POV SUE
Intento prestarle atención a Ethan mientras habla de su día en la escuela. Pero mi atención la acapara la televisión, en el noticiero; la reportera habla de la ola de violencia desatada en la ciudad vecina y que ahora afecta la frontera.
- … y luego, la señora Witts nos dijo que íbamos a empezar un proyecto de ciencia con plantas – dice Ethan, agitando sus manos emocionado - ¿Podemos comprar semillas cuando papá regrese? – Mi hijo no nota que apenas lo miro. Asiento con la cabeza, más por inercia que por comprensión. El noticiero muestra imágenes borrosas de patrullas, de humo y de enfrentamientos armados. El corazón se me acelera al ver la cantidad de muertos y heridos en lo que según ellos: es una guerra de mafias.
- ¿Cuándo volverá papi? – la pregunta me obliga a apartar la vista de la pantalla. Acaricio su cabeza, metiendo mis dedos en su cabello.
- No lo sé – admito. No responde mis llamadas, no lo he visto desde nuestro encuentro en el hospital y de eso; ya hace mes y medio.
- Tranquila mami, él volverá con muchos regalos – le sonrío. Intentando tranquilizarlo.
- Sì, lo hará – declaro. Intentando convencernos a ambos. Esperar por él, rogándole al cielo que esté bien, es totalmente desolador. Pero, aunque estemos divorciados, no puedo evitar seguir preocupándome por él de la misma manera. Miro mi teléfono, marco su número; pero al igual que otras veces, no responde la llamada - ¿Qué te parece si vamos a visitar a los abuelos?
-¡Sí! ¡Abuelos! - se pone de pie y me tiende la mano, listo para salir.
-Bien, entonces vamos - tomo mi bolso y las llaves del auto. Ethan entra como cohete a los asientos traseros y se coloca el cinturón de seguridad.
-Señora ¿A dónde desea ir?
-A casa de los Carter - pido y acompaño a Ethan en la parte de atrás. Mi hijo no para de hablar en el camino, los árboles, el color de las casas y los autos.
- ¿Puedo comer chocolate cuando lleguemos? - pide - A la abuela Grace le encanta hacer chocolate, no puedo rechazarla - eso me hace sonreír.
-Tienes todo planeado ¿no es así? - el auto frena repentinamente, haciendo que el cinturón se active y nos mantenga en nuestro lugar, pero no de manera gentil.
-¿Qué sucede?- pregunto mientras sujeto a Ethan
-Perdón, un tonto que no sabe conducir- el chofer se quita el cinturón
-No, no baje del auto. Deje que el seguro se encargue.
- Solo necesito saber si todos están bien en el otro auto - y se baja del auto. El otro piloto también lo hace y a través del parabrisas, los observo hablar.
-Mami, me lastimas - noto que abrazo con demasiada fuerza a Ethan.
-Lo siento - ¿estoy siendo paranoica? regreso mi mirada al conductor, justo en el momento en el que el otro hombre saca un arma y le dispara en la frente sin mediar palabra.
-¿Qué fue eso?- pregunta mi pequeño. Mi mente se congela y solo soy capaz de ver como nuestro auto es rodeado por varias camionetas oscuras. Con manos temblorosas, intento quitarme el cinturón para poder conducir. Pero al levantar la vista, estoy rodeada por varios hombres armados. El tipo que acaba de asesinar a mi chófer se acerca y golpea el vidrio de la ventana con el arma, como si estuviera tocando una puerta esperando que alguien le abra.
-¿Quiere hacerlo por las malas, señora Carter? - contengo el pánico al escucharlo llamarme así - Los quieren vivos, pero no dijeron nada de la manera.
-¿Mami?- Ethan, debo mantenerlo a salvo cueste lo que cueste.
-Abra la puerta y todo estará bien - claro que no lo estará, pero no tengo opción. Quito el seguro y ellos ingresan, uno toma el timón, otro del lado del copiloto y dos atrás, con nosotros.
-Mami.
-Tranquilo, no pasa nada - abrazo a Ethan, intentando inútilmente protegerlo.
-Fue más fácil de lo que pensaba - mi vista se oscurece, han puesto algo en mi cabeza ¿una bolsa?
-No, por favor. A mi hijo no - pido, pero él es separado de mi lado.
-¡Mami! ¡Mami! - lo escucho luchar, mientras grita aterrado.
-Dile que se calme o lo pondré a dormir yo - amenaza uno de ellos.
-Mi amor, tranquilo. Es un juego, no hay nada que temer
-No me gusta, hay algo en mi cabeza- mi corazón se parte, pero no puedo hacer nada.
-Tranquilo, aguanta. Pronto llegaremos a casa y comeremos chocolate - prometo.
-Mentir es malo - me susurra el tipo a mi lado mientras ata mis muñecas.
- Si le tocan un solo cabello...
-¿Qué? ¿piensas que no sabemos las consecuencias de hacer esto? - siento su mano en mi cuello, cortando un poco el aire que llega a mis pulmones. Su agarre se intensifica conforme pasan los segundos - Puede que ya estemos muertos y eso solo nos hace más peligrosos, lindura - intento luchar, necesito aire. Hago un esfuerzo sobre humano para no desvanecerme, no puedo dejar solo a Ethan. Así que lucho contra la opresión de mi garganta mientras intento atrapar todo el aire que puedo dentro de mis pulmones.
-Suéltala o vas a matarla - el asqueroso animal me libera, dándome un empujón que me hace caer sobre Ethan.
-Mami.. - su voz temblorosa me da la rabia que necesito para no romper en llanto. Lo que quiero es atravesarles la garganta con un hierro caliente. Avanzamos por mucho tiempo, ya perdí la cuenta de las veces que giramos o en cuantos semáforos nos detuvimos. Solo sé que sea cual sea el lugar, no quiero llegar. Como quisiera, al menos poder abrazar a mi hijo, pero mis ataduras me impiden darle el mínimo consuelo. Mi mente se refugia en un pensamiento: Cole... Cole... Cole... por favor, por favor... no me dejes sola de nuevo, no en esto. Repito la oración en mi mente, intentando llamarlo telepáticamente. El auto se detiene bruscamente, dándole forma a mi miedo. Pero antes que logre procesarlo, varios disparon inundan el silencio de nuestro entorno.
-¡Mierda! ¿Cómo nos encontraron tan pronto? - pregunta uno de ellos.
-¿Los matamos? - siento el hierro frío en mi frente; este idiota no planea irse solo al otro mundo.
-Es una opción, pero... - siento una ráfaga humeda en mi rostro, como si alguien me hubiera salpicado agua y luego, el sonido de varios disparos hacen que mis oídos se quejen. Siento como el tipo que estaba a mi lado, cae lentamente sobre mí. Como si repentinamente hubiera perdido la fuerza para mantenerse erguido.
-¡Ethan! Mi amor... - grito intentando encontrarlo - ¡Ethan! - pero no tengo respuesta. Entro en pánico en ese momento, lucho como loca contra mis ataduras e intentando que la bolsa de mi cabeza se resbale; pero lo único que logro es sofocarme. El oxígeno apenas me llega a los pulmones mientras el terror cierra mi garganta - Mi hijo... mi hijo.
- Malditos... - escucho una voz, es débil pero la siento acercarse - Mala suerte perra - unas manos vuelven a apretar mi cuello, esta vez la fuerza empleada es mayor y no tengo oportunidad de defensa debido a mis ataduras - Al menos ese maldito va a sufrir un poco - el aire ya no llega a mis pulmones o a mi cerebro. Ethan... Cole... ¿Dónde estás?. Pero igual que siempre, no obtengo respuesta. Me ha abandonado, de nuevo... Cole...