Sucio...

1537 Palabras
POV MAR Ha pasado casi mes y medio desde que Kavin se fue al extranjero; la verdad es que me he sentido muy tranquila sabiendo que está lejos. Pero no puedo evitarlo para siempre y Troy se encarga de recordármelo todos los días. - ¿Ya estás lista para marcharte? – Leah ve a través de la ventana hacia la calle en donde Troy me espera – Tu centinela parece muy inquieto. - El pobre está contra le espada y la pared, es norma que esté nervioso. Pero, esta vez ya no tengo excusas para seguir aplazando el viaje – cierro mi maleta y me siento en la orilla de la cama. - Tranquila, puede que Kavin sea un loco impulsivo; pero no te lastimará. Después de todo, eres la madre de su hijo – toca mi vientre, apenas y se nota un pequeño bulto, pero allí está. - ¿Cuidarás de mi familia? - Sabes que sí, además ahora que conseguí un empleo. Podré colaborar con los gastos – le sonrío orgullosa. - Me impresiona como te has sobrepuesto a lo que te ha sucedido. - No gano nada lamentándome y el empleo en esa empresa de publicidad es divertido. - Esa es mi chica – me pongo de pie y tomo la maleta – Prométeme que me llamarás si necesitan algo, lo que sea – ella se acerca a mí. - Tranquila, están en buenas manos – nos abrazamos rápidamente – Y trata de no matar a Kavin ¿Okay? – salimos al pasillo en dirección a la puerta en donde mi madre nos espera. - Ya me voy, madre – la abrazo y ella besa mi cabeza. - Cuídate cariño, ven a visitarnos lo más seguido que puedas. - Lo haré mami – no quiero dejarlas; vivir tranquilamente con ellas es todo lo que deseo en este mundo. Pero no muestro mis emociones, así no preocupo a mi madre – Nos vemos. - Cuídate – nos despedimos con un movimiento de la mano hasta que la puerta del ascensor se cierra. Muerdo el interior de mi boca para evitar llorar. Cuando llego junto a Troy, entro rápidamente al auto que me llevará con Kavin. Como siempre, observo la calle a través de la ventana del auto. Siento como si estuviera despidiéndome de mi libertad, pero hago lo posible por no pensar en el asunto; espero que me esté ahogando en un vaso de agua. - Troy ¿A dónde vamos? – pregunto cuando noto que no es el camino hacia el aeropuerto – Este no es el camino al aeropuerto. - Lo es – me asegura – Al menos el camino al aeropuerto privado. - Claro – digo sintiéndome un tonta ¿Enserio pensé que viajaría en un vuelo comercial? Cuando llegamos al lugar, hay un grupo de personas esperándome. - Por aquí Señora De Santi – me indica un empleado. - No soy la Señora De Santi – respondo. Pero, al levantar la vista; ese apellido está estampado en el Jet que me llevará a mi jaula de oro. El interior es muy lujoso; me acomodo en una butaca junto a la ventana. - Son poco más de siete horas de vuelo – me informa Troy – Le recomiendo que intente dormir un poco. - Eso está muy lejos – susurro mientras veo a lo lejos la ciudad y a mi familia. El teléfono de Troy suena y él se pone de pie. - ¿Joven amo? – saluda… - Sí, estamos a punto de despegar - ¿Cómo puede ser tan controlador? – Entiendo, sí – lo ignoro y me acomodo, al menos debo tomar su recomendación; cierro los ojos dispuesta a dormir todo lo que pueda - ¿Señora? – la voz de Troy me despierta. - ¿Llegamos? - Sí – me estiro perezosamente. - Gracias por el consejo – digo – No sentí en viaje – me pongo de pie y tomo mi frazada. Varios autos nos esperan al bajar; subo al que Troy me indica y salimos del aeropuerto – No pasamos por migración – comento - Sí lo hicimos – eso me sorprende - ¿Cómo…? – me muestra mi pasaporte. - Los agentes de migración vienen a la pista privada, se dedican únicamente a sellar el pasaporte. - Ah, lo que hace el dinero – comento y me enfoco en ver la ciudad. Paso aproximadamente una hora en el auto; supongo que tienen su casa en las afueras porque ahora hay más árboles que casas. Pasamos por lo que parece ser una garita de seguridad y luego el chofer conduce por 10 minutos hasta que puedo ver la fachada - ¿Es una broma? – pregunto al ver la enorme casa, es… un puto castillo. Al llegar, veo a Kavin acercarse al auto y abrir mi puerta. - Bienvenida – tomo su mano para salir del auto; hay varias personas con uniformes de servicio doméstico, hombres con traje y claro; Kavin, en unos pantalones de mezclilla y camiseta blanca. - Pareces muy relajado – señalo - Estoy en casa - me guía para poder presentarme – Sra. Baker. Ella es Mar, mi mujer. Mar, ella es la Sra. Baker la ama de llaves. - Un gusto – nos damos un apretón de manos - Mi niño, pero que linda chica te conseguiste – la mujer tiene cara de estricta, pero su voz es dulce cuando le habla a él. - Lo sé, es preciosa – me incomoda la situación, así que solo me limito a sonreír – Vamos – ambos entramos al lugar, que es mucho más impresionante por dentro; pinturas en el techo, triple altura y hay lo que creo, es oro en paredes y objetos de decoración - ¿Tienes hambre? - Sí – observo la pulcritud del piso, las columnas… todo es simplemente hermoso. - Bien, me alegro. La cena está preparada, pero hay un detalle – parece algo nervioso. - ¿Qué sucede? - Hice hasta lo imposible para retrasar esto, pero no me dejaron opción – escucho a varias personas conversar y reír al otro lado de una puerta enorme – Mi familia está aquí y quieren conocerte; sé que estás cansada, así que solo cenaremos y podrás irte a dormir. - Okay – las puertas se abren y una enorme mesa queda frente a mí, está casi llena; solo nuestros lugares permanecen vacíos. Las risas y conversaciones se paran y todos nos observan con curiosidad. - Familia – Kavin se para en una de las cabeceras de la mesa – Quiero presentarles a Mar, ella es… - Soy la mujer que embarazó por accidente, un gusto – los saludo. Ellos nos ven sorprendidos y se lanzan miradas de confusión unos a otros. - Siéntense – una voz dura y autoritaria me llega desde el otro lado de la mesa; por sus rasgo físicos, sé que es el hermano mayor de Kavin. Obedezco, sentándome a la derecha de Kavin mientras él toma la otra cabecera de la mesa. - Bueno…¿Qué tal el viaje? – la chica pelirroja que está frente a mí me sonríe - Pues, supongo que estuvo bien – respondo devolviéndole la sonrisa. - Me alegra que no hayas tenido inconvenientes – sus ojos verdes son hipnotizantes. - Es difícil tenerlos cuando viajas de esa manera. - ¿Esa manera? - Sí, con el dinero sucio del petróleo. - Mar… - la voz de Kavin está llena de furia contenida. - Todo dinero está sucio – una voz melodiosa me llega desde el otro lado de la mesa, pero no puedo ver quien habla debido al tamaño de la misma – La verdad, no he visto dinero meramente limpio. Es una ironía. - Supongo que tiene razón – respondo – Pero aún en la suciedad, hay niveles. - Interesante – responde de nuevo - ¿Y en qué nivel cree que estamos? - Pues, las personas que hacen añicos la vida de los demás con su dinero; son escoria. - Sí eso es lo que piensa, ¿entonces que hace aquí? – nadie parece mover un dedo mientras intercambiamos palabras afiladas; hasta parece un circo. - No es como si me hayan dado opción – respondo sincera – Al parecer, ahora estoy atada a Kavin De Santi de por vida. - Es suficiente – corta de nuevo Kaleb De Santi – Sra. Baker, la cena por favor – varios platos de comida se colocan frente a mí, pero repentinamente el hambre se ha esfumado. Doy un par de bocados, pero el estomago me reclama; así que decido parar. Intento mantener la compostura, pero un dolor agudo se apodera de mi estómago. - Come un poco más – me presiona Kavin. - Lo siento, pero ¿puedo retirarme? – pido - ¡Sra. Baker! - ¿Joven amo? - Llévala a su habitación – da la orden sin siquiera mirarme. - Claro – me pongo de pie – Sígame por favor. - Permiso – me retiro de la mesa y camino como un zombi tras ella. Tal vez si tomo esta actitud, Kavin me deteste tanto que me mande de vuelta con mi familia; justo donde quiero estar.
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