Aquella noche la recuerdo a la perfección, recuerdo que me encontraba corriendo en un gran bosque donde en cada caminar, en cada paso que daba, podía escuchar mi nombre resonar como si de un eco se tratara.
— Leandro, Leandro— Decía aquella persona una y otra vez, era una voz muy aguda y escalofriante, miraba entre ratos para atrás solo para poder serciorarme que aquella persona no me estuviera siguiendo, corriendo peligro y esperando que nadie estuviera siguiendo mis pasos. Solté un gran suspiro al ver que no había nadie detrás mío.
Sin pensarlo más, de inmediato segui mi camino, debía seguir huyendo, debía correr por mi propia vida. En realidad no sabía cuándo aquella persona volvería a estar siguiendo mis pasos y no quería que me encontrará, en realidad no sabía cómo había llegado a ese oscuro lugar que solo estaba alumbrado por la iluminación de la luna, solo recuerdo haber escuchado aquella misma voz en mi habitación. De repente empecé a recordarlo.
Esa misma noche había escuchado la misma voz que me había atormentado en el bosque, la escuché en mi habitación, esa misma voz estaba diciendo mi nombre, esa voz me empezaba a torturar, me estaba atormentado, había visto al reloj y eran justamente las doce de la media noche. Las manecillas del reloj apuntaban a esa hora.
Justamente me había despertado por el único motivo que quería ir a tomar un vaso de agua, fue en ese preciso momento que me serciore de que hora era, baje por un instante mis pies para poder ponerme de pie, pero de repente algo me detuvo en seco y por lo cual decidí quedarme en mi cama y es que aquella persona con su voz tenebrosa empezó a llamarme.
— Leandro— lo escuché decir.
— Es imposible— pensé.
Yo vivo solo y el hecho de que me llamen no era una posibilidad y mucho menos a tan altas horas de la noche, eso era realmente imposible, la piel se me empezó a erizar, de repente sentí un gran golpe que hizo que me desmayara al instante, nada de eso estaba bien, ¡NADA!.
Ahora y después de despertarme tallando me la cabeza, sentía mucho dolor, pero fije mi mirada alrededor de dónde me encontraba, todo esto era extraño y daba mucho miedo, me encontraba en este lugar, temiendo por mi vida y escuchándolo de nuevo, ¿Qué puedo hacer?, Me preguntaba una y otra vez, esperando tener alguna respuesta de cómo salir de aquel aterrador lugar, pero eran preguntas vagas que no tenían respuesta alguna.
—Te encontraré — dijo de nuevo aquella voz y esto me daba más miedo aún, no había escuchado que aquella persona dijera otra palabra que no fuera mi nombre, pero esto me lleno de escalofríos. No sabía que iba a hacer.
No sabía quién era esa persona, pero el hecho de que dijera esas dos palabras, hacían que me volviera loco, aquella persona ya no solo decía mi nombre, si no decía que me encontraría. ¿A caso todo esto que me estaba pasando tenía sentido?, ¡CLARO QUE NO!, Yo estaba horrorizado.
Seguí corriendo intentando poder guardar la calma, aunque era algo sumamente difícil, tal vez mi vida estaba en peligro y tal vez yo dependía de lo rápido que pudiera correr, eso era lo más seguro, me encontraba sujetando fuertemente mi pijama, no me había dado cuenta que todavía estaba en pijama, además, estaba descalzo, todo eso se me había olvidado hasta que empece a sentir los desgastes de tanto correr, me di cuenta que de tanto correr podía sentir algo recorrer entre mis dedos, podía sentir que eso era sangre, pero no quería parar, sabía que mi vida dependía de lo que hiciera, de las decisiones que pudiera tomar y si me descuidaba solo un poco, realmente tenía que estar a la defensiva para que nada malo me pudiera ocurrir.
De repente y sin quererlo, aplaste una rama la cuál crujió, me asusté mucho.
—Te escuche— volvió a decir aquella voz tenebrosa. Sin yo quererlo me había delatado.
Había sido lo más cuidadoso posible, pero un simple descuido de mi parte, había delatado mi ubicación.
Rápidamente al escuchar aquellas palabras y sin pensarlo más, me escondí detrás de un árbol, me tape la boca con demasiada fuerza, quería gritar, pero sabía a la perfección que si lo hacía, todo habría acabado, parecía un juego, en el cual yo era la carnada, no lo sabía a la perfección, pero todo esto hacia que entrara en pánico, estaba aterrado y quería salir ileso, esperaba salir con bien de todo esto, de algo que no sabía cómo había empezado en primer lugar.
¿Tal vez si hubiera seguido durmiendo nada de esto estaría pasando?, Era algo que me empezaba a preguntar, no sabía que tener sed a esa hora, me llevaría a estar en este peligro, en el cual no sabía ni como llegue y mucho menos quién era la persona la que me estaba haciendo pasar por todo esto, no sabía quién era la persona que me estaba acechando.
Mi corazón estaba latiendo a mil por hora y se me empezaba a dificultar el respirar, intenté respirar lo más hondo posible, queriendo poder recobrar un poco la energía, estaba tan cansado, pero aún así me puse de pie y seguí corriendo, corrí y corrí por mi vida, ya no me importaba que aquella persona escuchará mis pasos al aplastar una rama, lo único que quería en esos momentos era poder salir de aquel inmenso bosque, el cual parecía no tener fin.
Seguí corriendo, pero al igual escuché pasos detrás mío.
— No te detengas — me dije entre susurros a mi mismo — si te detienes, todo habrá acabado — decía una voz dentro de mi. Me estaba quedando sin fuerzas.
Empecé a llorar, ya había entrado en pánico, no sabía que más hacer, no lo podía creer, aquella persona seguía mis pasos y por más que corriera, él seguía detrás mío.
De repente me detuve.
— ¡VETE!, ¡DEJAME SOLO POR FAVOR!— dije entre gritos.
Todo esto me sobrepasaba de gran manera, nunca pensé estar en este lugar, dónde la noche era presente, dónde solo se escuchaba mi respirar y el caminar de aquella persona, sentía que esto estaba muy mal, que era alguna equivocación o algún tipo del broma de muy mal gusto, de repente me pellizque en mi brazo para poder sentir si todo por lo que estaba pasando era real, pero para mí mala suerte, sentí aquel pellizco, todo estaba ocurriendo, todo era muy real, yo solo quería que esto acabará, quería ya no verme de este peligro, el cual creía que no tenía fin, yo solo quería que esto fuera un sueño, un sueño de muy mal gusto.
Yo solo quería estar en mi casa, acostado en mi acojedora cama y no estar en este estado tan deprimente, no quería estar en este horrible lugar, en el cual creía que no podría salir.
Entonces, desperté. Mis ojos estaban cristalizados, parecía que había llorado durante mucho tiempo, mi cuerpo estaba sudando a más no poder, estaba asustado, de pronto escuché mi nombre como en aquel sueño.
— Leandro— era una voz verdaderamente aguda y en ese mismo instante, pude darme cuenta que esto solo estaba comenzando.