Mi vuelo a Italia fue muy agotador, tuve que hacer dos escalas hasta llegar a Roma y luego mamarme un viaje en auto de más de cuatro horas hasta San Marino, ahí viven mis viejos. Vagué por las congeladas calles de la ciudad buscando la dirección que Rex me dio, hasta que llegué a una casa aislada de color rosado o algo así, tiene un balcón, una pequeña reja blanca que separa el gran jardín frontal de la calle, hay un árbol lleno de nieve que ocupa la mitad del patio, todo el jardín está cubierto por una capa blanca, en uno de los lados de la casa hay un caminito que al parecer despejaron hace poco de la nieve y al otro lado está la entrada para autos.
Respiro con dificultad, el vapor de mi boca parece una bola que permanece unos segundos en el aire, menos mal que Rex me dijo como cien veces que era invierno en Italia o estaría cagao de frío usando ropa de verano. Me quedé mirando la entrada, estoy muy nervioso, creo que debí ir al hotel primero, en vez de acarrear mis cosas por las calles como hueón, me imagino que estaba tan ansioso por ver a mi mamá otra vez que no pensé mucho las cosas, incluso no me importa tener los pies llenos de barro, debí hacerle caso a las instrucciones que me anotó mi hermano, pero me puse muy gil para obedecer. De pronto alguien abre la puerta de la casa y me dice:
- Ciao! Cerchi qualcuno? Hai bisogno di qualcosa? – es una cabra joven, traté de traducir sus palabras, aunque sé algo de italiano, este idioma no es algo que hablé de manera recurrente. Por lo que alcancé a entender creo que me está preguntando a quien busco.
- Ahm... Ciao... Sì, sto cercando qualcuno... ¿La signora Selena Lèmmi de Anderson vive qui? – la mujer me miró y comenzó a hablar en español.
- ¿Tú parlare en español? – su acento italiano sigue siendo marcado, aunque hablé el mismo idioma que yo.
- Si, hablo español. - La mina me mira con extrañeza, por lo cual sigue preguntando.
- ¿Para qué quiere a la signora? – siento mi pulso a mil, estoy un poco mareado, pero me di el valor para contestar:
- La señora Selena es mi madre.
- Sua madre? – en ese momento se escucho desde adentro de la casa un grito dulce de una mujer.
- ¡Gianna! ¡Fa freddo! ¡Cosa stai facendo alla porta! ¡Con chi stai parlando! - Apareció una mujer de pelo largo y de color oscuro con algunas canas, tez bronceada, alta y de silueta delgada, me paralicé en mi lugar al verla ¿Ella es mi mamá?
- Signora, questo ragazzo dice che lei è sua mamma. – la señora me miró y pude ver un llamativo color verde en sus ojos, en su cara se notaba la sorpresa.
- ¿Rex? – ¿Qué? Cree que soy mi hermano.
Ella se acercó hasta la pequeña reja, caminando con unos simples zapatos que no la cubren de la nieve, me observó con más detalle y se tapó la boca con las dos manos al darse cuenta de quien tenía al frente, con mucha agilidad abrió la puerta de la reja y me dice:
- ¡Oh mio Dio! Tu sei Roberto, il mio piccolo figlio Roberto. – no alcancé a responder nada porque ella me abrazó y seguía diciendo cosas que me costaba traducir. – ¡Mio figlio! ¡Mio bambino! Scusa, por favor!
Comenzó a darme besos por toda la cara, no entendía muy bien las cosas que me decía porque estoy falto de practica con el idioma, el no recordar algunas palabras me dificulta más el comprender lo que dice.
- ¿Come mi hai trovato? ¿Come hai vissuto? ¿Come sei arrivato qui? – me acariciaba mucho la cara, no puedo entender nada de lo que me dice si habla tan rápido.
- Ahm... Puoi parlare più lentamente? Non riesco a capirti.
- Oh, ho capito, devi parlare spagnolo. – Su rostro se ve triste, yo iba a decirle algo para animarla cuando ella me muestra una amplia sonrisa para contestar: – Trataré de hablar nella tua lingua.
Mi mamá me observó de nuevo y vio que traía muchas cosas, no sé cómo describir su expresión, era de preocupación, ansiedad, alegría, no logro leer que sentimiento es el que domina en ella, de la nada me tomó del brazo para arrastrarme adentro de la casa mientras le gritaba a la mina que, aún estaba muy sorprendida en el marco de la puerta.
-Gianna! Aiuta mio figlio con la valigia lasciata per strada! – la mina corrió a buscar mi maleta y mi mamá me dice: - Figlio, tus manos estan freddo, io haré cioccolata para ti, uguale que lo hacía mia nonna.
Sonreí, aunque me siento muy confundido, no sé si esto es real o me lo estoy imaginando, apenas hablé, ahora entiendo el por qué Rex quería que me quedara en un hotel, ahora me siento muy abrumado. Mi mamá me habla con una mezcla de español e italiano, entiendo la mitad de lo que dice, este momento es uno de los pocos en donde extraño a mi hermano, también pienso que él sabría qué debo hacer y encontraría las palabras para decirle a la mamá que paré de hablar, no deja de decir cosas hace más de una hora.
- Mio bambino, io quiero preguntar tanto. ¿Quién te aiuta? – yo igual quiero decirle tantas cosas, he estado esperando mucho por este momento, pero por alguna razón siento que estoy con gente extraña otra vez. - figlio?
Me había olvidado de la pregunta, agité la cabeza y le iba a responder, pero justo en ese minuto alguien entró por la puerta.
- È qui! Il cibo è pronto? – ver al hombre entrar en el living fue chocante, es igual a Rex.
Podría decirse que lo único diferente de este tipo y mi hermano es que, Rex tiene la mirada de mi mamá y el viejo frente de mí tiene canas en toda la cabeza. El hombre me vio con recelo, frunció mucho el ceño, yo me paré al sentirme observado, ya me di cuenta que el tipo no tiene mucho ánimo de conocerme.
- Chi è questa merda? – puede que no entienda bien el idioma, pero se cuando me insultan, eso me molesto.
- Caro, è nostro figlio Roberto, ¡è tornato da noi! – El hombre tomó bruscamente a mi mamá, me puse tenso al ver lo maricón que es con una mujer.
- Ho bisogno di parlare con te, da solo. – mi mamá vio que estaba preocupado y me dijo de forma dulce:
- Espera aquí, Il mio cuore. – me dejaron solo, se metieron en otra pieza.
Mientras esperaba, me puse observar los muebles de la casa, se ven antiguos, grandes vitrinas y sillones enormes adornan la casa, hay muchas plantas y figuras de cerámica, de pronto veo una foto dentro de una de las vitrinas, estaba mi mamá, Rex y yo, en otro foto salíamos con un hombre el cual es idéntico a mi hermano.
Un grito me distrae, al parecer mi mamá está discutiendo con el hombre que llegó, lo que logré entender es que para el tipo yo soy un estafador y que no debían volver a caer en cuentos tan estúpidos, que ya habían sufrido bastante después de perder a sus dos hijos para seguir aguantando a delincuentes que quieran abusar de ellos ¿En qué mierda estaba pensando? ¿Por qué creí que todo sería más fácil? La discusión se volvía más tensa con cada minuto que pasaba, me siento muy incómodo y lo único que quiero hacer es ir al hotel que Rex pago por anticipado.
- Ciao, bello. – me habló la mina de antes. – Dejaste un caos ahí dentro.
- No esperaba que pasara eso.
- ¿Y qué creías qué pasaría?
- No sé, ya no importa, dile a mi madre que iré a un hotel.
- ¡Espera un poco! ya saldrán ¿Por qué no me hablas un poco de ti?
Le conté parte de mí vida, le mostré mi pasaporte y mi canet de identidad, por lo menos alguien si me cree que soy el hijo de Selena, Gianna me habló de todo un poco, su mamá era la empleada de la casa de España y la abandonó en ese lugar cuando ella tenía doce, mis padres decidieron hacerse cargo de ella, la bautizaron y hace un par de años que están viviendo en Italia. Después de una buena conversación escuché que alguien salía de la casa y mi mamá apareció con una gran sonrisa.
- Gianna, termina la cena, io preparé la habitación de mio figlio. – Tomé aire y le dije a mi mamá con la cabeza muy fría.
- Yo mejor me voy al hotel, vine sin avisar y te provoqué un gran problema.
- Non dire sciocchezze, mio figlio va a dormir en misma casa que io.
- No. – fui firme con mis palabras y le dije: - mañana volveré y hablaremos todos juntos, no quiero que piensen que vine para hacer daño, es mejor que me vaya para que se enfríen las cosas, de todas formas, el hotel donde estoy alojando no queda muy lejos de aquí, es el hotel Crocenzi.
- Mio fig… -
- No, por favor, no me haga las cosas difíciles. – mi mamá se puso triste y me abrazó, yo la apreté con fuerza y le pregunté: - eso sí ¿Me podría llamar un taxi? No quiero caminar hasta allá, hace frío y estoy cansado de cargar maletas.
Mi mamá me dio una sonrisa y grito:
- Gianna…
Mientras estaba en el taxi, pensé en el hombre que me trató de delincuente, se quién es, pero por alguna razón no lo siento tan cercano como a mi mamá, creo que ni siquiera podría tratarlo como lo que es, quizás solo debería decirle Ricardo. Apenas llegué al hotel, me dirigí al mesón, le pasé mis documentos al recepcionista para que confirmará la reserva, me entregó la llave de mi habitación y me dice en italiano.
- Mi scusi, signore, ha una ventina di chiamate da parte dell'onorevole Lèmmi. - ¿Qué me llamó veinte veces quién?
- ¿Lèmmi?
- Sì
- Grazie.
Es imposible que me llamé alguien a este lugar, no le dije a nadie en donde me iba a quedar, tampoco conozco a nadie con el apellido Lè… ¡Mierda! olvidé que Rex me llamaría para confirmar que llegué bien ¿Cómo soy tan hueón? Yo solo he dejado la cagá el día de hoy.