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1502 Palabras

Felipe llegó a casa con el casco de la moto bajo el brazo. Luego de la corta incapacidad que le habían dado por su accidente, había tenido que volver al trabajo como si nada, y aquí estaba, cansado en más de una manera. Ser un simple obrero en este país era el equivalente a ser un esclavo en la época medieval. El día que no trabajabas, simplemente no comías, porque tu sueldo escasamente alcanzaba para sobrevivir; y si además tenías deudas importantes, había ocasiones en que sentías que tu dinero no era nada frente a los gastos, y trabajar así desmotivaba. —¡Hola, mamá! –exclamó en un saludo. Aurora se puso el dedo índice sobre los labios pidiéndole que hiciera silencio. Felipe miró su reloj. Eran el medio día, ¿por qué debía ser silencioso? —¿Santi está en casa? ¿Está durmiendo? —No es

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