Los minutos solo pasaban y pasaban, tenía un ataque de ansiedad que chocaba contra mi pecho, mi corazón intentando salir, mis uñas entre mis dientes y mi pierna moviéndose repetidas veces sin dejarme siquiera pensar. Recorrí la habitación entera buscando salir, pero recordando las palabras de Pipe, sabía que no había modo de huir. No tuve más opciones que tomar aquella ducha que me habían ofrecido, quizás si hacía exactamente lo que ellos querían, volvería más rápido a casa, y ésto solo sería una tonta historia por contar. Una historia que vendería sin cuidado a cualquier medio que me supiera valorar. Ahora, lo que más me preocupaba, era realmente el bienestar de Héctor, y el simple hecho de no comprender lo que había hecho. Darren había sido claro, no habría nadie más involucrad

