Capítulo 17

1702 Palabras
Narra Andrea Salí de mi pieza para la fiesta de fin de año, estaban los socios de mi papá y amigos de la familia, como es costumbre los hijos de las familias más importantes están buscando una pareja o se están presentando en sociedad, por lo cual el vestido rojo que me compré puede decir que es para llamar la atención de todos los hombre, pero no es así, solo quiero llamar la atención de Roberto, pero Gabito no piensa lo mismo de mi ropa e insiste que debería ir vestida como monja de claustro. - Prefería el vestido blanco, es elegante, recatado y te hace ver como una dama. – el vestido que menciona Gabito no es exactamente para una fiesta como esta. - Gabito, ya hablamos del tema, yo te voy a ayudar con lo de Scarleth, mientras que tú no te pongas tontito conmigo, yo me visto como quiera, si quiero usar un vestido a lo Jessica Rabbit, es mi problema, no voy a ponerme la ropa que usé en mi confirmación. – Sé que no le gusta mi forma de vestir, podría entenderlo porque él es once años mayor que yo y debe verme como su hermanita bebé, tierna e inocente, aunque eso no es cierto, ya probé los placeres de la carne. Pensé que lo había dejado callado ante mi defensa por mi vestido, pero los siguiente que dijo me dejó claro que era por otra razón el desagrado hacia mi ropa. - ¡Cómo sea! Supongo que los amigos del viejo traerán a sus hijos, puede que haya un buen partido entre ellos. – Entiendo que le molesta que Roberto me vea toda sexy, pero no le voy a aguantar que se meta en mi vida, yo decido con quien quiero estar. - ¡Gabito! – Hizo un gesto de fastidio, pero se le pasó cuando le pregunté. - ¿A qué hora te dijo Scarleth qué iba a llegar? Las facciones de mi hermanito cambian mucho cuando se habla de su polola, parece brillar y sonríe de manera muy natural, me responde casi tiritándole la voz. - Aaah… a las diez… ya le expliqué a Calita que por el momento diremos que somos amigos, ella lo entiende, pero aun así esta enojada conmigo, por no advertirle que mis viejos son xenofóbicos. - Bueno, veré como hago para que ella caiga en gracia al papá, si él la acepta como una amiga tuya será un poco más fácil que la acepte en otros ámbitos. – Gabito parece ansioso con mis palabras ya que realmente quiere que Scarleth sea parte de la familia. La fiesta ya llevaba un buen rato, mi forma de vestir llamó la atención de mi papá y me dijo que debía ponerme algo más encima, al contrario de mi mamá que me dijo que estaba preciosa, me acerqué a mí hermana, varios niños salieron corriendo de la nada y casi me botan, me molesté un poco ya que los zapatos que llevo tienen un taco muy fino y caerme sería algo horrible. Cuando ya estaba al lado de Ale le conté sobre la novia de Gabito y cómo la conocí, ella solo se rio, ya que sabía que "la supuesta amiga" que estaba en su departamento era más que eso. - ¡Ay! ¡Gabito! Creyó que podía engañarme ¿Y cómo es ella? ¿Es bonita? - Bueno, es muy linda, pero el problema es otro. – Ale puso cara de preocupación, no quería estresarla, pero tampoco quiero que se lleve una sorpresa que le pueda causar problemas en su embarazo. - ¿Qué pasa con ella? - Bueno, ella… es negra. – dio un suave gemido y abrió mucho los ojos, justo apareció Rex con un vaso de jugo y vio el gesto de asombro de mi hermana. - ¿Pasa algo? – Ale tratando de guardar la calma le responde a su marido. - No, amor, solo me acabo de enterar de que Gabito tiene novia. – La mirada de mi cuñado era escéptica, creo que no confía en lo que dijo mi hermana, pero en vez de indagar, le sonrió a Ale con cariño y le dijo: - Te traje lo que me pediste, preciosa, toma. – mi hermana sonrió y le dio las gracias, Ricky apareció de la nada llorando, se estaba quejando porque no tenía un perro para jugar, Rex lo llevó a otro lugar para hablar. - Bueno ¿En qué estábamos? ¡Ah! ¡Sí! La polola de Gabito, mmm… Nunca he visto a una mujer negra, puede que sea un poco chocante, ni me quiero imaginar lo que dirán los papás. – Ale tiene razón, será muy impactante para el resto de la familia su color de piel. - En eso tienes razón, les va a dar un ataque con solo verla, por eso te conté a ti primero, como estas en este estado tan delicado, no quería que te afectara. Ahora, no le podemos decir al papá que esta mujer es la polola de Gabito, así que tenemos que apoyar la idea de que es una amiga muy querida de él. – con algo de picardía mi hermana dice. - Ji, ji, mucho más que querida. – después de quedar de acuerdo con Ale me acerqué un rato a los hijos de los amigos y socios de mi papá, tenía que socializar para engañar un poco a Gabriel, no quiero que me esté siguiendo toda la noche. Cuando dieron las diez de la noche, Gabito entró con Scarleth, ella llevaba un vestido color esmeralda que combina muy bien con su tono de piel, mi hermano a pesar de que tenía puesta una camisa delgada él estaba sudando de los puros nervios, yo los recibí para que ella no se sintiera en un lugar incomodo y para que Gabito se calmara un poco. Tomé la mano de Scarleth y le expliqué la situación real de las cosas, los prejuicios de mi papá y que solo teníamos esta oportunidad para que la aceptara, ella empezó a tiritar, revisé de que mi hermano estuviera al lado de nosotros, busqué a mi papá y la suerte nos sonríe, ya que estaba conversando con unos viejos amigos y Rex está con él, me di el valor y dije: - Papá, Gabito trajo a su amiga a la fiesta, es Scarleth. - mi papá entre risas se giró para ver quien era, pero se paralizó, se deformó su rostro para mostrar el desagrado que tenía de conocer a esa mujer. - Hola señor Alejandro, Gabriel habla mucho de usted y su familia. – ella con gesto amable estiró la mano para saludar, pero mi papá la miraba con desprecio. Mi cuñado al ver la falta de iniciativa de mi papá tomó su mano y la saludo con un beso en la cara. - Hola, Scarleth, mi nombre es Rex soy el cuñado de Gabriel. – Ella sonrió de manera torpe y Gabito se molestó al ver que era nuestro cuñado quien la recibía con los brazos abiertos, ante tan incomodo momento Rex dijo: – Don Alejandro debería saludar a todos sus invitados, es de muy mala educación ignorarlos. A regañadientes mi papá hizo un gesto con la mano y dijo: - Si, si, hola, pasa un buen rato. – Después de esto, Rex se disculpó con los amigos del papá y fue con Ale, sé que no le gusta que esté sola. Después de esta tensa situación Gabito y Scarleth tomaron unos tragos, antes de que empezaran a disfrutar la fiesta di un comentario para que mi hermano no se durmiera en los laureles. - Gabito, ya viste la posición del papá, va a ser difícil que ella caiga en gracia ante él, es muy racista y dudo que la acepte de buenas a primeras si llega a saber lo otros detalles de su vida. – Scarleth agachó la cabeza desilusionada. - Tendremos que andar despacio por las piedras, entonces, pero ya rompimos una de las barreras, de a poco llegará a conocerte y te adorará cuando vea lo especial que eres. – Ella miraba sus pies con tristeza. - Deberías agradecerle a Rex, él te ayudó un montón al acercarse a saludar a tu polola. – A Gabito se le fue el humor y me miró con odio. - Es cierto, bebé, tu cuñado fue muy bueno conmigo, vamos a hablar con él. – a mi hermano se le deformó el rostro al saber que tendría que interactuar con uno de sus némesis y de pura maldad le dije: - Bueno, Rex está con Ale, ella ya sabe todo, así que me imagino que quiere conocer a tu “Amiga especial” – Gabo me hizo muchos gestos amenazantes antes de ser arrastrado por su novia, ahora por fin estaba libre para buscar a ese guapo mecánico que me está ignorando. Me costó mucho encontrar a Roberto, en especial cuando algunos de los invitados me acosaban para acercarse más de lo que debían a mí, cuando ya se acercaban las doce de la noche, se me pasó por la mente que debía rendirme en mi búsqueda, parece que ese hombre de verdad quiso desaparecer de mi vista, pero no fue así, estaban haciendo la cuenta regresiva cuando apuré el paso y quedé detrás de él, parecía perdido cuando todos empezaron a darse el abrazo de año nuevo, Roberto estaba expectante. Ante su torpe actuar, le tomé la muñeca, él se giró y sin previo aviso me lancé a sus brazos para decirle con el tono de voz más sensual que tenía mis deseo para este nuevo año: - Cuanto tiempo más me vas a ignoran, me haces falta y si no fuera porque mis papás están cerca te comería besos. – siento tiritar de tensión las manos de Roberto en mi espalda, sin piedad mordí el lóbulo de su oreja y continué hablando. – si quieres que este año empiece mejor, ya sabes que hacer. Aunque no quería soltar a Roberto, me alejé de él y para cerrar con broche de oro le dije tiernamente: - ¡Ah! se me olvidaba ¡Feliz Año nuevo, mecánico de cuarta!
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