Obedece...

1621 Palabras
POV SUE Cuando me desperté esta mañana, Cole ya no estaba a nuestro lado. Pero puedo jurar que lo sentí dormir conmigo anoche. No se si es por todo lo sucedido ayer, pero me desperté con una enorme necesidad de verlo, por lo que me aventuré por los pasillos buscándolo. Este lugar es mucho más grande de lo que recordaba, pero me siento segura estando rodeada por la gente de Cole. - Sr. Carter – al escuchar una voz femenina, me detengo y mi vista se dirige al origen del sonido. Veo a la chica de ayer, parece que ella ha encontrado a Cole antes que yo - ¿Se siente bien? ¿Ya cambio sus vendas? – me oculto tras una columna para poder escuchar su charla. - Estoy bien – el tono de Cole es seco - Sé que la bala atravesó, pero debe cuidarse de alguna infección - su tono tiene pizcas de preocupación que me irritan grandemente – El médico se marchó, así que yo cambiaré sus vendas – Hija de ***a ¿Por qué no simplemente se desnuda frente a él?. - Bien – mi corazón da un vuelco al escucharlo ceder ante su exigencia. Me asomo tras la columna y observo a Cole quitarse la camiseta y dejar que ella lo toque con la excusa de curarlo. - ¿Esa es la señora Rachel y el jefe? – unos hombres se detienen a poca distancia de mí; pero no logran verme debido a la columna que he elegido como refugio. - Eso parece, ¿Serán ciertos los rumores? – me muerdo la lengua para no salir y preguntar sobre esos rumores. - No lo sé, pero lo mejor será no comentarlo. El jefe se pone furioso si se habla del tema - ¿Qué tema, maldita sea? ¿Por qué los hombres no saben chismear como se debe? - Si, pero… ella debe ser importante para él; la trajo hace semanas a la guarida, le cedió su habitación y se preocupa mucho por su seguridad. - Si, aunque ella también es la responsable de todos los problemas que hemos tenido últimamente y el ataque a la Señora Carter, creo que será la gota que derrame el vaso. - Ella ya no es la señora Carter – comenta el otro – Se divorciaron ¿recuerdas? - Para mi siempre será la señora Carter. - Pues yo, prefiero a la Sra. Rachel. Ella sí es de armas tomar ¿viste como disparaba ayer?. Es una fiera, digna de estar al lado de nuestro jefe. - La Sra. Carter también sabe disparar. - Sì, pero ella rara vez se aparece por aquí. A veces siento que nos ve con desprecio. Recuerda que ella proviene de una cuna de oro, no pertenece a nuestro mundo. - Cierra la boca y vámonos antes que el jefe nos vea – ellos se marchan, pero me dejan con un sentimiento de pesadez. ¿Eso es lo que piensan de mí? Alzo la vista y veo nuevamente a Cole junto a Rachel; el corazón se me encoge solo de pensar que él pueda preferirla a ella. - - ¿Su familia se encuentra bien? – pregunta con total dulzura, como si fueran viejos amigos. - Sì - Me alegra mucho –y a mí me alegraría que dejaras de tocarlo, perra – Deben estar asustados, su ex esposa en especial parecía muy alterada –Cole no responde, por su expresión sé que está irritándolo. Eso va a salvarlo de unas buenas bofetadas. – Creí que, al ser su esposa, sería…. Diferente - con ese comentario, Cole levanta la vista y la observa directamente. - ¿A qué te refieres? – sí, perra ¿A qué te refieres? - Digo que… creí que su mujer era, no sé… ¿Mas aguerrida? - Cole aparta la mirada, pero por su expresión no puedo saber lo que piensa. – Pero no llevaba ni una sola arma encima y temblaba como una hoja en el viento cuando la rescatamos; ahora entiendo su insistencia en alejarse de su lado, después de todo, este tipo de vida no es para cualquiera y menos para ella – a ver si dices lo mismo cuando logre echarte de aquí. - ¿Terminaste o seguirás hablando mierda? – sonrío ante la respuesta de Cole. - Lo siento, no quería incomodarlo. Solo hablé con la verdad - ¿Tu que vas a saber de mí, estúpida flacuchenta? - Guárdate tus palabras y termina de una vez – ante la frialdad de Cole, ella no se atreve a decir palabra y cuando termina de curarlo, él se pone de pie sin siquiera dignarse a darle las gracias. Camino con paso firme hacia el pasillo donde Rachel se aleja, aún con las manos manchadas de la sangre de mi marido. El estómago me arde de rabia. No sé si es por los rumores, o por la forma en que ella lo miraba… como si tuviera algún derecho. - Rachel —la llamo con una sonrisa tan falsa que hasta yo la siento amarga. Ella se detiene y se gira. Me observa con esa expresión entre amable y altiva que tanto me irritó ayer. - Señora… —pronuncia el “señora” como si fuera una burla—. ¿La ayudaron a ubicarse? Este lugar puede ser confuso si no se está acostumbrada. - Oh, tranquila —digo acercándome—. He vivido aquí más tiempo del que imaginas. - Claro, pero antes que todo… no nos hemos presentado formalmente – extiende su mano, invitándome a estrecharla – Soy Rachel Trayan – observo su mano y la estrecho. - Suhelem Carter - ella frunce su ceño - ¿Carter? – pregunta soltando nuestro agarre - ¿Es hermana de Cole? – le dedico otra sonrisa - Soy su esposa y agradecería que no lo llamaras por su nombre. - ¿Enserio? – me ve sorprendida – creí que ya se habían divorciado. - Deja de creer estupideces, no es bueno – ahora es ella quien sonríe. - Lo tendré en cuenta. Ahora si me disculpa, debo lavarme las manos – me muestra sus palmas, hay sangre en su piel. Sangre de mi esposo – Curar a las personas es agotador. - Sì, pero no te preocupes. No volverás a hacerlo – le aseguro. - ¿Por qué? Soy la única que lo ha curado desde que llegué – es como si me golpeara la boca del estomago con ese comentario – Supongo que Cole confía más en mi de lo que usted cree – y tras decir eso, se marcha moviendo sus caderas como si estuviera en celo. La observo alejarse, parece que no va a retroceder, así que tendré que empujarla a patadas. Regreso exactamente por donde vine y veo a mi pequeño despierto. -¡Mami!- me abraza fuertemente -Hola cariño. -¿Dónde está papá? -Tranquilo, lo veremos pronto - pero por más que pasa el día, no hay señales de él. Pienso en marcharme, irme con mis padres. Pero no puedo irme despues de lo que le dije a esa mujer; además, no voy a dejar que siga actuando como la mujer de Cole. Ese puesto ya está ocupado. Cuando llega el momento de cenar, Cole aparece y Ethan se lanza a sus brazos. Los observo con ternura, ellos charlan amenamente y para mi sorpresa; Ethan asimiló muy bien lo sucedido. -Cuando crezca, protegeré a Mami - asegura flexionando sus pequeños bíceps -¡Eso es! - Cole alborota el cabello de nuestro hijo. Ethan en respuesta, se abalanza sobre su padre para abrazarlo. Cole hace una mueca de dolor, pero corresponde con alegría el abrazo de su hijo, luego lo toma en brazos y deja que se duerma en su regazo. -¿Qué tal tu día? ¿Estuviste ocupado? - Cole acaricia los cabellos rubios de nuestro hijo, sin verme a la cara. -Sí, fue un día ajetreado. -¿Cómo está tu herida? -Está bien, no es nada grave. Por favor, no te preocupes mi amor - tras decir eso, se pone de pie y avanza hacia los pasillos que dan a las habitaciones. Decido seguirlo de cerca, por lo que observo como arropa a Ethan en su cama, besa su frente y luego sale de la habitación. Vuelvo a seguirlo de cerca. -¿Necesitas algo? - pregunta y se gira para verme - Camina a mi lado, no a mis espaldas - noto que Rachel viene por el pasillo tras él, así que me dedico a levantar los brazos como si pidiera un abrazo. - Llévame a nuestra habitación- pido. Él se sorprende ante mi comportamiento, pero se recompone rápidamente y se acerca, tomándome en sus brazos. Me acomoda de tal manera que me carga con un solo brazo, supongo que es debido a su herida... tal vez, no debí dejarme llevar por mis impulsos. Cuando avanzamos por el pasillo, es inevitable toparnos de frente con Rachel. -Oh, buenas noches - saluda y luego nos ve con reprobación- Cole, no deberías hacer eso. Tu herida... - Creí haber sido clara respecto a llamarlo por su nombre- la interrumpo, viéndola hacia abajo debido al tamaño de Cole. -Oh, bueno... somos amigos, tenemos la misma edad y a Cole no le importa que lo llame por su nombre ¿verdad? -Si mi mujer te prohibió llamarme por mi nombre, entonces debes obedecer - sin decir otra palabra, Cole pasa junto a ella sin siquiera mirarla. - Pero... es hora de curar su...- Cole le da una mirada fulminante y ella se detiene. Por mi parte, le dedico una sonrisa y luego me recuesto en el pecho de Cole.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR