Aquella noche, la noche que aquella joven de nombre Lauren, nunca podría olvidar..
Lauren se encontraba viendo la televisión, con una sábana encima y comiendo palomitas, riéndose con cada caída que los protagonistas tenían.
—¡Eso es tan divertido!, Yo no me podría imaginar haciendo todo eso — decía aquella joven de brillante sonrisa entre risas.
Ella se encontraba sola en casa por el hecho de que vivía sola a pesar de que sus padres siempre se habían preocupado por su bienestar y les preocupaba el hecho de que su joven hija viviera en una casa sola, así que siempre la invitaban a regresar a su casa, a su madre aquella casa nunca le dio buena espina y un día que fueron, sintió muchos escalofríos, aquella señora le rogó a su hija por que saliera de ahí, además de que el precio era muy raro ya que él precio estaba por debajo de lo que normalmente cobran, pero aún así ella se negaba, quería vivir su vida ella sola, sin tener que depender de sus padres, además, ¿Dónde encontraría una casa tan barata?, Eso era imposible.
Lauren se sentía tan bien por estar allí, a pesar de que era la casa más barata que había encontrado, la renta se acoplaba a su presupuesto, era simplemente genial ¿No?, Aunque había algo raro en todo esto y era que los dueños nunca iban a recibir el pago, más bien, Lauren se los tenía que depositar, pero aquella chica decidió no tomarle importancia a eso y seguir con su vida normal.
Había pasado una semana desde que Lauren se encontraba habitando en esa casa, pero nunca se imaginé lo que le estaría por pasar.
Uno de los días, Lauren estaba limpiando la cocina, de repente se le cayó un plato, esto hizo que se asustara — que tonta— se limito a decir para luego agacharse y recoger los pedacitos con mucho cuidado para no cortarse.
Lauren ya había terminado de recoger todo, muy rápidamente se dirigió al bote de basura para poder tirarlo y al hacerlo, se pudo percatar que aun lado del cesto, había una nota, de repente y sin pensarlo encontro una nota que decía, “Sal de mi casa"
Lauren empezó a parpadear muchas veces, estaba realmente sorprendida para luego tragar saliva.
— Debe de ser una broma de muy mal gusto, tal vez un niño llego o no lo se, tiene que haber una respuesta razonable a este papel — dijo mirándolo fijamente.
Sin pensarlo más, Lauren hizo bolita el papel y lo boto. Era obvio que Lauren no quería pensar más en esas cosas que le erizaban la piel.
— Puras tonterías— se limito a decir para luego seguir limpiando.
Después de mucho, por fin estaba todo arreglado así que decidió ir a descansar un poco a la sala y ver el televisor, durante mucho tiempo, Lauren estuvo buscando el control, el cual no pudo encontrar por ningún lado, así que rendida y un poco exahusta se dispuso a acomodarse en el sofá y a dormir por un momento.
“Click" sonó, aquel sonido hizo que está chica se despertara y de pronto escucho la televisión sonar, Lauren estaba un poco asoñada.
— Se me olvidó a pagar el televisor — dijo poniéndose de pie para irlo a pagar.
De repente se detuvo en seco y puso su mano en un puño.
— Yo no la prendí — dijo con miedo mientras miraba al sofá.
Aquella chica lo quedo viendo por un momento y al darse cuenta, pudo visualizar el control en este.
— Oh ahí estás— dijo aquella chica un poco aliviada — Debí sentarme en él— dijo con una gran sonrisa acompañado de una risa llena de incomodidad, aquella chica se había asustado.
De pronto, ella escucho un grito ensordecedor, el cual hizo que de inmediato se tapara los odios con sus manos, con mucha fuerza, al estos terminar, se quitó las manos, Lauren estaba confundida y aterrada de gran manera.
—¿Qué qué fue eso?— se preguntó de repente para luego tragar saliva.
No tardó mucho y ahora le tocó al televisor de su habitación encenderse, Lauren tomo la escoba y la levanto para poderse porteger en dado caso de que alguien hubiera irrumpido en su casa, pensaba que tal vez alguien había entrado a su casa a robar, más que era una casa solitaria, en una colonia en la que las demás casas estaban realmente separadas, pero le sorprendía el hecho de que entrarán a robar ya que todavía era de tarde.
Lauren camino poco a poco, al estar afuera de esta habitación, abrió con rápidez, pero mucha fue su sorpresa al ver que no había nadie, solo el televisor encendido. Esto era algo realmente raro.
Aquella chica estaba entrando en pánico, ella no sabía que era lo que estaba pasando.
Lauren bajo la escoba y la puso a un lado para luego tomar el control remoto y apagar la televisión para luego sentarse en su cama.
— AHHHHHHHH — dió un gran grito. Lauren se notaba que estaba demasiado asustada.— No se que es lo que esta pasando — dijo entre lágrimas, pero decidió tranquilizarse, tal vez estaba teniendo un problema con la electricidad y tal vez por eso era que el televisor se prendió por si solo, al menos eso quería pensar ella, pero ya llamaría a algún eléctrico para que lo pudiera revisar, ella quería pensar que eso era.
La noche llegó tan rápidamente, la oscuridad se hizo presente y Lauren se metió a bañar, pero al querer tomar el shampoo, esta se dió cuenta que este no estaba puesto en el lugar en el cual siempre lo ponía, pero decidió pensar que lo había cambiado de lugar por equivocacion y solo no lo recordaba, después de buscarlo por un momento, Lauren lo encontró a un lado de ella, esto le estaba dando escalofríos así que se apresuró a bañar, vestir y sin cenar se acostó en su cama. Tapándose de pies a cabeza, el miedo dentro de ella ya era mucho.
“Sal de mi casa" dijo ahora una voz para luego el viento soplar con demasiada fuerza.
Esto cada vez era más grande.
Lauren no pudo dormir en toda la noche, ruidos se escuchaban a cada momento, platos romperse, gritos, la misma frase que le decían “sal de mi casa", aquella chica no sabía que hacer ni a dónde recurrir, no quería depender de sus padres así que lo dejaría pasar, pero hubo un punto de quiebre, y fue ahí en el cual aquella chica ya no pudo soportar más, ese punto en el cual ella dijo, “Ya basta, ya no quiero estar aquí".
La noche en que todo paso, Lauren tenía muchas ganas de ir al baño, pero la habían asustado tanto en días anteriores y por lo cual no quería salir de su agradable cama, pero tuvo que salir por qué ya no lo aguantaba más.
De camino al baño, a aquella chica se le apareció una sombra la cual sin hacerle daño alguno se posicionó frente a Lauren.
—“Sal de mi casa"— le dijo la sombra con voz aguda.
— ¿Por por qué yo?, No te he hecho nada— dijo nerviosa Lauren sin poderse mover, aunque Lauren intentará correr, sus pies no respondían. Era como si aquella joven estuviera anclada al piso.
— Sal de mi casa — seguía diciendo con insistencia aquella voz.
— Por favor, ayúdame a entender — dijo aquella chica la cual no entendía que estaba pasando.
De pronto la sombra le puso un dedo en la frente y Lauren pudo ver todo lo que ocurrió en esa casa y con ello entender a la fantasma.
Se podía ver a una chica como de la edad de Lauren, aproximadamente 19 años, rubia y muy alegre
.
Esa era su casa, pero un día, los supuestos dueños entraron, le hicieron mucho daño y se adueñaron de su casa, ella estaba decidida a vagar en aquella casa hasta que los dueños accedieran a regresar, dónde ella tomaría su venganza, su dulce venganza, ahí fue donde Lauren se dió cuenta por qué nunca llegaban por el pago, más bien ella se los tenía que depositar.
De pronto, Lauren llegó a la realidad.
Lauren empezó a hablar, aquella chica quería hacer un trato con la fantasma, la cual estuvo de acuerdo.
El día llegó con rapidez y el sol empezaba a alumbrar, anunciando que un nuevo día había llegado.
Lauren llamo a los supuestos dueños, diciéndoles que la casa se había caído, no sabía cómo, pero que lo había hecho.
Los supuestos dueños no tardaron mucho y cuando menos se lo esperaban, llegaron.
Ambos estaban extrañados, no veían daño alguno en la casa como había dicho Lauren.
— No entiendo, todo está normal— dijo de inmediato la mujer, la cual se notaba muy molesta.
— Es la tubería, ustedes me la rentaron y la tienen que reparar. Si les decía eso, no vendrían — dijo Lauren jalandolos de las manos.
— No sabemos de plomería, tal vez necesitamos llamar a un plomero— dijo ahora el señor un poco nervioso.
Pero cuando menos se lo esperaron, ambos se encontraban dentro de la casa, Lauren salió de inmediato y tomo de la manija para que no internan escapar, aquella sombra se le acercó a la mujer y al hombre.
—“Es mi casa"— dijo de repente la mujer fantasma y después de esto se escuchó un ruido desgarrador proveniente de los supuestos dueños, aquellos perpetradores que le habían causado mucho daño a la pobre fantasma.
*Semanas después*
Desde aquel día Lauren había estado viviendo en aquella casa, sin problema alguno, sin pagar rentas y por fin la fantasma había tomado venganza de aquellos que le habían hecho tanto daño y con ello había logrado su cometido, el deshacerte de dos personas malvadas.
Lauren estaba muy feliz, ahora no se asustaría más.