El tiempo tiene la potestad de acomodar las cosas. Los sentimientos suelen decantar perdiendo la adrenalina del principio, el dolor suele anidar, marcando su lugar inamovible pero distante que permite seguir andando y el amor… el amor acaso puede ser el único capaz de vencerlo, porque su perseverancia y su majestuoso despliegue arrasa con todo a su paso, recordando que cuando un corazón late por alguien más, se siente todavía más vivo. Entonces un nuevo color marcó un nuevo tiempo, un color que casi no lo es. Como si se tratara de un lienzo vacío, el blanco marcó la posibilidad de continuar la historia, pero esta vez, sus protagonistas iban a escribirla con la determinación de los que saben lo que cuesta perder algo valioso. En un pueblo perdido de Jujuy una denuncia parecía no ser oíd

