Lo siento...

1513 Palabras
POV KAVIN La ira y vergüenza invaden mi rostro; tanto que no puedo ver a mis amigos a la cara. La mesa permanece en silencio desde que se marchó, pero ahora la comida me sabe a papel. - Si me disculpan un momento – me pongo de pie. - Kavin, cálmate primero – me recomienda Theo - Ahora vuelvo – salgo del comedor y emprendo mi camino hacia su habitación. Entro sin tocar la puerta, al buscarla en la estancia; la encuentro en el balcón - ¡¿Qué mierda fue eso?! – pregunto colérico. Ella se gira para verme. - Dije la verdad – responde - Mar ¿Por qué haces esto? – pregunto - ¡Tu ira es conmigo! Deja a mi familia fuera de esto. ¿Cómo pudiste decir todo eso frente a mi hermano? ¡Frente a todos! - Me manipulaste para que estuviera aquí, ¿Qué esperabas? ¿Qué fuera la mujer más feliz del mundo? - Esperaba un poco de respeto – respondo indignado – Dime ¿Cuándo he insultado a tu familia desde que nos conocemos? ¿Los he humillado frente a ti? – ella medita su respuesta - No es lo mismo - Ah, ¿no? ¿Cuál es la diferencia? - Mi familia era inocente cuando la humillaste. - ¡Tu padre no es inocente! – le grito - ¡Estaba lavando dinero para un cártel! – ella me ve sorprendida – Apoyó a la familia de Jared para acabar con los Jones, dime ¿Qué pensaría tu amiguita Leah de eso? - ¡Eso no es cierto! - Claro que lo es – le aseguro – Estoy harto que me trates como el villano de la historia, una historia que no conoces para nada. - Mi padre sería incapaz… - ¿De qué? Tu estabas de viaje con el dinero que ayudaba a lavar, ¿Cómo ibas a enterarte? - ¡Mientes! - Piensa lo que quieras; estoy harto de intentar protegerte mientras tu te dedicas a humillarme. Pero he llegado a mi limite; así como tu familia es lo más valioso para ti, lo mismo se aplica en mi caso. - ¡Entonces envíame de vuelta! – pide - ¿Eso es lo que quieres? – ahora entiendo su comportamiento – Está bien, te enviaré de vuelta en cuanto des a luz a mi hijo – su rostro palidece - ¿Qué quieres decir? - Soporta estos meses aquí, y luego; tomaré a mi hijo y jamás volverás a ver a un De Santi en toda tu vida. - No puedes hacer eso – declara - ¿Segura? Dime, ¿Qué juez en su sano juicio le daría un bebé a alguien sin empleo y sin estudios? A eso debo agregarle que, a mí el dinero me sobra. - ¿Qué mierda tienes en el cerebro? - grita - ¡Es mi bebé! - ¡TU NO LO QUERIAS EN PRIMER LUGAR! – le recuerdo - NO TE VOY A ENTREGAR A MI BEBÉ, ES MIO - TAMBIEN EN MIO – le recuerdo – HE INTENTADO HACER ESTO POR LAS BUENAS, PERO YA NO. - ¿Por las buenas? ¿Estabas siendo bueno? - parece que mis palabras son increíbles para ella. - Sì, pero cada vez lo haces más difícil – noto que sostiene su estomago con fuerza, ¿La habré asustado mucho con mis gritos? - El baño… - corre dentro de la habitación, pero abre la puerta del closet. - ¿Qué pasa? – la veo caer de rodillas mientras tiene arcadas - ¡Mierda! – corro hacia ella, la tomo por la cintura y sostengo su cabello como puedo. Siento su cuerpo temblar fuertemente mientras vomita - ¡Sra. Baker! – grito desesperado – Tranquila, solo saca todo. - Me duele – gime mientras respira aceleradamente. - ¡Ayuda! ¡Sra. Baker! – el pánico me llega hasta la garganta y casi me pongo a vomitar allí con ella. - ¡Kavin! – es la voz de mi hermano; entra en la habitación bruscamente - ¿Qué sucede? – por el ruido que hacen, supongo que los demás vienen tras él. - Un médico, llama un médico… o una ambulancia, algo – respondo alterado. Mar posa su mano en mi bíceps y luego se recuesta en mi pecho. - No, es solo… es normal – tiene los ojos cerrados, pero su cuerpo está frio – Lo siento, no quería ensuciar; pero no tengo idea donde está el baño en ese lugar. - Súbela a la cama – me indica Kaleb - El médico viene en camino – hago lo que me dice y al acomodarla bien, me doy cuenta que todos están aquí. - Estoy bien, no es para tanto – insiste Mar - Dijiste que te dolía, ¿es el vientre? – la tomo de la mano y me siento en la orilla de la cama. - Sì, pero no es nuestro bebé; es otra cosa – me asegura - ¿Cómo lo sabes? - Él dolor es aquí – se señala la parte alta del estómago – No soy experta, pero estoy segura que mi útero no está allí – eso me calma un montón. - Aún así, el médico te examinará – asegura mi hermano – Alguien vendrá a limpiar; ahora, todos fuera – echa a todos los demás con un movimiento de la mano. - Lo siento, en verdad no quería. - Sssh, está bien – intento calmarla – No es tu culpa, debe ser muy difícil sentirse mal todo el tiempo – ella deja salir un suspiro – Y perdóname por gritarte. - Lo merecía – asegura - ¿Qué? – pregunto sorprendido - Actúe como una verdadera estúpida, tienes razón; no debí comportarme de esa manera con tu familia. Lo siento – la observo por unos segundos, sus ojos celestes no parecen estar mintiendo. Es la primera vez que se disculpa y no tengo idea de cómo responder – Voy a comportarme como es debido. - ¿Lo… lo prometes? – ella asiente efusivamente – ¿Tu cambio de actitud se debe a lo que dije sobre quedarme con el bebé? - ¿En verdad eres capaz de apartarme de él? – niego con un movimiento de cabeza y una sonrisa triste se forma en mis labios – Lo dije porque me sentí mal en cuanto salí del comedor; es solo que… no quiero estar aquí, quiero a mi madre y mi familia. Todo este entorno es desconocido para mi y me siento sola – ella tiene razón, la aparté de todo y todos los que conocía; pero… no puedo permanecer en el extranjero demasiado tiempo. - Escucha, sé perfectamente bien que me odias y no quieres tener una relación seria conmigo – levanto la vista para poder verla al rostro – Pero te propongo un tregua ¿sí? – ella me ve, dándome toda su atención – Podemos ser amigos, déjame apoyarte y estar presente. Poder ver a nuestro hijo crecer en tu interior, cuidarte después de tenerlo y cuando estés bien; podemos hablar sobre como lo criaremos ¿Qué te parece? - ¿Ya no me exigirás que esté a tu lado? - Te mantendré a mi lado hasta que te hayas recuperado del parto, dicen que es la etapa más difícil. Cuando estés bien, podrás irte si eso es lo que quieres y claro, cuando lleguemos a un acuerdo sobre las visitas. - ¿No tienes segundas intenciones? - No, solo quiero que podamos ser un buen ejemplo para el bebé. Debemos encontrar la manera de llevarnos bien, por él… o ella. ¿Lo pensarás? - Sì - Bien. - Kavin… lo que dijiste de mi padre, ¿es verdad? – Rayos, no se le escapa nada. - Lo siento, no debí decírtelo de esa manera. - ¿Tienes pruebas? - Sì. - ¿Qué tanto daño le hizo a los Jones? - No pienses en eso ahora ¿quieres? - Leah sufrió mucho y continúa sufriendo, si mi familia tuvo algo que ver en su dolor. Quiero saberlo – pide - Es un secreto de Logan y yo… - Por favor, no me hables de secretos; solo te pido la verdad. No voy a contarle nada si eso es lo que te preocupa – no respondo a su pedido – No confías en mí, es eso ¿verdad? - Joven amo, el médico está aquí – suelto su mano y me aparto de ella. - Kavin… - Dígale que entre, Sra. Baker – pido ignorando a Mar. Veo como la examina; no tengo idea de qué pensar sobre su sinceridad; pero ya me ha engañado demasiadas veces, no puedo seguir permitiendo que obtenga lo que sea que quiera de mí. Pero cuando la veo, se me olvida todo; es como si ella fuera un imán poderoso que sigue atrayéndome, me gusta todo incluso su impertinencia y orgullo. Por el momento, creo que lo mejor será tener la relación más cordial que podamos y luego veremos lo que sucede.
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