POV KAVIN
La ira y vergüenza invaden mi rostro; tanto que no puedo ver a mis amigos a la cara. La mesa permanece en silencio desde que se marchó, pero ahora la comida me sabe a papel.
- Si me disculpan un momento – me pongo de pie.
- Kavin, cálmate primero – me recomienda Theo
- Ahora vuelvo – salgo del comedor y emprendo mi camino hacia su habitación. Entro sin tocar la puerta, al buscarla en la estancia; la encuentro en el balcón - ¡¿Qué mierda fue eso?! – pregunto colérico. Ella se gira para verme.
- Dije la verdad – responde
- Mar ¿Por qué haces esto? – pregunto - ¡Tu ira es conmigo! Deja a mi familia fuera de esto. ¿Cómo pudiste decir todo eso frente a mi hermano? ¡Frente a todos!
- Me manipulaste para que estuviera aquí, ¿Qué esperabas? ¿Qué fuera la mujer más feliz del mundo?
- Esperaba un poco de respeto – respondo indignado – Dime ¿Cuándo he insultado a tu familia desde que nos conocemos? ¿Los he humillado frente a ti? – ella medita su respuesta
- No es lo mismo
- Ah, ¿no? ¿Cuál es la diferencia?
- Mi familia era inocente cuando la humillaste.
- ¡Tu padre no es inocente! – le grito - ¡Estaba lavando dinero para un cártel! – ella me ve sorprendida – Apoyó a la familia de Jared para acabar con los Jones, dime ¿Qué pensaría tu amiguita Leah de eso?
- ¡Eso no es cierto!
- Claro que lo es – le aseguro – Estoy harto que me trates como el villano de la historia, una historia que no conoces para nada.
- Mi padre sería incapaz…
- ¿De qué? Tu estabas de viaje con el dinero que ayudaba a lavar, ¿Cómo ibas a enterarte?
- ¡Mientes!
- Piensa lo que quieras; estoy harto de intentar protegerte mientras tu te dedicas a humillarme. Pero he llegado a mi limite; así como tu familia es lo más valioso para ti, lo mismo se aplica en mi caso.
- ¡Entonces envíame de vuelta! – pide
- ¿Eso es lo que quieres? – ahora entiendo su comportamiento – Está bien, te enviaré de vuelta en cuanto des a luz a mi hijo – su rostro palidece
- ¿Qué quieres decir?
- Soporta estos meses aquí, y luego; tomaré a mi hijo y jamás volverás a ver a un De Santi en toda tu vida.
- No puedes hacer eso – declara
- ¿Segura? Dime, ¿Qué juez en su sano juicio le daría un bebé a alguien sin empleo y sin estudios? A eso debo agregarle que, a mí el dinero me sobra.
- ¿Qué mierda tienes en el cerebro? - grita - ¡Es mi bebé!
- ¡TU NO LO QUERIAS EN PRIMER LUGAR! – le recuerdo
- NO TE VOY A ENTREGAR A MI BEBÉ, ES MIO
- TAMBIEN EN MIO – le recuerdo – HE INTENTADO HACER ESTO POR LAS BUENAS, PERO YA NO.
- ¿Por las buenas? ¿Estabas siendo bueno? - parece que mis palabras son increíbles para ella.
- Sì, pero cada vez lo haces más difícil – noto que sostiene su estomago con fuerza, ¿La habré asustado mucho con mis gritos?
- El baño… - corre dentro de la habitación, pero abre la puerta del closet.
- ¿Qué pasa? – la veo caer de rodillas mientras tiene arcadas - ¡Mierda! – corro hacia ella, la tomo por la cintura y sostengo su cabello como puedo. Siento su cuerpo temblar fuertemente mientras vomita - ¡Sra. Baker! – grito desesperado – Tranquila, solo saca todo.
- Me duele – gime mientras respira aceleradamente.
- ¡Ayuda! ¡Sra. Baker! – el pánico me llega hasta la garganta y casi me pongo a vomitar allí con ella.
- ¡Kavin! – es la voz de mi hermano; entra en la habitación bruscamente - ¿Qué sucede? – por el ruido que hacen, supongo que los demás vienen tras él.
- Un médico, llama un médico… o una ambulancia, algo – respondo alterado. Mar posa su mano en mi bíceps y luego se recuesta en mi pecho.
- No, es solo… es normal – tiene los ojos cerrados, pero su cuerpo está frio – Lo siento, no quería ensuciar; pero no tengo idea donde está el baño en ese lugar.
- Súbela a la cama – me indica Kaleb - El médico viene en camino – hago lo que me dice y al acomodarla bien, me doy cuenta que todos están aquí.
- Estoy bien, no es para tanto – insiste Mar
- Dijiste que te dolía, ¿es el vientre? – la tomo de la mano y me siento en la orilla de la cama.
- Sì, pero no es nuestro bebé; es otra cosa – me asegura
- ¿Cómo lo sabes?
- Él dolor es aquí – se señala la parte alta del estómago – No soy experta, pero estoy segura que mi útero no está allí – eso me calma un montón.
- Aún así, el médico te examinará – asegura mi hermano – Alguien vendrá a limpiar; ahora, todos fuera – echa a todos los demás con un movimiento de la mano.
- Lo siento, en verdad no quería.
- Sssh, está bien – intento calmarla – No es tu culpa, debe ser muy difícil sentirse mal todo el tiempo – ella deja salir un suspiro – Y perdóname por gritarte.
- Lo merecía – asegura
- ¿Qué? – pregunto sorprendido
- Actúe como una verdadera estúpida, tienes razón; no debí comportarme de esa manera con tu familia. Lo siento – la observo por unos segundos, sus ojos celestes no parecen estar mintiendo. Es la primera vez que se disculpa y no tengo idea de cómo responder – Voy a comportarme como es debido.
- ¿Lo… lo prometes? – ella asiente efusivamente – ¿Tu cambio de actitud se debe a lo que dije sobre quedarme con el bebé?
- ¿En verdad eres capaz de apartarme de él? – niego con un movimiento de cabeza y una sonrisa triste se forma en mis labios – Lo dije porque me sentí mal en cuanto salí del comedor; es solo que… no quiero estar aquí, quiero a mi madre y mi familia. Todo este entorno es desconocido para mi y me siento sola – ella tiene razón, la aparté de todo y todos los que conocía; pero… no puedo permanecer en el extranjero demasiado tiempo.
- Escucha, sé perfectamente bien que me odias y no quieres tener una relación seria conmigo – levanto la vista para poder verla al rostro – Pero te propongo un tregua ¿sí? – ella me ve, dándome toda su atención – Podemos ser amigos, déjame apoyarte y estar presente. Poder ver a nuestro hijo crecer en tu interior, cuidarte después de tenerlo y cuando estés bien; podemos hablar sobre como lo criaremos ¿Qué te parece?
- ¿Ya no me exigirás que esté a tu lado?
- Te mantendré a mi lado hasta que te hayas recuperado del parto, dicen que es la etapa más difícil. Cuando estés bien, podrás irte si eso es lo que quieres y claro, cuando lleguemos a un acuerdo sobre las visitas.
- ¿No tienes segundas intenciones?
- No, solo quiero que podamos ser un buen ejemplo para el bebé. Debemos encontrar la manera de llevarnos bien, por él… o ella. ¿Lo pensarás?
- Sì
- Bien.
- Kavin… lo que dijiste de mi padre, ¿es verdad? – Rayos, no se le escapa nada.
- Lo siento, no debí decírtelo de esa manera.
- ¿Tienes pruebas?
- Sì.
- ¿Qué tanto daño le hizo a los Jones?
- No pienses en eso ahora ¿quieres?
- Leah sufrió mucho y continúa sufriendo, si mi familia tuvo algo que ver en su dolor. Quiero saberlo – pide
- Es un secreto de Logan y yo…
- Por favor, no me hables de secretos; solo te pido la verdad. No voy a contarle nada si eso es lo que te preocupa – no respondo a su pedido – No confías en mí, es eso ¿verdad?
- Joven amo, el médico está aquí – suelto su mano y me aparto de ella.
- Kavin…
- Dígale que entre, Sra. Baker – pido ignorando a Mar. Veo como la examina; no tengo idea de qué pensar sobre su sinceridad; pero ya me ha engañado demasiadas veces, no puedo seguir permitiendo que obtenga lo que sea que quiera de mí. Pero cuando la veo, se me olvida todo; es como si ella fuera un imán poderoso que sigue atrayéndome, me gusta todo incluso su impertinencia y orgullo. Por el momento, creo que lo mejor será tener la relación más cordial que podamos y luego veremos lo que sucede.