9

1234 Palabras
—Kang, lo siento tanto — Seuneu llegó a su lado —. Realmente lo siento, debí dejarte escoger los reportes, yo solo creí que… lo siento tanto. Respiró profundo y luego negó varias veces con la cabeza. —No es tu culpa — respondió tranquilo —. No pienses que es tu culpa, ha sido mi decisión, estaba consciente de todos los riesgos, así que fue solo mi decisión. —Pero tampoco es su culpa, Capitán — se añadió Sullivan llegando por su izquierda —. No podíamos predecirlo, no era fácil encontrar una señal, estábamos desconectados de cualquier manera, al menos lo intentamos. —Intentarlo no es suficiente para traerla aquí — espetó frustrado. Al darse cuenta, Kang respiró profundo colocando las manos a ambos lados de sus caderas. —No conseguiremos nada cargando con culpas, ni mucho menos pensando en lo que pudimos hacer mejor, esto pasó, es lo que es, ahora solo debemos encontrar una nueva solución a la que teníamos pensada — explicó paciente más que con ellos, consigo mismo —. Esto solo es un retraso en nuestros tiempos, en lo que teníamos planeado, pero no es el fin — los miró con confianza —, seguimos con vida y ella también, así que aún hay mucho por hacer. Seuneu asintió varias veces, sus ojos llorosos le seguían mirando como lamentándose, no le gustaba ver a la pequeña chica de esa manera, con su cabello blanco y ojos color índigo, solo le recordaba a Darat, y saber la relación que ellas tenían le hacía pensar en ella como familia. Así que dio un paso en su dirección y pasó un brazo por sus hombros acercándola a él. —Ya está — consoló —, ya pasó. No temas, te prometo que vamos a traerla. Ella estará con nosotros de nuevo. Kang dio unas palmadas en el hombro de Seuneu mientras esta secó sus lágrimas. —Tenemos que hacerlo — pidió ella —, tenemos que lograrlo, Kang — se alejó para mirarle —. Ella es para mí como lo que ustedes llaman hermana y haré lo que sea necesario para sacarla de allí. Kang asintió. —Ya, tranquila, todo lo que necesitas hacer es apoyarnos, nada de ideas locas como venir a misiones así, ¿de acuerdo? —¿Y si me uno al cuerpo de batalla? — preguntó con ilusión. —Entra al auto — Kang hizo una mueca como si hubiese escuchado algo completamente fuera de lugar, porque lo había hecho. —Kang, pero… —Ya, Seuneu, vamos — esta vez lo ayudó Sullivan empujándola cuidadosamente por los hombros. Kang miró el cielo por un par de segundos. No estaba seguro de cuántas noches sin dormir se estaban sumando a la cuenta regresiva para verle, pero debía tomar fuerzas para ser capaz de tolerarlas todas. El sol ya había salido, pero seguía haciendo frío, probablemente solo estaba sintiendo la ausencia de aquella que ocupaba sus pensamientos. Un movimiento entre los árboles le hizo entrar en alerta. Intentó enfocar su mirada para descubrir el causante, esperó solo un par de segundos para saber de qué se trataba. —No puede ser. Kang se dio la vuelta, Seuneu y Sullivan apenas se subían al vehículo. —Rápido, suban — apresuró siguiéndolos. —¿Qué, qué? ¿Qué sucede? — inquirió Sullivan. —Puma — informó mientras abría la puerta del copiloto —. Suban ya. Eso fue suficiente para que terminaran de subirse. —De regreso, Combatiente Brown. —Sí, señor. —¿También tenían que cazarnos unos pumas? — se quejó Seuneu — Esto es el colmo. —No creo que vayan a seguirnos — indicó Kang intentando calmarla. El combatiente Brown dio la vuelta y luego aceleró, era un combatiente experimentado, por lo que sabía cómo debían huir de la mejor manera. —Nuestra preocupación no es el puma, Seuneu — explicó Kang —, así que olvida eso. Kang miró por el retrovisor, de momento no los había seguido. —¿Cuál es la preocupación? —Déjame ver, Seuneu, primero, no logramos obtener nada con ni para Darat, segundo, fuimos descubiertos por el orden dentro de sus servidores, ¿no te da ninguna idea? —Ya, ya, no tienes que ser tan sarcástico, idiota — replicó hacia Sullivan—. Lo que quería saber era qué va a pasar ahora respecto a que nos descubrieron, ¿en qué problema específico estamos metidos? Te recuerdo, gran genio, que no sé nada de estrategias militares o estas cosas. —Él tampoco sabe de estrategias, Seuneu — tranquilizó Kang —, pero respecto a lo que quieres saber, no tengo una respuesta en este momento, el Sargento Garren es quien nos podrá decir cuando lleguemos qué es lo que ha sucedido. —¿Pero qué crees que pueda pasar? — insistió Seuneu. Kang pensó por unos segundos, muchas cosas podían suceder y a la vez ninguna. —Todo puede pasar, pero no pensemos en eso ahora. . —Contrarrestamos — informó el Sargento Garren. En cuanto habían llegado de regreso a la ciudad, Kang envió a Seuneu a descansar y se dirigió junto a Sullivan a reunirse con el sargento Garren. Kang se tranquilizó al no notar movimiento de tropas ni nada parecido, pero aún había algo que no parecía bien y no podía saber qué era. —Te prometí que te apoyaría, Kang — continuó el Sargento —. Además, sabía que el orden igualmente encontraría la manera de acorralarnos, por eso cuando me dijeron que habían descubierto una infiltración en sus sistemas, le dije que nuestras tropas también habían capturado uno de sus drones durante la reunión. Kang dejó salir el aire contenido, ese era un buen camino. —Entonces, ¿decidieron retirarse si lo hacíamos también? — preguntó Sullivan a su lado. El Sargento Garren asintió, pero su expresión no era esperanzadora. —¿Qué es? — preguntó Kang — ¿Qué pasó? El sargento Garren se colocó de pie y dio unos pasos hacia él. —Logré solucionar esta situación, Kang, pero aún así, no obtuvimos una victoria hoy. —Lo sé, como le dije, no logramos informar a Darat sobre que todo era real, ni tampoco obtuvimos reportes, así que no sabemos qué tanta información tiene el orden sobre ella — repitió Kang. El sargento Garren miró en otra dirección, y caminó alejándose de él. —¿Hay algo más, Sargento? Temía la respuesta porque sabía que algo sucedía. —No necesito de confirmaciones para decirte que esta vez, sí notaron que buscábamos algo — respondió mirándole con expresión seria —. Solo es cuestión de tiempo para que definan si era algo o alguien lo que buscábamos en su base especializada. —Lo siento mucho, pero esta vez sí pudieron saber que estábamos específicamente en esa base. Kang no quería dejar que el pánico tomara control de él, no quería ni lo dejaría. Era más fuerte que eso. —Entonces tendremos que movernos más rápido para traerla. —No, Kang — el sargento lo detuvo —. ¿No entiendes? Colocarán más seguridad alrededor hasta encontrar lo que nos interesa, y no les tomará mucho tiempo unir los puntos. Lo sabía, lo entendía. —Es solo cuestión de horas para que sepan sobre Darat — declaró Kang —, van a moverla y tendremos que empezar de cero buscándola. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR