Avanzo por la calle, ignorando las armas que me apuntan directamente. La puerta del otro auto se abre y Jack baja de el.
- ¿Qué mierda haces? – pregunto furioso - ¿Quieres que te mate? ¿Es eso?
- Tranquilo Carter – sube sus manos y sus hombres bajan las armas – Solo quería hablar contigo, ya que tan generosamente has venido hasta aquí para hablar con el viejo.
- Lo que haga o no, es mi asunto – me paro frente a él, viéndolo hacia abajo debido a la diferencia de tamaño.
- ¿Qué decidiste? - pregunta - ¿Te mantendrás neutral? O ¿Ahora eres mi enemigo?
- Quita tu porquería del camino – su mirada se enciende con ira. Yo me giro, para regresar al auto.
- ¿Rachel está en el auto? – su pregunta hace que me detenga – No dejaré que te la lleves – me giro para poder verlo al rostro y no puedo evitar reírme.
- Debe ser una puta broma – La expresión de Jack es un poema – Creí que eras ambicioso, asesinar a tu hermano por poder; eso lo entiendo – regreso los pasos que acabo de dar para poder verlo directamente a los ojos – Pero… ¿Asesinaste a tu hermano por una mujer?
- Piensa lo que quieras.
- Jack… - lo tomo por la nuca – No eres tan tonto para hacer eso ¿verdad? – pero no me contradice.
- No intervengas en esto, Carter.
- Haré lo que se me pegue la gana – respondo soltándolo de un empujón.
– El clan me pertenece por derecho.
- No, le pertenece a Clay, hijo de tu hermano y la mujer por la cual lo asesinaste – respondo y avanzo al auto en donde uno de mis hombres abren mi puerta – Ah… si vuelves a hacer algo como esto; voy a matarte – me dedica una mirada asesina, pero desaparece de mi campo de visión cuando entro al auto. Zack acelera y por poco se pasa llevando el auto de Jack.
- ¿Enserio no va a intervenir?
- Ese niño estúpido, hacer esto por una mujer.
- Señor…
- No voy a intervenir – respondo – Pero mantenlos vigilados, no quiero sorpresas ¿entendido?
- Como ordene – toda esta situación me tiene inquieto. Es como si algo se me estuviera pasando por alto, odio estar en este tipo de situaciones. Mientras avanzamos al aeropuerto privado, tomo mi móvil y llamo a Sue. Pero por más que el teléfono suene, ella no responde. Seguramente debe estar molesta porque me fui sin despedirme el domingo - ¿Señor?
- ¿Qué sucede, Zack?
- Su padre – levanto la vista y veo a mi padre parado; esperando por mí.
- Maldición… - bajo del auto y avanzo hasta el avión – Padre ¿Qué haces aquí?
- Dime Cole ¿Hay alguna razón por la cual rechazaste la unión de los clanes? – suspiro exasperado
- Ya tengo esposa, padre.
- No, no la tienes – reprimo un insulto – Ella te dejó, hijo.
- Sí, como mi madre te ha dejado miles de veces y dime… ¿Qué haces tu? – pregunto
- No es lo mismo.
- Tienes razón, ustedes ni siquiera están casados – le recuerdo – Pero la última vez, la secuestraste y le cortaste el cuello al tipo con el que quería escapar – eso lo hace sonreír
- Pero tu no eres igual a mí – me dedica una sonrisa irónica – Eso es lo que siempre me dices ¿verdad?
- No voy a casarme. Fin de la discusión – avanzo hacia el avión, no quiero estar un minuto más en esta ciudad.
- Espera… - me detiene – Puede que ya seas un adulto, pero sigo siendo quien está al mando – me recuerda – Por lo tanto, no puedes irte sin Rachel y el pequeño Clay.
- Jeff no quiso que vinieran conmigo.
- Pues entonces convéncelo de otra manera – sugiere
- Lo haces únicamente para fastidiarme – él se encoje de hombros
- Quieres el poder – me recuerda – Quieres estar al mando, pero para eso; debes entender que, en este puesto los sacrificios no son opcionales.
- No voy a aceptarlo.
- Bien, pero no puedes volver sin ellos – avanza hacia el Jet – Pon todo en perspectiva, dime ¿Qué beneficios te da estar atado a Suhelem? ¿Qué beneficios te dará Rachel?
- ¿Beneficios? – pregunto incrédulo – Ellos quieren que sea la maldita niñera de Clay.
- Precisamente – me confirma – Eso es una oportunidad. Y tú ni siquiera puedes verlo – dice, negando con la cabeza – Podrías sacarle ventaja, mover las piezas desde dentro. Pero no lo haces. Porque sigues pensando como un muchacho enamorado… no como un líder – me acerco un paso. El enojo me hierve bajo la piel.
- Si eso es lo que se necesita para “ser un líder” entonces prefiero seguir siendo un hombre. ¿Qué clase de líder seria sí mi poder depende de un estúpido matrimonio y una mujer a la que no quiero? – él sonríe, tranquilo. Como si ya supiera que voy a caer, tarde o temprano.
- Muchacho tonto – sin darme otra mirada, sube al Jet y desaparece detrás de la puerta, como lo ha hecho siempre: dando órdenes, controlándome y juzgando cada decisión que tomo. Una vez más me deja con el peso de todo lo que no quiero cargar. Me quedo en la pista hasta que veo el Jet desaparecer en el cielo.
- Señor… - Zack rompe el silencio - ¿Qué desea hacer? - sigo mirando al cielo vacío. Mi mente está en blanco – Podríamos regresar – sugiere él, con tono de precaución – Fingir que no nos cruzamos con él.
- ¿Y luego qué? – lo miro - ¿Volver a casa con las manos vacías y una marca en la espalda que diga “cobarde” por no cumplir una promesa de sangre? – Zack baja la mirada, sabe que no podemos volver.
- No voy a casarme con Rachel – añado, más para convencerme a mí mismo que a él – No voy a meterme en ese juego.
- Entonces… ¿secuestramos al niño? – cierro los ojos y no puedo evitar sonreír ante su iniciativa. No me interesa en lo más mínimo ese pequeño, pero es el hijo de su padre y eso me obliga a cuidarlo. Pero ahora mi padre quiere usarlo como una ficha para obtener más poder.
- Dejemos eso como el plan B – respondo
- ¿Cuál es el plan A?
- Vamos a hablar con Jeff primero.
- ¿Y si se niega?
- Entonces lo convenceré. A mi manera – Zack asiente.
-O podemos ver como las cosas se ponen feas hasta el punto de desesperación - Doy media vuelta de regreso al auto, debo terminar esto cuanto antes y volver con mi familia.