FAVORITO! ¡Esto es una traición! ¡una puñalada en la espalda! ¡ni Judas fue tan traidor! – Ricky y yo nos miramos, el teatro de este hueón lo exagera con cada palabra que sale de su hocico: - soy como Julio Cesar cuando fue apuñalado por su hijo… No soporto más el show de este saco de huea así que fingiendo con hipocresía, le dije a Ricky: - Campeón, yo soy tu tío favorito de parte de tu papá, pero, supongo que él, por ser el único hermano de tu mami, puede ser tu tío favorito por parte de ella, creo, aunque eso es decisión tuya. – por lo que oí, Ricky nunca había visto al hermano de Andrea, por lo cual, la extraña mirada que me lanzó mi sobrino era una clara respuesta a que no quiere hacer eso. – también harías feliz a más de una persona con esta decisión. No sé si soy bueno poniendo expresiones, pero este hueón sigue haciendo teatro y ya me está hinchando las bolas su actitud, con un cara de súplica le di a entender a Ricky que el culiao me tiene chato, él suspiró y dijo: - Supongo que eres mi tío favorito por ser el hermano de mi mamá. – el gil se puso como pendejo en dulcería, abrió las pepas bien grandes y abrazó a Ricky tan fuerte que pensé que le iba a romper la espalda a mi sobrino. - ¡No, yo soy tu tío favorito de favoritos! - - ¡Tío Gabo! ¡Déjame! ¡Me estás raspando la cara con tu barba! – de verdad que es un hueón pegote, hace lo mismo con Andrea. - ¡Di que soy el favorito de favoritos! - ¡Tío Roberto, ayúdame! – Bueno, supongo que puedo hacer algo sin tener que formar una guerra del asunto. - Bueno, me preguntaste sobre a qué hora llega el Viejito Pascuero… - solo con esas palabras el tal Gabriel dejó a Ricky y le insistió a mi sobrino. - ¡Cualquier cosa que te cuente Robin es mentira! Yo sé la verdadera historia, veamos, ¿Te has portado bien este año? – ¿Por qué chucha me dice Robin? ¡Qué más da! Este hueón ya le está contando a Ricky lo que sea que quiera decirle. Me escapé al estudio donde Rex tiene su oficina en la casa, hay que atravesar el living para llegar a él, pero como nadie estaba tan pendiente de mí, me escabullí, al entrar cerré con cuidado la puerta para que nadie se diera cuenta que desaparecí, en un rincón hay un pequeño bar, mi hermano guarda buenos tragos ahí y para ser sincero, no me siento capaz de pasar esta noche sobrio, son un poco más de las nueve y media, y siento que se me ha hecho una eternidad. Saqué un whisky, me serví un poco y lo bebí al seco, me quemó la garganta, eso debería ser suficiente para calmar mi ansiedad, pero que le hace el agua al pescado, me serví un poco más y sentir el alcohol viajando por mi garganta me relaja bastante, bueno, ya que estoy aquí, debería… de pronto siento que se abre la puerta de golpe, me giro y veo a mi hermano, no pude entender su expresión, pero creo que esta algo decepcionado, pues espero que no se sienta tan especial, no es al único que he desilusionado en esta casa. - La comida ya está servida. – Fue lo único que dijo y se fue. Dejé la botella donde estaba y fui al comedor, apenas entre al lugar vi que todos estaban sentados, el papá de Andrea está en la esquina de la mesa, al lado derecho está su esposa la señora Magdalena, al lado de ella Andrea y después le sigue su hermano, al lado izquierdo estaba Ale, le sigue Rex y después mi sobrino, a mí no me quedó más que sentarme en la otra esquina y ver la cara de perro rabioso de don Alejandro. Después de que hicieran una oración pidiendo por las personas que no tienen, trajeron de la cocina unas copas, la cual tenía unas cosas que parecen dedos retorcidos con una salsa rosada. - ¡Ay, cóctel de camarones! ¡Me encantan! – Ale está muy emocionada por comer este menjunje, pero Rex le dice de manera cariñosa: - Preciosa, sabes que no puedes comer eso, el doctor dijo que en tu estado es mejor que no te arriesgues. – Ale miró a mi hermano con unos grandes ojos suplicantes, Rex acarició la cara a mi cuñada y le besó la frente, después la boca y le volvió a hablar. – Mi amor, esta vez no te voy a consentir, pero puedo comer contigo el Carpaccio de verduras. Ale se ve decepcionada, pero al escuchar el apoyo que le da Rex, ella sonríe y pregunta: - ¿Estás seguro de que quieres dejar los camarones por simples verduras? – Rex toma la mano de mi cuñada, le besa él dorso de la mano y dice: - Me importas más tú y mi hija que un plato de comida. – Ale se acurrucó en el pecho de mi hermano y como un gato se restregaba en él, de pronto Ricky dice de mala gana. - ¡Papá! ¡Quiero jugo! – sin dejar de atender a Ale, le sirve jugo a su hijo, ¿Cómo mierda hace todo esto? Parecer tan calmado y apacible sabiendo que tiene una carga tan grande encima de él, en especial cuando está en constantes ataques que lo mantienen al filo de la muerte. Me perdí en mis pensamientos, es inevitable creer que Rex se enfrenta constantemente a gente que quiere matarlo, ya bastante susto me ha dado al verlo llegar con un brazo herido por una bala o tener las costillas hinchadas porque se cayó de una moto evitando que lo atraparan y eso que solo lo conocen por ser el gerente general de ADS Maquinarias, pero no saben lo del “Refugio” eso es mucho más complicado. La voz de Ale me trajo de nuevo a la realidad me mira como suele ver a Ricky, como una mamá. - ¿Roberto, no te gustó la entrada? Podemos darte otra cosa de comer. – Ella no debería preocuparse tanto por mí, la verdad ni siquiera debería ser tan considerada conmigo, no tengo nada que ver con ella. - No, estoy bien, solo se ve algo raro, pero sabe bien. – ella me da una sonrisa de manera muy amena, ¿Así se verá mi mamá cuando la vuelva a ver? Después de comer el plato de entrada, nos trajeron un plato con pavo y papas salteadas con una salsa blanca que tiene cositas verdes encima, esto es nuevo para mí ya que cuando vivía con Carlos o con la tía Susana las comidas eran muy simples, unos trutros de pollo asado y arroz primavera con mayo más ensaladas varias, pero estas comidas a parte de ser caras y raras son porciones pequeñas que me dejan con hambre. Mientras comía, de manera inesperada el hueón de Gabriel me sirve vino y no sé que mierda se trama, me mira como si quisiera que mandara un condoro. - ¿Qué pasa Robin? ¿No te gusta el vino fino? A lo mejor quieres algo que sea más acorde a tu clase. - ¿Qué mierda le pasa a este hueón conmigo? – o tal vez tu paladar no es tan refinado para captar el sabor y la textura de un buen vino, solo bebes como si tomaras agua, como un alcohólico. Eso sí que tocó mi fibra sensible y no solo la mía, Rex emana un aura sombría, él tiene muy buen oído, puede que la ruidosa forma de hablar de don Alejandro y las risas de doña Magdalena hacían difícil el escuchar los insultos de este hueón, ya veía que mi hermano hacía algo para destrozar a Gabriel. - ¡Gabriel! – La dura voz de Rex silencio a todos, nunca lo había visto actuar de esta manera, da miedo. – Creo que tienes una buena amiga ¿verdad? Las palabras de mi hermano paralizaron a Gabriel, trago duro y con dificultad trató de defenderse. - Tengo muchas buenas amigas T-Rex, no debería sorprenderte. – El hermano de Ale tiene muy apretado el tenedor en su mano, pero al parecer quiere confrontar a Rex para que no hable. - ¿Ah, sí? No hay ninguna amiga especial en tu vida. – Las voz de mi hermano suena aterradora, su sonrisa de asesino y sus gestos actúan como un depredador a punto de encajarle los dientes en la yugular. - Claro que no. – Gabriel tiene tensa la mandíbula mientras que la mirada acechadora de Rex busca como atacar justo en el punto débil de su victima - Entonces, esa amiga que está en tu departamento no es especial, es bueno saberlo. – Gabriel se puso blanco al ver cómo le soltaron esta bomba en sus narices, de reojo pude observar el rostro de satisfacción de mi hermano que solo duro unos segundos antes de mirar a su hijo y ayudarle a cortar la carne de su plato como si nada hubiera pasado. El resto de la familia se enfocó en Gabriel, aunque todos tenían la misma pregunta, solo la señora Magdalena pregunto: - ¿Gabito, tienes polola?
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