Al encontrarnos un celular, es razonable que se busque al dueño por alguna red social o si viste a alguien caminar por esos lares, pasar por delante de ti, pero otras veces prefieres quedarte lo, “Tal vez la suerte ese día estuvo de tu lado" es lo que estarías pensando, pero nunca sabes que cosas podría esconder aquel aparato.
—Alonso apresurate que se te hará tarde para la escuela y te advierto que no quiero otra queja de tus maestros— solto el padre de aquel chico muy enojado.
— Ya voy ya voy— bufo Alonso, se notaba muy enojado por la insistencia de su padre.
Siempre era lo mismo, a Alonso le molestaba que su padre lo llamara para ir a la escuela, pero también aquel chico sabía a la perfección que no tenía que dormirse muy tarde, pero pese a todo eso, lo hacía jugando videojuegos en su habitación. Aquel joven a pesar de tener 15 años, no tenía un celular y por ende no podía comunicarse con sus amigos.
Alonso muy rápidamente termino de guardar sus cosas y salió de su habitación.
— Ya me voy, te veo cuando salga — soltó Alonso a su padre y cerrando tras su salida.
Para el señor Julián, padre de Alonso no era fácil ser padre soltero, la madre de Alonso los abandonó cuando él apenas había nacido, después de todo ese tiempo no habían sabido nada de ella. El señor Julián supo que su esposa no regresaría cuando al llegar al hospital, había una nota cerca del bebé “Perdon, pero no puedo hacerme cargo y mucho menos ayudar en su crianza, cuídalo muy bien ", después de todo esto, el señor Julián intentaba darle todo el amor que podía a su hijo, pero por los diversos trabajos que esté tenía para poder darle una buena educación y vida a Alonso le era imposible, pero intentaría que todo mejorará.
Alonso empezó a caminar, iba un poco molesto ya que no le gustaba el hecho de que le dijeran que hacer y ahora tenía que ir a la escuela, algo que no le gustaba, antes de dar un paso más miro al suelo y se dio cuenta que estaba a punto de poner su pie encima de un celular, el cuál estaba en el suelo y se veía totalmente nuevo. Alonso miro a todos lados esperando no ser visto y con rapidez, puso aquel celular en su mochila y puso una gran sonrisa. Aquel aparato electrónico sería su primer celular y ciertamente esto lo llenaba de emoción.
Alonso camino y camino hasta por fin llegar a la escuela y dirigirse a su salón de clases.
Aquel chico saco el celular para poder presumirlo a todos sus amigos los cuales de inmediato se acercaron.
— ¿Celular nuevo?— pregunto sorprendida Sofía.
— Si, me lo acaban de comprar — mintió aquel chico.
Los amigos y compañeros de Alonso estaban muy sorprendidos ya que sabían a la perfección y por lo que Alonso les había contado. Sabían que el señor Julián por el momento no le compraría un celular a su hijo, pero ahí estaba, su nuevo celular.
De pronto el profesor entro y Alonso guardo rápidamente su celular y las clases pasaron con normalidad, después de un gran día agotador, por fin estás habían llegado a su fin.
Alonso se apresuro a llegar a su casa, él quería probar ya su nuevo celular y tenía más suerte por el hecho de que su padre se encontraba trabajando.
Al llegar a su casa, Alonso abrió la puerta con rapidez y de igual manera cerró para luego subir las escaleras lo más rápido que pudo, aquel chico de pronto empezo a ver a todos lados para después cerrar su habitación con seguro.
Alonso suspiro — supongo está descargado, primero veré cuánto tiene de batería — dijo de repente mientras lo encendía.
El celular empezó a prender y para su sorpresa, estaba totalmente cargado.
— Que suerte tengo — soltó con emoción.
Alonso se estaba dando cuenta que aquel día era su día de suerte.
Alonso se pudo dar cuenta que este celular no tenía aplicaciones u otras cosas, era como si apenas lo hubieran comprado y al dueño se le hubiera caído en ese preciso momento, de pronto el celular empezó a sonar.
Era un número extraño, solo tenía 7 dígitos.
Alonso no quería contestar, no quería que le reclamarán por el celular así que no contesto, pero aquel número seguía insistiendo.
Alonso trago saliva y se dispuso a contestar, poco a poco fue acercando cada vez más el celular a su oído, esperando descubrir de quién se trataba.
—Ayudame por favor — soltó aquella persona al otro lado de la línea y después de esto se escuchó un grito desgarrador y de inmediato colgaron.
Alonso se asusto mucho así que tiro el celular en su cama, pero de nuevo aquel número llamo.
La curiosidad pudo más, el hecho de saber que estaba pasando pudo más y así sin pensarlo más, Alonso tomo muy despacio el celular y contesto d nuevo muy asustado.
— ¿Qué quieren?— pregunto temblando.
— Ayudame por favor, necesito tu ayuda — decía una mujer al otro lado de la línea, se escuchaba muy nerviosa y antes de que Alonso pudiera decir algo al respecto, está colgó.
Alonso estaba asustado, pero estaba decidido a llamarle, él quería saber que era lo que estaba pasando y porque lo molestaban, si tenía que devolverles el celular para que dejaran de asustarlo, lo haría con mucho gusto.
Pero aquel chico por más que busco el número, no lo encontró, este no estaba, no lo tenía en los contactos y mucho menos en las llamadas, más bien no tenía ninguna llamada reciente.
Alonso pensó en algo rápidamente y es que si lo volvían a llamar, el estaría preparado, tomo una hoja y un lápiz de se cajon y se quedó esperando a que el celular sonará, el sueño le fue ganando y se fue quedando dormido.
Una chica iba huyendo de alguien que iba detrás de ella, aquella persona llevaba un cuchillo y ella volvía a decir, ayúdame por favor, de repente Alonso se despertó y consigo el celular empezó a sonar una vez más.
Alonso tragó saliva, estaba sudando, todo esto lo estaba aterrorizando.
Aquel chico tomo la hoja de papel junto al lápiz y empezó a anotar el número antes de contestar de nuevo.
Alonso se dispuso a contestar y aún temblando, se puso el celular en su oreja apara poder escuchar.
— Ayudame, no dejes que se me acerque, por favor, no dejes que me haga daño — dijo aquella chica, se escuchaba con mucho miedo y nerviosa.
De pronto de nuevo otro ruido desgarrador se escucho proveniente de la chica y colgó una vez más.
— Que que raro— soltó Alonso con la piel erizada, todo este asunto de las llamadas dónde aquella chica pide ayuda, le daba muchos escalofríos.
Alonso tomo la hoja donde estaba anotado el número y efectivamente, solo tenía 7 números y era algo totalmente extraño por el hecho de que los números tienen más dígitos.
Alonso empezó poniendo el primer número, su dedo empezó a temblar y a sudar, estaba aterrado por lo que estuviera por pasar, pero aún si se arriesgaría.
Aquel chico marco número tras número hasta por fin tener los números correctos, los verifico una vez más y empezó a llamar.
De repente le sorprendió lo que escucho “Este número no existe" con rapidez aquel joven soltó el celular tirandolo en su cama.
— ¿Cómo es posible?, No hace mucho me llamo, tal vez me confundí en algún número — dijo de inmediato volviendo a verificar el número, pero efectivamente, eran los mismos así que volvió a dejar el celular a un lado de su cama, esto lo estaba aterrando.
De pronto una vez más llamo aquella persona, Alonso se tapó de pie a cabeza con una sábana, estaba muy asustado, pero aquella persona seguía llamando repetidas veces, lo cual estaba enloqueciendo a Alonso. Pasaron muchos minutos y el celular seguía sonando.
— Por favor, ¡CALLENSE!— dió un gran grito lleno de desesperación.
Como si aquella persona hubiera escuchado las súplicas de aquel joven, se detuvo. Alonso soltó un gran suspiro, aquel número había dejado de marcarle, pero para su sorpresa, volvió a marcar aterrando lo mucho más.
Alonso tomo el celular y molesto contesto — déjenme de molestar — soltó aquel chico.
— Tomar cosas de los demás no es divertido — soltó la persona al otro lado de la línea, tratándose ahora de un hombre, aquella persona se empezó a reír.
Alonso sin pensarlo más, agarro con fuerza el celular y salió corriendo hasta el lugar en donde lo había encontrado con anterioridad, ese celular que ahora creia del mal, al llegar, Alonso con rapidez dejo el celular en aquel lugar en el cual lo había encontrado y ahora sin querer saber que paso o que se ocultaba detrás de aquel número, esperando dejar todo eso atrás. Lo que si sabía es que le habían dado el susto de su vida, pero con ello no volvería a recoger cosas que no le pretenecieran, había aprendido la lección mejor de lo que se pudo imaginar.