Tal como pensaron, una llamada de parte del Orden Mundial tuvo lugar a las ocho de la noche. El Sargento Garren mandó a buscarle mientras él había estado escuchando lo que le explicaba la directora del cuerpo médico sobre los informes de Darat.
De por sí leer esos reportes, sumado a lo sucedido aquella mañana, requería de todas sus fuerzas para mantenerse concentrado, ahora añadiendo lo que sea que tendría que enfrentar en esa reunión se sentía como un vaso a punto de rebosar.
Además, la imagen que había tenido de Darat a través de las cámaras esa mañana, no dejaba su mente comprimiendo su pecho, estrujándole el corazón. Estaba débil, vulnerable, su mirada perdida solo le indicaba lo mucho que estaba sufriendo y por la impotencia que le hacía sentir aquello, Kang sabía que estaba a punto de explotar.
Kang respiró profundo y luego abrió la puerta de la sala de sesiones.
El sargento Garren estaba de pie delante de la pantalla doble, mientras que los otros tres capitanes estaban detrás de esta, de manera que al único que verían sería al Sargento, pero ellos podrían verlo todo.
—Toma lugar, Capitán Kang — señaló el sargento Garren.
Sin dudarlo, Kang obedeció sentándose justo al lado contrario del sargento Garren, encabezando la mesa.
—En un par de minutos tendremos una nueva llamada — explicó el sargento con voz de mando —, tengo una idea sobre qué se trata y esto es sobre un asunto que había estado manejando el capitán Kang.
Mantuvieron silencio ni siquiera le dieron una mirada, pero su corazón latió acelerado.
—Esto ha sido así porque era un asunto personal, sin embargo, ha comenzado a ser algo que involucra a la organización.
Allí los ojos de sus compañeros se posaron sobre él, en unos notó sorpresa, en otros intriga, él no fue capaz de sostener la mirada a ninguno.
—A partir de ahora, deben estar al tanto de la situación, intentando que no interfiera en nuestros planes, necesito que analicen lo que nos digan para obtener una solución que no implique descartar a la persona en cuestión.
Kang intentó concentrarse únicamente en el Sargento Garren. De alguna manera se sentía descalificado para el puesto de capitán, había dejado que se llevaran a alguien importante para él e intentar recuperarle había comprometido a la organización.
—Se trata de la pareja del Capitán Kang, que está a manos de la organización.
—¿Pareja? — se asombró el capitán Coleman mirándole expresivo — ¿El capitán Kang con pareja?
Kang tensó su mandíbula a causa del nerviosismo y asintió un par de veces, los había sorprendido a todos, pero no lo expresaron como Coleman.
—Ya, capitán Coleman, sé discreto — la capitana Dévora le golpeó la parte trasera de la cabeza.
—Sí, no es algo que ustedes imaginaran y que no se les había comentado con anterioridad — continuó el Sargento Garren con la explicación —. Ella es una combatiente, se enlistó a nuesto ejército al ser rescatada entre los últimos grupos antes de la misión de alto riesgo, es una ex esencial.
—Disculpe, Sargento Garren — habló el capitán John con brazos cruzados —, y lamento si la pregunta le parece brusca, ¿pero por qué hay tanto interés en ella? Me refiero a que, es la pareja del Capitán Kang, pero ese día perdimos muchos combatientes, ella no es la única ex esencial tomada por el orden.
Kang comprendía la pregunta, no le ofendía, no estaba fuera lugar. El sargento Garren contestó:
—Porque ella me protegió a mí y al capitán Kang en los que pudieron ser sus últimos segundos de vida.
Hubo un silencio en la habitación, Kang vio la escena en su cabeza, esos recuerdos eran tan vívidos como el primer día, no olvidaría nunca cada detalle, no dejaba de darle vueltas en la cabeza.
—Verán, sé que muchos combatientes entregaron su vida ese día, todos la entregan al momento de enlistarse, y quisiera poder retribuirles a cada uno de ellos, pero hay muchas cosas que se escapan de mis manos — continuó el sargento Garren apoyándose del escritorio —. Ese día yo estaba dispuesto a morir también, pero el capitán Kang me protegió y la combatiente Darat nos protegió a los dos. ¿Lo hizo por mantener vivo a Kang? Puede ser, pero hay momentos en los que los resultados son más importantes que las intenciones. Esa joven combatiente, que no había vivido nunca, ese día le exigió a su cuerpo más de las fuerzas que tenía para mantenernos vivos a Kang y a mí, ¿por amor? Sí, pero también porque sabía nuestro valor para la organización. Además, ese día el capitán Kang había preferido quedarse con la combatiente Darat en las ruinas, y considero que ustedes saben tanto como yo que no podíamos perder al capitán Kang, así que le prometí que regresaríamos por ella, después de todo él se ha dedicado a esta organización y ha salvado muchas vidas, así que creo justo retribuirle un poco de ese trabajo y esta vez ayudarle a salvar su vida, porque estoy seguro que todos saben que amar a alguien es tener tu corazón latiendo por dos.
Kang agradecía profundamente sus palabras, nunca había escuchado el motivo por el cuál el Sargento le estaba brindando apoyo, solo había aceptado la ayuda.
—Él intentó por todos los medios que no interfiriera en nuestro propósito, pero se escapó de sus manos, y no podemos culparlo. Así que ahora, necesitamos de su apoyo para resolver esta situación de la mejor manera posible. ¿Están con nosotros o no?
Kang alzó su vista temeroso, varios le miraban expectantes, sin embargo, y para su sorpresa, comenzaron a responder:
—Sea lo que sea, podremos con esto — animó el capitán Coleman.
La capitana Dévora miró a este mientras intentaba reprimir una sonrisa.
—Tiene mi apoyo, capitán Kang — dijo ella.
Kang asintió agradecido.
—Veamos con qué nos sale el orden esta vez entonces — el capitán John se sentó más derecho.
—Gracias a todos — logró decir Kang, inevitablemente conmovido.
—Debemos pensar muy bien nuestros próximos movimientos — continuó el Sargento Garren —. Ya es hora de la llamada.
Justo allí, se mostró la notificación en pantalla. Kang notó que todo su cuerpo se puso en alerta, sintiéndo la adrenalina de batalla correr por sus venas. Una de las cosas que había aprendido gracias a Darat, era que podía sentirse en una batalla sin necesidad de pelear físicamente.
—Sargento Garren, tomaré como buena señal saludarle dos veces en un día.
El hombre de piel oscura, contextura robusta, ojos oscuros y traje elegante, apareció en pantalla hablando con un tono burlón que le alteraba los nervios.
—Espero que sí, señor Jules — el sargento Garren contestó manteniéndose serio —. ¿A qué se debe su llamado tan pronto?
El hombre rió y ladeó su cabeza.
—Siempre va al grano, Sargento Garren — señaló para luego colocar ambas manos juntas sobre el escritorio —. Esta mañana tuvimos una pequeña situación, en la que descubrimos a sus hombres dentro de nuestros sistemas.
—Y a sus drones en nuestras costas — contrarrestó con calma.
—Sí, exacto — abrió sus manos como si hablara con ellas —. El caso es que descubrimos algo muy interesante, Sargebnto Garren. Es decir, ustedes sabían que los vigilabamos para estar atentos a sus movimientos, pero nosotros no estábamos seguros de lo que podrían querer de una base especializada…
A pesar de que Kang ya sabía que los habían descubierto, escucharlo de aquella manera lo hacía más real. No pudo evitar el escalfrío que le recorrió la espalda.
—… Así que estuvimos investigando un poco, y debo decir que me siento conmovido — actuó como si realmente lo sintiera colocando una mano en su pecho —. No estaban buscando información, estaban buscando a una joven.
Kang sintió la ira recorrer su cuerpo, no podía apartar la mirada de la pantalla mientras su respiración se volvía tan agitada que le cansaba.
—No puedo negar los hechos — el Sargento Garren se cruzó de brazos manteniendo la compostura, no estaba sorprendido ni alterado —. ¿Qué quieren por ella?
El sujeto soltó una carcajada de nuevo, estaba muy contento y animado por saber que tenía una carta que jugar en su contra. Kang se lamentaba por haber sido tan estúpido para darsela.
—Siempre me anima tener un enemigo como tú, haces que nuestros pasos deban ser contundentes para poder sorprenderte, esto ya lo veías venir — señaló con calma y ánimo.
—¿Qué quieren por ella? — insistió el sargento Garren.
—¿Puedes ponerle precio a su vida? — alzó las cejas — Mírala, está bastante perturbada, dudo que puedan sacarla de su trance y que sea la misma chica que conocieron alguna vez.
La imagen que se mostró en pantalla fue como si retorcieran un cuchillo en la boca de su estómago.
Darat estaba sentada en una silla en medio de una habitación, su cabeza caía hacia un lado apoyada del respaldar, su mirada estaba perdida, su cuerpo se notaba débil. La estaban drogando de nuevo y sumado a lo que le habían hecho a su mente, Darat estaba muriendo.
—Darat — musitó colocándose de pie.
—Su cuerpo es fuerte, pudimos sanarla y ponerla en optimas condiciones para nuestros fines — explicó el hombre mirando a Darat con lastima —. Su mente es la que está quebrada, pero aún así no podemos despediciar ni un solo vientre de los modificados, así que fue rescatada de las ruinas. Pero lo que me sorprende es que en todo este tiempo no supimos que su valor era mucho mayor, es decir, ¿la chica de uno de tus hombres más importantes? Realmente nos ganamos un premio.
Romperle la boca fue todo lo que pensó Kang.
El sargento Garren colocó una de sus características expresiones pícaras y burlonas mientras se apoyaba del escritorio para preguntar:
—¿Estás ofreciéndome el inicio de la guerra a hablar de esa manera de una de mis combatientes?
—Estoy exigiéndote que cedas a nuestra primera oferta.
—No me quedaré en un solo continente mientras ustedes se quedan con los demás controlando a la población y haciéndo lo que les plazca con ellos.
El hombre sonrió autosuficiente y se acercó a la cámara para decir:
—Entonces sigamos como si el incidente con tu combatiente Darat no ha tenido lugar, y dile a tu valioso capitán Kang que ya puede superarla porque no tiene sentido aferrarse a alguien a quien no volverá a ver de todos modos.
Y antes de que Kang pudiera moverse al frente de la pantalla para gritarle, se desconectó.