Capítulo 15: la cabaña de la muerte
"¿Alguna vez has escuchado hablar de la cabaña de la muerte? Se dice que todo aquel que entra jamás vuelve a salir, aquella misteriosa cabaña sólo aparece por las noches de luna llena y se desvanece al llegar la mañana, si ves algo inusual en ella lo mejor será salir antes de que los pájaros empiecen a cantar por qué una vez que ellos terminen de cantar te quedarás ahí sin poder escapar"
Era la historia que Gena, una chica de 14 años le contaba a los amigos de su hermana.
— Deja de meterle miedo a mis amigos, los estás asustando — le reclamó con enfado Emily, una chica de 20 años.
— Vamos Emy, ya están muy grandecitos cómo para asustarse — se burló su hermana a lo que Emily sólo pudo rodar los ojos.
— Esos son sólo cuentos para dormir, nosotros no creemos en ese tipo de cosas — se defendió Luka.
Emily, Luka, Sara, Giovanna y Oliver irían a una excursión en el bosque, su actividad consistía en admirar todo lo que los rodeaba y dado caso que su paseo sería en el bosque Gena no quiso pasar esa oportunidad para meterles un poco de terror a su aventura.
— Mamá dijo que te quiere aquí mañana a las 8:00 am.
— Relájate, te traeremos a tu hermana sana y salva — habló Giovanna.
Aquellos chicos se despidieron de Gena y partieron en el auto de Oliver. Sara se encontraba enviando mensajes de texto, Giovanna se tomaba selfies, Oliver conducía, Luka dormía y Emily iba admirando todo lo que veía a su alrededor.
Dentro de pocos minutos habían dejado el pueblo, todo lo que se podía apreciar eran los árboles y una húmeda carretera debido a la lluvia del día anterior.
Todo el trayecto se la pasaron en silencio, cada quién iba en lo suyo, Emily quería llegar cuánto antes, ansiaba poder armar su propia casa de campaña, también quería encender la fogata junto a todos, sin duda alguna esa sería una gran noche.
Eso era lo que ella quería pensar.
— Hemos llegado — dijo Oliver una vez que se estacionó en la entrada del bosque.
— Ya era hora, no puedo esperar más — habló Giovanna mirando para todos lados — este lugar está desierto.
Era verdad. Además del bosque no había nada más en el camino, lo único que se veía eran los autos que pasaban, fuera de eso todo estaba desolado.
— Este es un buen sitio para matar a alguien, aquí nadie te escucharía gritar — dijo Luka en un intento de asustar a sus amigos.
Todos se rieron, "son cosas que sólo pasan en películas de terror" eso fue lo que pensaron. Una vez que cubrieron el auto de Oliver con hojas y ramas finalmente se aventuraron a entrar al bosque.
— ¡Selfie! — dijo Giovanna tomando fotos de todo el grupo, los que no estaban para nada contentos eran Luka y Oliver que tenían que cargar con las maletas de sus compañeras. — No nos lo tomen a mal, ayer me puse uñas y se me pueden dañar — dijo la castaña cómo si hubiera leído los pensamientos de sus amigos.
Los cinco chicos se sumergieron más a fondo en el bosque cuándo escucharon un grito de Giovanna, la chica había quedado hasta atrás haciendo asustar a sus amigos.
— ¡¿Ocurrió algo?! — dijo Oliver preocupado.
— ¡En este sitio no hay señal!
Al escucharla quejarse por una intimidad sus compañeros se echaron a reír.
— ¿Por una cosa tan tonta nos estabas asustando? Debiste saber qué en un sitio así no habrá nada de señal — dijo Sara ya cansada de toda esa situación.
Giovanna era una chica un tanto berrinchuda y eso hacía desesperar a sus amigos.
Sin darle mucha importancia a la chica decidieron que lo mejor sería armar sus casas de campañas, una vez que terminaran de armarlas saldrían a conocer un poco ese lugar.
— Listo, ¿Ahora a dónde quieren ir? — dijo Luka.
— Pues aquí no hay mucho a dónde podamos ir — se quejó Giovanna.
— Si no tenías ganas de venir mejor te hubieras quedado en tu casa — susurró Sara pero aún así fue audible para Giovanna.
— ¿Quién te crees que eres para hablarme así? — Giovanna se levantó de golpe y apuntó a Sara — si no te gusta mi presencia yo me largo.
— Mejor para nosotros, así nos evitamos el escuchar a una niña quejosa cómo tú, lárgate a tu mansión.. ah, espera, ¡No tienes una! — Sara también se levantó de golpe, Emily se estaba poniendo nerviosa al igual que sus otros amigos. — ¡Te crees superior a los demás pero sólo eres una chica cómo cualquier otra! ¡Ni siquiera me caes bien! Sólo estoy aquí por qué me dijeron que sería divertido.
Ambas chicas se fulminaron con la mirada, Giovanna empezó a empuñar sus puños, cómo si en cualquier momento fuera a perder la cordura y golpear a Sara.
— Vamos chicas, vamos a disfrutar, no se pongan a discutir en un momento así — dijo Emily poniéndose delante de las dos con esperanza de que se calmaran.
— Me voy — dijo Giovanna empezando a caminar.
— Es mejor que vayamos por ella, no tiene sentido de la orientación y en cualquier momento se va a terminar perdiendo — dijo Emily empezando a correr tras ella.
Oliver y Luka se miraron entre sí, sabían que no era buena idea meterse en asuntos que no les correspondían pero aún así terminaron optando por ayudar a sus amigas, Sara también fue, no quería quedarse sola a esperar a sus amigos.
— ¡No me sigan! ¡Ya dije que me voy!
Giovanna empezó a caminar con rapidez y al ver que sus amigos no hacían nada por detenerse empezó a correr, siguieron adentrándose más al bosque hasta que chocaron con una cabaña que estaba en medio del bosque.
La cabaña se veía un poco vieja, también se mostraba algo descuidada, era cómo si nadie viviera ahí.
— ¿Les gustaría hechar un vistazo? — habló Luka sin despegar la vista de la cabaña.
— No deberíamos entrar, no sabemos si alguien vive ahí ¿Y si es el escondite de algunos rufianes?
Emily miró su teléfono, 6:00 am. Ya estaba amaneciendo y sus amigos seguían sin salir de ahí.
— ¿Crees que fue buena idea quedarnos a dormir afuera? Justo ahora ellos deben estar durmiendo en una cama calientita — Oliver tenía sus manos apoyadas detrás de su cabeza.
— Hm, mis padres me han enseñado a no entrar en una casa dónde no fui invitada, no me importa si es una cabaña en medio del bosque.
— Tienes razón aunque...
— ¿Que pasa? — dijo Emily volteando a ver a su amigo.
— No me hagas mucho caso pero... ¿No se te hace extraño qué una cabaña esté en medio del bosque?
— ¿De que hablas? Eso no es extraño, incluso en las películas siempre hay una cabaña en el bosque.
— Lo sé, no me refería a eso... Yo siempre eh venido en vacaciones a este mismo lugar y jamás me había topado con esta cabaña, y por su aspecto es cómo si hubiera estado aquí por mucho tiempo.
Emily pensó en lo que le había dicho su amigo.
— Mira, la luna ya está desapareciendo — dijo Oliver mirando hacia el cielo — y hablando de luna llena, mira, grabé la historia de terror de tu hermana, planeaba ponerla en la fogata para asustar a los demás.
El vídeo empezó a sonar.
"¿Alguna vez has escuchado hablar de la cabaña de la muerte? Se dice que todo aquel que entra jamás vuelve a salir, aquella misteriosa cabaña sólo aparece por las noches de luna llena y se desvanece al llegar la mañana, si ves algo inusual en ella lo mejor será salir antes de que los pájaros empiecen a cantar por qué una vez que ellos terminen de cantar te quedarás ahí sin poder escapar"
— No da tanto miedo — se burló Emily.
En ese momento los pajaritos empezaron a cantar.
Ambos escuchaban atentamente el canto de los pajaritos, sentían cómo si estuvieran olvidando algo.
Ambos se miraron entre sí aterrorizados.
— Una cabaña — dijo Oliver.
— La luna llena y el cantar de los pájaros — le siguió Emily.
— ¡¡Chicos!! — gritaron al unisono y se aproximaron a la puerta de la cabaña para así tocar con todas sus fuerzas — ¡¡Salgan de ahí!! ¡¡Salgan ahora mismo!!
— ¿Que ocurre? — dijo Luka saliendo de ahí.
— ¿Dónde están Sara y Giovanna? — habló con angustia Emily.
— Se despertaron antes que yo y empezaron a discutir, me despertaron con sus gritos así que decidí salir de ahí.
El cantar de los pajaritos por fin llegó a su fin.
Todos quedaron horrorizados al ver que la cabaña ya no estaba ahí.
El único que logró salvarse y por poco fue Luka. Giovanna y Sara jamás pudieron salir.
La próxima luna llena los chicos se aventuraron nuevamente en el bosque pero la cabaña jamás apareció en el mismo lugar, aunque aún así no tenía caso buscar ya que hasta la fecha no se había conocido de alguien que hubiera salido de ahí antes de que los pájaros terminaran de cantar.
— Me pregunto quién será el próximo ahora. — dijo entre risas Gena mientras que en una caja guardaba una cadena con un dije de mariposa y un listón de color rojo.
Cadena de Sara y listón de Giovanna, los mismos que cargaban la noche en que desaparecieron.