—¡La noche del vampiro!— dijo de repente Ángel a sus amigos.
—¿La noche del vampiro?— pregunto Steven un poco confundido.
—No me digan que nunca habían escuchado sobre eso — se cruzó de brazos Ángel y negó con la cabeza decepcionado.
— Es obvio que nunca habíamos escuchado sobre la noche del vampiro y si no nos dices, no sabremos de que trata — Soltó Heiddy ya fastidiada.
— Bueno, les diré para que se cuiden y procuren no salir de sus casas. Está noche es la noche del vampiro, el que sea día de Halloween lo hace mucho más interesante por qué no sabes quién podría estar detrás de un disfraz y es donde todos ellos saldrán, si te encuentran en la calle succionaran tu sangre hasta que no quede pizca de ella, si escuchas a alguien tocar tú puerta, no abras, si escuchas a alguien hablarte desde afuera de tu casa, no contestes, si sientes a alguien observarte, ¡NO VOLTEES!— dijo Ángel esto último en un gran grito logrando así asustar a sus amigos.
—AHHHHHHH— dieron un gran grito Steven y Heiddy.
— Me asustas te — le reprochó Steven muy enojado.
— ¿Es eso cierto o es un invento tuyo?— pregunto Heiddy alzando una ceja mientras intentaba ocultar lo nerviosa que el escuchar sobre la noche del vampiro le hacía sentir.
— Es obvio que es real, no duden de mi palabra — dijo Ángel cruzando los dedos detrás de su espalda. Lo cual sus compañeros no pudieron ver.
Ángel planeaba hacer esa noche lo que él creía como la mejor broma que pudiera existir, Ángel pondría manos a la obra solo cuando saliera de clases. Aquel chico quería asustar a sus compañeros con la supuesta noche del vampiro. Algo que sabía a la perfección, no existía.
Las clases tomaron su curso y todo se estaba tornando aburrido para Ángel, un alumno con las peores calificaciones y que no gustaba de prestar atención, pero el día aburrido cambiaría justo cuando la broma que planeaba hacer, diera inicio. Justo en la noche.
Las horas pasaron y por fin el timbre sonó indicando que cada alumno podría irse a su casa.
Los tres amigos vivían cerca uno del otro así que como era costumbre, los tres se fueron caminando, en cada esquina se detuvieron y cada uno se dirigió a su casa.
Heiddy fue la primera en ir por la primer esquina, así que ya solo quedaban Steven y Ángel.
— Dime que no es cierto lo de la noche del vampiro. Suena demasiado aterrador — se detuvo en seco Steven mientras se notaba un poco tembloroso.
Ángel hizo una gran sonrisa — claro que sí es cierto, yo jamás te mentiría, los vampiros salen solo de noche y es el momento en el que aprovecharán a hacer su cometido, aprovecharán a dejar sin una gota de sangre a los humanos, más aún si es noche de Hallowen y todos están disfrazados. Es peor cuando están disfrazados por qué no puedes reconocer que son vampiros y es algo aterrador. — dijo de repente con seriedad.
De pronto Steven empezó a dudar — ¿Cómo sabes que tal cosa existe?— pregunto cruzandose de brazos.
Ángel no sabía que responder, ciertamente había pensado en todo a excepción de eso.
— Es, yo solo — empezó a titubear Ángel buscando por todos lados algo que pudiera inventar y que aquel chico, no se diera cuenta de la mentira de su amigo, de pronto una persona paso por un lado de ellos y esto a Ángel le dio una gran idea — mi abuelo me lo contó. Él era cazador de vampiros — soltó con una gran sonrisa esperando ser lo más convincente posible.
— Mmmmm — dijo Steven dudando un poco de la credebilidad de lo que decía su amigo, Ángel hasta ese punto estaba sudando, él creía que su plan se vería arruinado — tiene sentido, nuestros abuelos saben mucho de esas cosas y más aún si cazaban vampiros, gracias por avisarnos, me tengo que ir. Tengo que cerrar todas las puertas y esconderme muy bien — dijo Steven para luego cruzar la esquina y dirigirse a su casa.
Ángel suspiro aliviado, su plan no se había arruinado y seguiría con ello. Él estaba tan feliz y emocionado por el simple hecho de que Steven no lo había desenmascarado en su mentira, por mucho tiempo había esperado esto, solo faltaba que consiguiera algunas cosas para poder llevar a cabo su broma, la cuál creía que sería “la broma del siglo".
El día paso con normalidad, todo iba bien para los demás, mientras tanto Ángel empezó a organizar todo.
Aquel chico recordó algo y empezó a buscar entre los cajones de su cajonera hasta que después de recorrer todo hasta su armario, por fin había encontrado en un pequeño rincon una gran caja.
De inmediato le quitó el polvo que está tenía encima y saco lo que había dentro de ella, dejando ver qué en esta se encontraba un traje de vampiro y a un lado estaba un pequeño estuche el cual de inmediato abrió y pudo ver sus dientes de vampiro, todo estaba muy bien cuidado y conservado.
— Casi se me olvida— dijo con rapidez para luego salir de su casa e ir a una tienda de disfraces.
Ángel empezó a buscar hasta que encontró algo y es que se trataba de sangre falsa, al tenerla entre sus manos hizo una gran sonrisa para luego pagarla e irse.
Él esperaba que está broma quedará grabada en la historia, todo lo tenía planeado. Ángel pondría su cámara en una parte en específica, posicionada con su tripié para poder tenerlo y subirlo a su página.
Casi todo estaba listo.
Ángel les dijo a sus padres que aquella noche solo saldría a pedir dulces, cosa que era una gran mentira por el hecho de que les planeaba hacer la broma a sus mejores amigos.
Ángel se metió a bañar y luego de salir se dirigió a vestirse, desordeno un poco su cabello, se puso la ropa de vampiro y por algunas partes se puso la sangre falsa.
— Perfecto — dijo con orgullo mientras se miraba al espejo.
Ángel salió de su casa sin decir palabra alguna por el simple hecho de que estaba muy emocionado y como primer víctima, tenía a Heiddy.
Fue a su casa y se puso afuera de está posicionando su cámara con el tripié en el pasto y al hacer esto, todo estaba listo para llevar todo a cabo con la primer víctima.
Mientras tanto, Heiddy estaba escondida bajo las sábanas de su habitación. Sus padres le dijeron que debería salir, debería ir a pedir dulces, pero ella se negaba, seguía repitiendo una y otra vez de que aquella noche era la noche del vampiro, sus padres no sabían a qué se refería, pero prefirieron no interferir, así que ellos solo salieron a la cita que le habían comentado a su hija.
Ángel hizo una gran sonrisa de malicia, sabía a la perfección donde quedaba la habitación de su amiga, habían veces que iban y jugaban un par de videojuegos en esa habitación.
Para la suerte de Ángel, la casa de sus amigos eran solo de un piso, por lo cual no había problema alguno en poder asustarlos, pero el error de Heiddy en estos casos fue el decirle a Ángel que sus padres no estarían.
— Manos a la obra— dijo de repente Ángel y con una gran sonrisa.
El primer paso fue empezar a tocar la casa de su mejor amiga.
Heiddy salto un poco y se tapó con su sábana un poco más, aquella chica estaba temblando — no debo de abrir, no debo de abrir — susurraba.
—Heiddy — grito Ángel intentando asustarla más.
Heiddy trago saliva, ella estaba temblando, sentía que su vida dependía del quedarse debajo de las sábanas.
De pronto y como último paso, Ángel se puso cerca de la ventana de su habitación y la empezó a observar, tocando a la ventana.
— Estoy aquí — dijo Ángel con una gran risa.
Heiddy empezó a llorar, aquella chica no sabía que hacer, todo esto le daba mucho miedo, pero aún así hizo lo que no debía; se quitó las sábanas y con lentitud volteó a ver hacia la ventana y pudo ver a alguien ahí afuera, sin pensarlo más, Heiddy corrió hasta la puerta principal y se dispuso a salir de su casa, esperando encontrarse con alguien que la pudiera ayudar, Ángel solo se reía, le parecía que todo esto era simplemente divertido, pero sabía que debía parar. Él quería asustarla, no traumarla.
Ángel corrió hacia el frente de la casa de Heiddy y antes de que Heiddy corriera más, la agarró del brazo.
— ¡No me hagas daño!— dijo Heiddy entre lágrimas mientras se tapaba el cuello.
Ángel se empezó a reír — descuida soy yo— dijo sin parar de reír.
Heiddy reconoció la voz y lo miro quedando viéndolo con seriedad — ¿Fuiste tú?— pregunto con incredulidad a lo que Ángel asintió sin problema alguno — imbecil, me asustas te — dijo enojada para luego empujarlo.
— Debiste de ver tu cara — dijo Ángel secándose una lágrima de tanto reír.
Ángel se dirigió a su cámara y la apagó.
— Con que era una broma para tu vídeo, la noche de los vampiros no existe. Lo debí de suponer — dijo Heiddy muy enojada.
—Es obvio que no existe— dijo Ángel entre risas — bueno, me tengo que ir — dijo de repente tomando sus cosas y dirigiéndose con su siguiente víctima.
Heiddy se notaba furiosa, no creyó que su amigo le hiciera algo así, pero tenía que admitir que en todo ese tiempo, aquella fue la mejor broma que había recibido.
Ángel se dirigió con su siguiente víctima y al llegar a la casa de Steven, hizo lo mismo, puso su cámara en el tripié, la cuál pudiera grabar todo lo que estaba por ocurrir.
Al igual que Heiddy, su amigo Steven tenía su casa de un piso y era fácil dar con su habitación, solo un par de veces habían entrado, pero con eso le bastaba para poder reconocer la ubicación exacta.
Ángel tenía todo listo y empezó con la primera fase, de cuando tocaran no tendría que contestar, Ángel tocó un par de veces, pero le sorprendió lo que Steven hizo.
— ¿Qui quién es?— se escuchó nervioso al otro lado de la puerta.
Ángel pensó que Steven no contestaría por las advertencias que le había hecho, pero aún así seguiría con la segunda fase, si lo llamaban, no contestaría.
— Steven— dijo Ángel en una gran voz aterradora.
— ¿Qué quieren?— pregunto Steven aterrado.
— Este chico no entiende que no debe de contestar. Fue más fácil con Heiddy — susurro Ángel fastidiado — se que habrá algo en lo que saldrá corriendo — dijo entre susurros.
Ángel se puso afuera de la ventana y pudo ver qué Steven estaba viendo con un poco de terror hacía está. Ángel quedó viendo a Steven con seriedad para luego mostrarle sus colmillos falsos.
Steven salió con rapidez de su casa, se notaba asustado, pero muy pronto se reincorporo.
Ángel apagó su cámara.
— No te asustaste como quería — soltó Ángel muy molesto.
— Se que no eres un vampiro y no lo podrías ser— dijo Steven con una gran sonrisa.
— ¿Por qué?, Heiddy lo pensó — dijo Ángel cruzandose de brazos dejando ver qué estaba un poco molesto.
—Porque tuviste razón, la noche del vampiro si existe — dijo Steven mostrando unos grandes colmillos y con ello se pudo escuchar un sonido desgarrador proveniente de Ángel.
Al día siguiente las noticias se llenaron de aquel suceso, un chico desaparecido de nombre Ángel, mientras que Steven solo se empezó a reír sabiendo que nunca lo podrían encontrar.
— Nunca debió de jugar con la noche de los vampiros — soltó Steven con seriedad.