Mi otra yo.

1324 Palabras
Heiddy era una chica muy alegre, estudiosa y se llevaba muy bien con todos sus compañeros, pero lo que nadie sabia era que al ella estar sola, era otra persona, criticaba a todos y empezaba a mandar mensajes amenazantes para todos, sin que nadie le hiciera nada, ella tenía una doble personalidad, en realidad Heiddy tampoco lo sabía ya que aquella personalidad se apoderaba del cuerpo de Heiddy al está salir de clases y llegar a su casa, Heiddy se olvidaba de gran parte de lo que le pasaba, pero lo peor estaba aún por venir. Heiddy iba de camino a su escuela saludando a persona tras persona al caminar, todos la conocían y sabían a la perfección que ella era una chica muy amigable, siempre creyeron en eso, todos siempre pensaron que Heiddy era incapaz de hacer daño alguno a alguien. Heiddy al llegar a la escuela saludo con emoción a sus compañeros, eso era de todos los días, siempre saludaba con amabilidad. — Hola chicos, tengan un muy hermoso día — les dijo Heiddy con total emoción a sus compañeros para luego sentarse en su asiento. ¿Quién podría pensar que una chica tan simpática, tan servicial y muy amable como ella, podría tener un horrible monstruo dentro? ¡NADIE!, Nadie podía creer que eso fuera posible, nadie se lo podía creer. La clase empezó con normalidad, hasta que pronto había llegado la hora de que esa clase terminará. —Bueno chicos, hoy tendrán que hacer un trabajo en parejas, juntense como deseen, en el pizarrón está escrito su trabajo — concluyó la maestra para luego salir del salón de clases. Una chica muy simpática llegó al lugar en donde se encontraba Heiddy. — ¿Podemos hacer equipo?— preguntó de repente Laura, una joven de tan solo 15 años al igual que su compañera Heiddy. Heiddy no lo pensó más y accedió de inmediato, ambas chicas quedaron en ir a la casa de Heiddy a la hora de salida para poder realizar aquel trabajo. Clase tras clase fue pasando hasta que por fin sonó el timbre anunciando que era la hora de salida. — Vamos — dijo de repente Heiddy mientras se acercaba a su compañera la cual accedió de inmediato con una gran sonrisa. Nadie sabia lo que a aquella chica, lo que a Laura le estaba esperando. Después de tanto caminar, por fin habían llegado a la casa de Heiddy, nadie sabia en realidad dónde vivía y como era su casa así que al verla, Laura se sorprendió, era una casa muy grande. Ambas chicas entraron. — Mamá, papá — dijo de repente Heiddy, a lo cual no obtuvo respuesta alguna. — Creo que no están — dijo confundida — bueno, acomodemos las cosas en la mesa aquí en la sala, me iré a cambiar de ropa, ya regreso — dijo de repente aquella chica corriendo con prisa a su habitación. Heiddy no tardó mucho y muy rápidamente ya estaba lista. De pronto y sin pensarlo, su rostro cambio, aquella joven se vio enfrente de un espejo e hizo una gran sonrisa macabra. Aquella chica ya no era Heiddy. — Por fin, otra vez tengo tu cuerpo, necesito tener él control completo sobre él — dijo de repente fastidiada, aquella chica ya no era Heiddy. La falsa Heiddy bajo a toda prisa las escaleras, de repente todo se empezó a ver borroso y rápidamente se escuchó un ruido desgarrador proveniente de su amiga Laura. Algo muy malo le había pasado a aquella chica. Al día siguiente aparecieron por todas partes unos carteles que ponían la foto de su amiga Laura, con una leyenda que decía “Se busca", Heiddy estaba preocupada, ella solo recordaba que su amiga se había ido de su casa, pero nada más, Heiddy no recordaba nada más de lo que había pasado y eso la hacia sentir culpable por alguna extraña razón. Al llegar a la escuela muchos chicos se le acercaron a Heiddy preguntándole si no había visto a Laura o si no sabía algo sobre su paradero ya que había sido la última en verla. Heiddy negó con la cabeza y aseguro que su amiga se había ido de repente, su rostro mostraba seguridad, nadie dudaba de ella y aquella chica se notaba demasiado preocupada. Las clases pasaron con normalidad, pero también con chicos muy preocupados por el paradero de su compañera Laura, nadie sabia que había pasado en realidad con Laura, una joven que no hacía daño y la cual era una muy buena chica, nadie sabía quién era tan malo como para llevársela. El timbre sonó anunciando la salida de las clases, ese día había oscurecido un poco más de lo normal y Heiddy decidió irse por otro camino, uno menos habitado, por alguna razón quería estar sola, se sentía muy mal sin saber que le había pasado a su amiga, sentía que ella tenía cierta culpa, pero no sabía por qué se sentía así. De pronto y al seguir caminando, Heiddy sintió algo muy extraño detrás de ella, asi que sin pensarlo, volteó a ver muy lentamente, Heiddy quedó atónita al descubrir de que se trataba, detrás de ella había un par de televisores, los cuales no recordaba haber visto jamás por ese lugar y lo cual era imposible que estuviera en aquel lugar por el hecho de que era solo una pared sin extensiones eléctricas y por el hecho de que mucho menos había tiendas, estaban solo sobrepuestos en una gran pared, las televisiones de pronto se prendieron haciendo que aquella chica empezara a sentir escalofríos, lo único que se notaba eran los canales descompuestos, no se podía ver nada. De pronto sucedió lo inesperado dónde Heiddy se asusto mucho más, aquella chica sintió mucho miedo cuando una de las televisiones empezó a succionar a otra chica que iba pasando por ese lugar, pero eso no era lo más extraño, lo más extraño y escalofriante de todo eso es que aquella chica era Laura, la cual empezó a emitir gritos desgarradores de ayuda, Heiddy no sabía como reaccionar y mucho menos que hacer, así que lo único que pudo hacer fue correr lo más rápido que pudo hacia su casa, al llegar cerro con suma fuerza tras su entrada todas las puertas y ventanas, Heiddy puso todos los seguros posibles y cerro todas las ventanas, todo esto parecía sacado de una película de terror, aquella chica no sabía que hacer. Heiddy intento prender las luces, pero ninguna prendía, de repente una luz se emitio de un espejo al cual con sumo cuidado aquella chica se acercó. De pronto y para sorpresa de Heiddy, se reflejo otra chica en el espejo, alguien que no era ella, no era Heiddy, era una persona muy diferente. —¿Todavía no lo entiendes?— preguntó de repente su reflejo a lo que Heiddy cayó sentada, ella no sabía que pasaba y de repente se quedó sin palabra alguna — nosotras somos una, somos sola una persona, pero para tu mala suerte, ahora Laura busca venganza por algo que yo hice — dijo entre risas aquel reflejo — oh, será mejor que no voltees a ver — se limito a decir entre risas. De repente sonidos desgarradores se empezaron a escuchar provenientes de Heiddy, aquella joven sin haber hecho nada, estaba pagando por lo que su otra personalidad había hecho, a aquel reflejo parecía divertirle el hecho de todo lo que estaba pasando y a hora sería dueña por completo de aquel cuerpo, ahora podría hacer todo lo que quisiera sin limitaciones, una chica gentil pagaría por algo que una personalidad malvada había hecho, de repente y ante todo lo que estaba pasando aquel reflejo se empezó a reír con intensidad, esto era muy divertí al menos para ella. — Por fin, podré apoderarme de tu cuerpo — dijo aquel reflejo con una gran sonrisa, todo había resultado tal y como lo había planeado.
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